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Juicio histórico: reconocimiento judicial para el espía de la CIA y militante del PNV 'Turuta', torturado por el franquismo

Txomin Letamendi, tocando la trompeta en el exilio de París. Al fondo, le escucha José Antonio de Aguirre, lehendakari de Euzkadi

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
13 de septiembre de 2026 21:20 h

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El 27 de octubre, a las 10.45 horas, un juzgado de lo civil del Tribunal de Instancia de Donostia acogerá un juicio histórico, en todos los sentidos de la palabra. Nadie se sentará en el banquillo de los acusados, porque los responsables de los hechos llevan largo tiempo fallecidos, pero la familia de Txomin Letamendi, militante del PNV y espía que colaboró con la CIA (entonces conocida como OSS) en el contexto de la II Guerra Mundial, torturado por el franquismo y que falleció en 1950, podrá obtener una “declaración de hechos pasados” que acredite cómo vivió y, sobre todo, cómo murió el agente conocido como 'Turuta', por ser también músico.

Aunque inicialmente la vista se había fijado para comienzos de octubre, fuentes judiciales indican que, por cuestiones de agenda, será a finales de ese mes cuando se celebre un acto con muy pocos precedentes y que es una posibilidad abierta por la normativa estatal de memoria democrática de 2022, que reformó la ley española de jurisdicción voluntaria de 2015. Las condiciones establecidas para que alguien pueda lograr de un juzgado esta “declaración de hechos pasados” pasan por que el asunto sea “posible y lícito”, por que haya un “principio de prueba” de que lo que se pretende certificar es cierto y por que no haya ningún otro proceso judicial paralelo en marcha.

En 2025, coincidiendo con el septuagésimo quinto aniversario de la muerte de 'Turuta', además de estrenarse una película en el Zinemaldia donostiarra, la familia intentó abrir una causa penal contra los responsables de las torturas a Letamendi. Según consta en la memoria de la Fiscalía, la instructora Silvia Villanueva abrió unas diligencias, con código 53/2025, por un presunto delito de “lesa humanidad y torturas”, pero se acordó el archivo por imposibilidad de procesar a los presuntos responsables de los hechos. Sin embargo, la Fiscalía abrió otra actuación, en este caso la 74/2025, para derivar el asunto a la vía civil y buscar el resarcimiento con la fórmula habilitada en 2022. Hizo lo mismo la familia. La magistrada de lo civil responsable ahora del expediente se llama Beatriz Hilinger.

Sobre su mesa está, en esencia, la misma documentación ya conocida sobre 'Turuta'. Se habla del contexto histórico, de una Guerra Civil ganada por los franquistas con apoyo de la Alemania nazi y de la Italia fascista, de la creación del Servicio Vasco de Información (SVI, la agencia de espionaje e inteligencia del primer Gobierno de Euzkadi) y de que 'Turuta' fue uno de los hombres que se puso al servicio del lehendakari, José Antonio de Aguirre, como agente. Vivió un primer exilio en París y, tras la ocupación, pasó a América, a Venezuela.

En América, en este caso en Estados Unidos, Aguirre puso el SVI al servicio de la recién creada CIA, entonces denominada Office of Strategic Services, y de la rama de inteligencia del FBI. Colaboraban también con otras agencias extranjeras, particularmente británicas. Su tesis (luego desmontada por la vía de los hechos) era que una caída de Adolf Hitler y de Benito Mussolini haría también hundirse a Francisco Franco y puso todo su empeño en colaborar con los aliados para que ganaran la II Guerra Mundial.

Un informe de la CIA titulado “Mission Letamendi” explica el regreso a España del espía. Fue a finales de 1942. Aparentemente, Aguirre le invitó a volver al interior. Necesitaba agentes sobre el terreno ante lo que intuía (equivocadamente) como la caída del franquismo. El propio viaje, en el buque Buena Esperanza, fue una misión confidencial para la CIA ya que en él iba también el getxotarra José Antonio de Sangróniz, embajador español en Venezuela. La tapadera de músico permitía al espía hacerse pasar como un inocente vasco apolítico que recorría el mundo y que era amigo de las hijas del diplomático.

Informe secreto de la CIA sobre Letamendi

En 1945 acabó la II Guerra Mundial y, con ello, la luna de miel del SVI con Estados Unidos. Este país reinició sus relaciones diplomáticas con una España que ya no se estaba mostrando al mundo como amiga de las derrotadas Alemania e Italia. Letamendi fue arrestado en agosto de 1946 “con motivo de haber descubierto la Policía gubernativa de San Sebastián una valija con documentación clandestina con destino a Francia que puso de relieve la existencia de una amplia conspiración”. Según el franquismo, “todos los partidos políticos de izquierdas” —si bien el PNV era una formación católica y conservadora siempre operó del lado de los republicanos— estaban actuando subrepticiamente en el territorio nacional bajo instrucciones de autoridades en el exilio “para el derrocamiento del régimen establecido en España después de su guerra de liberación”. En comisaría, sufrió “graves torturas”, según recalca la familia.

Fue enviado a prisión preventiva, pero quedó en libertad con cargos en 1947. 'Turuta' retomó sus labores en la clandestinidad, en este caso en Catalunya y con identidades como 'Damián Landa' o 'Darío Landa'. Pero en solamente cuatro meses volvió a ser arrestado por ser “agente informador”. Y “nuevamente se le aplicaron métodos de tortura” en Barcelona. Quedo “marcado física y psicológicamente”.

En 1948, fue procesado. En 1950 llegó la condena de cinco años de un Consejo de Guerra, la mitad de los que pedía la Fiscalía, el organismo que ahora busca su resarcimiento. Estuvo internado en Barcelona, en Madrid y en Guadalajara. Su estado de salud fue claramente a peor. “Los muertos no comen”, se decía de él. Fue excarcelado por su delicada situación en octubre de 1950 y entregado a la familia, pero falleció esa Navidad.

En 2025, el Instituto de la Memoria (Gogora) reconoció como víctima a 'Turuta', quien también recibió un homenaje de su partido, el PNV. Además de la película, titulada 'Karmele', el nombre de su esposa, Kirmen Uribe escribió en su día un libro sobre la vida de 'Turuta', 'Elkarrekin esnatzeko ordua'. El organismo GEB, observatorio de derechos humanos, sostiene que es la primera ocasión en que se celebrará un juicio de este tipo en Álava, Bizkaia, Gipuzkoa o Navarra y destaca su relevancia histórica. “Frente a este 'búnker negacionista' que cierra casi sistemáticamente la puerta al derecho a la justicia a las víctimas del Estado, el juicio por jurisdicción voluntaria [sobre Letamendi] puede ser un instrumento, insuficiente sí, pero adecuado, para obtener la verdad judicial”, se congratulan.

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