El bulevar, sentenciado y condenado
Nuestro alcalde está a punto de iniciar la obra “estrella” de su legislatura, esa pequeña obra faraónica con la que pretende pasar a la posteridad colocando una placa con su nombre al finalizar los trabajos: la llamada “remodelación” de la avenida Virgen de la Montaña.
Si no estamos atentos, caemos en la trampa. Las palabras no siempre significan lo que deberían, sino, en ocasiones, todo lo contrario. 'Progreso', por ejemplo, puede significar 'retroceso'; 'mejorar' puede acabar siendo 'empeorar'. En lo que respecta al proyecto de remodelación de la avenida Virgen de la Montaña, quizá deberíamos leer: 'ejecución de la destrucción de nuestro bulevar'.
Todos los cacereños somos conscientes de que esta avenida necesita una actuación que solucione el deterioro provocado por años de abandono y de intervenciones parciales llevadas a cabo por las diferentes corporaciones municipales. También lo vemos así desde CáceresVerde. Es necesario acometer una restauración integral: ampliar los acerados para dar más espacio al peatón, renovar las conducciones de agua, mejorar la accesibilidad, actualizar el alcantarillado, la red eléctrica, la telefonía y la fibra óptica, restaurar alcorques y setos, reparar o sustituir los pavimentos y renovar el asfaltado. En definitiva, abordar una actuación que mejore el estado actual de la avenida y evite la sucesión de averías y obras que hemos sufrido durante los últimos años.
Sin embargo, el proyecto planteado por el equipo de gobierno, con Rafael Mateos al frente, no propone una restauración, sino una remodelación que, según la mayoría de los técnicos y expertos consultados por CáceresVerde y otras entidades como Adenex, constituye un grave error urbanístico desde varios puntos de vista. Si esta actuación sigue adelante, cambiará por completo la estructura de la avenida al eliminar el bulevar central para construir una gran acera-plaza en el lado de los números pares.
Esta avenida y su bulevar forman parte del ensanche proyectado en la ciudad durante los años treinta del siglo pasado, siendo alcalde Antonio Canales y bajo la dirección del arquitecto municipal Ángel Pérez, homenajeado por la actual corporación. El Ayuntamiento ha recibido numerosos informes, escritos y alegaciones avalados por especialistas como el profesor Antonio Campesino; el profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla Julián Sobrino, experto en arquitectura y patrimonio; e incluso por el Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura, en los que se solicita mantener el bulevar y la estructura principal de la avenida por su valor patrimonial, al ser la única vía urbana que conserva el sentido histórico de aquel ensanche ejecutado hace casi un siglo.
Todos esos informes insisten, además, en la importancia de preservar la estructura actual de la avenida por su función como refugio climático natural. El dosel que forman sus cuatro alineaciones de árboles mantiene la vía en sombra durante buena parte del día en primavera y verano, reduciendo significativamente el efecto del calor.
Este proyecto nació viciado desde el principio. Durante la campaña electoral, el entonces candidato a la Alcaldía presentó un vídeo sobre esta avenida que, aunque se aseguró reiteradamente que era solo una infografía y que el arbolado se respetaría, ha terminado convirtiéndose en el modelo exacto del proyecto finalmente aprobado. Cuando el Ayuntamiento licitó la redacción del proyecto, la empresa adjudicataria presentó tres alternativas. Ninguna fue sometida al conocimiento de la ciudadanía ni al proceso participativo previo que, por la envergadura y el coste de la actuación, resultaba exigible. El equipo de gobierno ha incumplido su propia normativa en materia de participación ciudadana al no abrir ese proceso antes de definir un proyecto que, salvo cambios mínimos, coincide con la idea inicial del alcalde.
Tampoco se respetaron los procedimientos establecidos en el Reglamento de Distritos y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Cáceres. Resulta llamativo que un proyecto de más de 600 páginas y considerado la actuación emblemática del mandato iniciara su supuesto proceso participativo en pleno mes de agosto, concediendo únicamente veinte días hábiles para presentar alegaciones. Difícilmente puede calificarse de otra manera que como un trámite para cubrir el expediente.
A pesar de ello, se registraron más de 160 alegaciones, muchas de ellas respaldadas por sólidos argumentos técnicos, que fueron desestimadas. Además, CáceresVerde, junto con Adenex, presentó más de 1.600 firmas de ciudadanos contrarios a la ejecución del proyecto, igualmente ignoradas por el equipo de gobierno.
A la contra de Europa
En un momento en que las principales ciudades europeas apuestan por naturalizar calles y plazas para mitigar los efectos del cambio climático, esta actuación avanza en sentido contrario. Además de afectar a un elemento del patrimonio urbano reciente de Cáceres, supondrá la desaparición de un refugio climático emblemático al eliminar 26 árboles de gran porte y dos de los setos que conforman el actual bulevar. Donde hoy hay vegetación, sombra y frescor habrá más superficie pavimentada y espacios duros, favoreciendo la creación de una isla de calor.
El diseño urbano equilibrado que representa el bulevar central será sustituido por una avenida asimétrica, con una gran acera-plaza en uno de sus laterales. Ello beneficiará especialmente a los residentes y establecimientos del lado de los pares, mientras perjudicará a quienes viven y desarrollan su actividad en la acera de los impares, que soportarán mayor tráfico, ruido y calor. Todo ello con el objetivo de facilitar la ampliación de terrazas, en detrimento de un espacio público pensado para el paseo y la convivencia. Además, los negocios hosteleros situados en la acera de los impares deberán cruzar una calzada de doble sentido para atender las terrazas, con las dificultades y riesgos que ello supone para trabajadores y clientes.
Desde CáceresVerde queremos pedir a la ciudadanía que despierte de la indiferencia que supone aceptar que decisiones de esta trascendencia se adopten sin una verdadera participación pública. La implicación de los vecinos en las decisiones que afectan a su vida cotidiana debe ser uno de los pilares de la política municipal. Lamentablemente, con el actual equipo de gobierno, ese principio brilla por su ausencia.
No a la desaparición del bulevar de la avenida Virgen de la Montaña. Es nuestro bulevar. Es nuestra historia. Es nuestra sombra.
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