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Cuando el salario no alcanza para vivir, tenemos que actuar

Imagen de archivo de una manifestación de UGT Extremadura

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El próximo 11 de noviembre estamos llamados a una huelga general por salarios suficientes, vivienda asequible y condiciones de vida dignas. Desde UGT hemos convocado esta movilización junto a otras organizaciones sindicales y sociales porque el trabajo debe permitir cubrir las necesidades básicas y desarrollar un proyecto de vida. Sin embargo, para demasiadas personas, disponer de un empleo ha dejado de ser garantía de esa seguridad.

La vivienda ocupa un lugar central en esta convocatoria por su impacto directo sobre los ingresos de las personas trabajadoras. El encarecimiento del alquiler y las dificultades para acceder a una vivienda absorben una parte creciente de los salarios, limitan la emancipación de la juventud y condicionan las oportunidades laborales. Defender el poder adquisitivo exige abordar también el coste de una necesidad tan esencial como disponer de un hogar.

En Extremadura, esta realidad resulta especialmente preocupante por nuestros bajos niveles de renta. Según la Encuesta de Condiciones de Vida de 2025, elaborada por el INE y publicada por el Instituto de Estadística de Extremadura, los ingresos medios netos por hogar se situaron en 30.519 euros anuales, casi 8.500 euros por debajo de la media española.

A esta diferencia se añade la presión del alquiler. Los datos del INE recogen una media de 466 euros en Cáceres y de 480 euros en Badajoz, aunque incluyen contratos suscritos hace años. Los precios anunciados para quienes buscan vivienda en la actualidad muestran una situación distinta: según idealista, alquilar un piso de 80 metros cuadrados supone unos 616 euros mensuales, el nivel más elevado de su serie.

Estos importes deben ponerse en relación con nuestra estructura salarial. Según el INE, en 2024 el 40,2 % de las personas asalariadas extremeñas percibía menos de 1.582 euros brutos mensuales, el porcentaje más alto del país. Un alquiler de 616 euros equivale a cerca del 40 % de ese salario bruto de referencia; para quienes ingresan menos, la proporción es aún mayor. Después deben afrontar los suministros, la alimentación y el transporte, un gasto especialmente relevante en una comunidad extensa y con una población muy dispersa.

La vivienda también puede convertirse en una barrera para acceder al empleo. Una persona residente en Las Hurdes que recibe una oferta de trabajo en Zafra, Mérida o Badajoz puede necesitar trasladar su residencia. Si el salario ofrecido no permite asumir un alquiler en el destino, esa oportunidad deja de ser viable. Esta dificultad afecta a quienes buscan trabajo y puede obstaculizar la cobertura de puestos en las empresas. El acceso a la vivienda tiene, por tanto, consecuencias sobre la movilidad laboral y el desarrollo de nuestra región.

Por estas razones, la vivienda forma parte de la acción sindical. Las mejoras que conseguimos en la negociación colectiva pierden eficacia cuando el coste de alojarse absorbe una proporción cada vez mayor de la nómina. Necesitamos que las subidas salariales se traduzcan en una mejora real de las condiciones de vida.

Nuestro compromiso con esta cuestión tiene una trayectoria concreta. En octubre de 2024, UGT presentó una reclamación contra España ante el Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa por la vulneración del derecho a la vivienda. Fue admitida a trámite en diciembre de 2025 y continúa pendiente de resolución. También hemos presentado propuestas para ampliar la vivienda asequible y hemos incorporado esta preocupación a la negociación colectiva. Estas iniciativas deben ocupar el espacio que les corresponde en el debate público, con información suficiente sobre sus objetivos y sobre las responsabilidades de quienes deben hacerlas efectivas.

En materia salarial, reconocemos los avances alcanzados. Las subidas del salario mínimo interprofesional han mejorado los ingresos de miles de personas, con especial relevancia en Extremadura. Son conquistas que debemos defender y consolidar. Pero los avances resultan insuficientes si el aumento del coste de la vida impide que las familias recuperen capacidad de compra.

Por ello, reclamamos el desbloqueo de la negociación del VI Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, el AENC, que debe orientar las mejoras salariales de los convenios. La propuesta sindical está presentada y la patronal debe asumir su responsabilidad y sentarse a negociar. Necesitamos salarios que permitan recuperar poder adquisitivo, garantías frente a la inflación y medidas que tengan en cuenta las dificultades de acceso a la vivienda.

También siguen pendientes reformas laborales necesarias. La reducción de la jornada debe avanzar, el registro horario debe garantizar que todo el tiempo trabajado quede reflejado y las horas extraordinarias deben recibir la compensación correspondiente. Asimismo, es preciso regular la compensación y absorción de complementos para evitar que las subidas del salario mínimo queden neutralizadas y no se traduzcan en una mejora efectiva de las retribuciones.

Esta convocatoria interpela a cada institución y organización en el ámbito de sus responsabilidades. El Estado, la Junta de Extremadura y los ayuntamientos deben actuar, dentro de sus respectivas competencias, para garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible. La patronal debe desbloquear la negociación salarial y los convenios pendientes. El Gobierno debe impulsar las reformas laborales comprometidas. Las personas trabajadoras necesitan respuestas concretas y plazos para su aplicación.

El diálogo social ha permitido alcanzar acuerdos de gran importancia, desde la reforma laboral hasta la protección del empleo mediante los ERTE durante la pandemia, las mejoras del salario mínimo o la reforma de las pensiones. Esa experiencia demuestra el valor de negociar. También nos obliga a actuar cuando las soluciones se demoran y los problemas se agravan. La movilización forma parte de nuestra responsabilidad como organización sindical.

Somos conscientes del esfuerzo que supone secundar una huelga. Precisamente por eso, estamos explicando sus motivos en las asambleas comarcales y en los centros de trabajo. En esos encuentros se expresa una preocupación compartida por distintas generaciones. El testimonio de un jubilado que nos trasladó las dificultades de su hija, con empleo, pero sin posibilidad de emanciparse, resume bien esta realidad. Quienes defendieron mejores salarios durante su vida laboral reclaman hoy que sus hijos e hijas puedan construir una vida autónoma.

Como secretaria general de UGT Extremadura, hago un llamamiento a las trabajadoras y los trabajadores a participar en la huelga del 11 de noviembre, y a la juventud a implicarse en una movilización que afecta directamente a su presente y a su futuro. Invito también a la ciudadanía a sumarse a las manifestaciones que celebraremos por la tarde en las ciudades de Extremadura. Quienes no puedan secundar el paro pueden expresar su apoyo y sus reivindicaciones en la calle.

Quiero reconocer el compromiso de nuestros delegados y delegadas y de nuestra afiliación, cuya labor está siendo fundamental para informar, escuchar y promover la participación.

El 11 de noviembre debemos hacer visible una exigencia compartida: que trabajar permita vivir con dignidad. Extremadura necesita salarios suficientes, vivienda asequible y respuestas a la altura de las dificultades que afronta su ciudadanía. Desde UGT Extremadura seguiremos defendiendo esas demandas en la negociación, en los centros de trabajo y en la calle.

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