Extremadura se acerca a Semana Santa sin pacto de gobierno entre PP y Vox tras tres meses de pasión
Entre negaciones de pactos y negociaciones discretas, Extremadura cumple 13 semanas de pasión, tres meses desde las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, y se acerca a Semana Santa sin acuerdo aún entre PP y Vox para la investidura de María Guardiola como presidenta de la Junta.
Un “bloqueo” comentado por uno y otro signo político del que los extremeños esperan salir “antes de que cante el gallo” con la “resurrección” de un Ejecutivo PP-Vox en la región, para lo cual antes hay que pasar por la “cruz” de la negociación.
Como opción alternativa está la convocatoria de una nuevas elecciones, para lo cual el reloj empezó a funcionar una vez iniciada la investidura fallida de Guardiola, hace más de dos semanas, con un plazo hasta el 4 mayo para un nuevo intento.
Todos se “lavan las manos”
Como el prefecto romano en la Judea del siglo I, todos los partidos se “lavan las manos” ante la “asunción” de la responsabilidad de la situación política extremeña y evitan decidir por el momento entre ambas opciones: O liberar a Jesús o a Barrabás (o formar gobierno o elecciones).
Y es que los comicios del 21 de diciembre, en los que el PP ganó con el 42 % de los votos, depararon un escenario sin mayoría absoluta para ningún partido en la Asamblea, con subida de los populares hasta 29 escaños y del doble de Vox hasta 11, mientras PSOE bajó a 18 y Unidas por Extremadura alcanzó los 7.
De hecho, la Junta de Extremadura aprobó hace una semana un decreto-ley, consensuado entre PP y Vox, para blindar el funcionamiento de los servicios públicos y evitar la paralización administrativa derivada de un gobierno regional en funciones.
Sin embargo, la “sacralidad” de contar con un Gobierno estable, y con unos presupuestos actuales, tras dos prórrogas consecutivas de éstos, no parece llevar a la “penitencia” de ceder sus votos -ya sea mediante el apoyo explícito o abstención- de ninguna formación para una investidura.
El PSOE, enfrascado en otro “calvario” en busca de su nuevo “Zelote” que libere a la militancia, ya ha dicho que no se abstendrá e incluso su portavoz, Piedad Álvarez, ha pedido a la candidata popular María Guardiola que dé un paso atrás si no es capaz de llegar a acuerdos.
Tampoco Unidas por Extremadura, en las “antípodas ideológicas” del PP, ha recalcado en varias ocasiones su líder Irene de Miguel, apoyará una formación de derechas en el Gobierno.
Mientras, lejos de los focos, PP y Vox mantienen las negociaciones “con discreción”, niegan “tacticismo electoral” y evitan confirmar especulaciones sobre reparto de consejerías, aunque hablan de “avances” para llegar a acuerdo, tras la celebración de elecciones en Aragón y Castilla y León en estos tres meses.
Y es que en el “enlosado extremeño” o “pretorio” ya son varias voces, entre ellas alguna patronal empresarial, que urgen a la formación de gobierno antes de Semana Santa.
De esta forma piden evitar que el siguiente “paso” sea esperar a la pronunciación en las urnas de los vecinos andaluces, previsiblemente en junio, lo que conllevaría volver a pasar por el “calvario” de las elecciones en Extremadura a principios de verano.
0