Las chimeneas industriales de ladrillo, el skyline de una veintena de municipios extremeños

Chimenea de la mina San José-Juno de Azuaga (Badajoz)

Aún permanecen en pie en Extremadura 40 chimeneas industriales de ladrillo en 23 localidades de la región. Son elementos arquitectónicos singulares, irrepetibles y característicos de sus enclaves, “como dedos con los que la historia nos señala los lugares donde nuestros antepasados empeñaron sus esfuerzos para dejar una Extremadura mejor”, señala Adenex.

Por este motivo, la asociación conservacionista ha pedido a la Junta de Extremadura que las proteja y conserve bajo alguna de las dos figuras previstas en la Ley extremeña de Patrimonio Histórico y Cultural, ya sea la figura de Bien de Interés Cultural (figura reservada para los bienes más relevantes del Patrimonio Histórico o Cultural) o la de Bien Inventariado (figura válida para bienes singulares o con valores dignos de ser preservados).

A esta solicitud de protección se adjuntaba una relación de más de 40 chimeneas situadas en 23 localidades extremeñas.

Estos elementos de arqueología industrial, cada día más reivindicada, actualmente se encuentran en situaciones diversas: unas pertenecen a antiguas instalaciones mineras y se asientan en medio de las dehesas y pastizales, otras se encuentran en zonas urbanas donde evacuaban los humos de servicios e industrias variadas como termoeléctricas, cerámicas, almazaras, harineras, licoreras o jaboneras.

En algunos casos, según la relación elaborada por Adenex, se mantiene el conjunto industrial en su integridad permitiendo recuperar su contexto y posibilitar su interpretación, tal como ocurre en los casos de Almendralejo con sus bodegas o de Cáceres con el pozo de La Esmeralda del complejo minero de Aldea Moret.

En otros casos las chimeneas se encuentran totalmente aisladas, descontextualizadas del conjunto industrial al que pertenecieron. Es lo que sucede en Mérida, donde desapareció la fábrica de ladrillos y en la actualidad, la chimenea, incluida en el Catálogo Municipal de Bienes Protegidos, da nombre a la urbanización que se levantó en el lugar.

Extremadura conserva casi medio centenar de estas chimeneas industriales de ladrillo repartidas por toda su geografía, asentadas en más de una veintena de municipios. En cualquier caso son los elementos que, junto a las torres de las iglesias y los castillos, “potencian las siluetas de muchos de nuestros pueblos y ciudades, los skyline tan en boga en la actualidad”.

Algunas, pocas, de estas chimeneas están ya protegidas por la figura de Bien de Interés Cultural que establece la Ley de Patrimonio extremeña, como sucede con los restos mineros de Aldea Moret o la Casa de Cultura de Villafranca de los Barros, antigua fábrica harinera. Sin embargo, la mayoría no tiene aún ningún tipo de protección.

Por ello Adenex reitera su demanda a la Junta de Extremadura para que se pongan en marcha los mecanismos administrativos oportunos para la protección de estos elementos de arqueología industrial así como, en los casos en que sea oportuno, de las instalaciones industriales de las que formaban parte y que aún se mantienen en pie.

Protección municipal

Adenex también se dirigirá a a los Ayuntamientos que acogen estas chimeneas en sus términos para que contribuyan a ponerlas en valor y acuerden incluirlas en sus Catálogos Municipales de Bienes Protegidos. La asociación argumenta que en el pasado fueron los grandes beneficiados de su actividad y, ahora, deben ser los grandes interesados en mantener su memoria a través de las nuevas generaciones.

En este sentido es necesario destacar que en algunas localidades los colectivos locales han trabajado por su conservación y protección, como es el caso de la Asociación de Amigos de las Chimeneas de Almendralejo, localidad en la que se conserva el mayor número de chimeneas de Extremadura, relacionadas con su importante industria vinícola. Esta asociación ha trabajado con el ayuntamiento de la localidad para dar a conocer y proteger estas chimeneas, incluyéndolas próximamente en el Catálogo de Bienes Protegidos del Ayuntamiento.

En otras localidades como Plasencia, Mérida o Villafranca las antiguas chimeneas industriales están ya incluidas en su correspondiente Catálogo. Pero la mayoría aún no tienen ningún tipo de protección, ni regional ni municipal.

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