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La masiva protesta de las enfermeras eventuales en Galicia le abre a la Xunta otro conflicto en la sanidad

Protesta de enfermeras eventuales en las oposiciones al Sergas

Miguel Pardo

“Este día marca un antes y un después.... Y sólo es el principio”. Esta es la reflexión de varias de las enfermeras que este pasado domingo protestaron contra la eventualidad y precariedad en el Sergas durante las pruebas del concurso oposición celebradas en Silleda. El enorme pabellón para la celebración de los exámenes se tiñó del negro con el que vistieron miles de los participantes como forma de visibilizar una lucha contra las “pésimas condiciones de trabajo” en el sistema sanitario público gallego que, advierten, “ha llegado para quedarse”.

Fueron, finalmente, 7.675 las personas que acudieron a unas pruebas para optar a 830 plazas, sólo 372 de turno libre, en el Sergas. La mayoría permanecerán en unas listas de contratación que suman unas 10.000 profesionales. Y la misma mayoría --“no exageramos si decimos que sobre el 95%”, aclaran-- vistió de negro en un espacio donde “otro color en el atuendo fue anecdótico”.

El colectivo Eventuais en Loita, que ha logrado unir todas las reivindicaciones del sector de enfermería en Galicia, hace balance de una jornada de protesta que califican de “histórica”. “Ha sido un éxito rotundo y hemos dado un golpe encima de la mesa”, explica una de las profesionales a este diario, sólo unas horas después de unas pruebas que acabaron con cientos de personas clamando lemas como “conselleiro dimisión”, “coida a quen te coida” o apelando al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para que “escuche” de una vez sus demandas.

Incluso una versión de A Rianxeira resumió el malestar con un colectivo que dijo basta y coloca ante el Sergas otro frente de conflicto en una sanidad levantada desde hace tiempo en los PAC, en la Atención Primaria o en las Urgencias: “Contratos veñen, contratos veñen, contratos veñen e van; non te vaias enfermeira, que te vas marear”.

“La sensación con la que me fui de allí fue de apoyo absoluto, de unión y de éxito de la protesta; está toda la enfermería de Galicia unida para demandar mejoras pero también para sacar a la luz todo lo que se oculta de la precariedad que sufrimos”, explica otra de las presentes. “La movilización fue casi unánime; esperábamos una buena respuesta, pero no tanta... Quedamos boquiabiertas al ver la reacción, no sólo de las implicadas, sino también de los familiares y amigos que nos acompañaban. Incluso gente que no vestía de negro acabó pidiéndonos algún símbolo para colocárselo en la solapa y mostrar su apoyo”, explica otra integrante de Eventuais en Loita. “Nos hemos sublevado”, añade.

Ha sido la respuesta de las mujeres jóvenes (el 88% de las participantes en los exámenes fueron enfermeras y el 73% tienen menos de 40 años) que encadenan contratos de días o semanas, que viven pendientes del teléfono para saber a dónde ir a trabajar, que tienen problemas para planificar su vida o conciliar o que ven como merma su capacidad para una correcta atención a los enfermos. Profesionales precarias que, de media, necesitan quince años en esta situación para conseguir una plaza definitiva del Sergas.

El conselleiro de Sanidade, Vázquez Almuíña, asegura que el 90% de este personal tiene “un puesto estable”, algo que niegan opositores y profesionales. “No hay una relación de empleados, no se sabe cuántos son fijos y cuántos eventuales, mientras en la Xunta incluyen la interinidad dentro del estabilidad”, se queja otra enfermera que recuerda que en octubre habrá un concurso de traslados internos para el que hay convocadas más de 2.000 plazas. “Plazas estructurales que existen pero que no tienen una persona asignada”, insiste. “Menos mentiras e máis prazas”, se oía a la salida de las pruebas del pasado domingo en Silleda, donde también hicieron el examen embarazadas a pocos días de dar la luz y madres que tuvieron que buscar un hueco para dar el pecho a un bebé de pocas semanas.

“La Xunta va a empezar a tenernos en cuenta. Tenemos claro que nada cambiará si no seguimos protestando y presionando, pero ahora saben cuántas somos y la fuerza que tenemos y, como mínimo, estarán expectantes”, dicen miembros de Eventuais en Loita, que advierten al Sergas de que, a pesar de lo que puedan pensar, también tienen “el apoyo del personal fijo”. 

“¿Cómo no lo vamos a tener si ellos son también perjudicados? A cada mes que pasa y te cambian una compañera eventual por otra, tienes que volver a enseñar a otra persona y pierdes a quien ya estaba asentada”, explican sobre una situación muy repetida.

Tanta como las llamadas repentinas y urgentes. Tan sólo un día después de la prueba en Silleda, personal de enfermería relataba cómo en una área sanitaria gallega el Sergas llamaba por teléfono a varias profesionales para intentar cubrir una compañera ausente que tenía que haber estado trabajando más de una hora antes. Sin avisar previamente, sin contrato firmado alguno y con la única opción de llegar al puesto indicado mucho más tarde del inicio de la consulta. Nada nuevo.

“No pararemos. Trazaremos un plan para seguir protestando y conseguir, de una vez, mejoras en nuestras condiciones laborales, que es lo que todas estamos buscando”, finalizan las afectadas, tras insistir en que Silleda “es un punto y aparte”.

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