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La Xunta quiere reclutar a 700 voluntarios para trabajar cuatro fines de semana en la recuperación del monte arrasado en los incendios

Fotografía de archivo del terreno calcinado por el incendio forestal que afectó a la localidad de A Caridade, Monterrei (Ourense), este verano.

Beatriz Muñoz

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El Gobierno gallego quiere que 700 voluntarios ayuden en las tareas para recuperar terrenos ardidos en la provincia de Ourense durante los históricos incendios de este verano. Ha reservado una partida de 200.000 euros para cubrir los gastos de manutención y alojamiento durante cuatro fines de semana entre octubre y noviembre. El anuncio de esta iniciativa de voluntariado ambiental lo hizo el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, en su comparecencia tras la reunión semanal de su gabinete, en la que también indicó que se amplía hasta el cierre de octubre el periodo para que los propietarios de bienes afectados por los fuegos pidan las ayudas del Gobierno gallego.

Los voluntarios se desplazarán, según el plan de la Xunta, a una docena de ayuntamientos de Ourense en donde hayan ardido terrenos que cuenten con algún tipo de protección. Hasta el momento, el Gobierno gallego no ha ofrecido ninguna cifra de cuántas de las hectáreas arrasadas eran áreas protegidas. De la supervisión se encargarán los agentes ambientales y el personal técnico de la Consellería de Medio Ambiente.

La Xunta dice que el objetivo de recurrir a voluntarios es dar “una respuesta rápida” a dos grandes problemas que hay tras los incendios: que la ceniza sea arrastrada y contamine los ríos y la falta de alimento de los animales que sobrevivieron en las zonas quemadas. Estas personas colocarán acolchados de paja, fibras de madera y otros materiales para hacer fajas protectoras en zonas de pendiente. De esta manera intenta frenarse la erosión y el transporte de ceniza. También harán labores de contención de tierras con leña y piedras y llevarán agua y comida a zonas en las que puedan estar los animales que huyeron del monte ardido.

A algunas de estas zonas, que no son accesibles por tierra, serán helicópteros los que trasladen paja y cereales para que sirvan de alimento a la fauna. La Consellería de Medio Ambiente anunció hace unas semanas la distribución de alimentos para los animales afectados en algunos puntos. Según indica, se han repartido unos 5.000 kilos de paja y 300 de cereales. Con lo que no se ha mostrado receptivo el departamento que dirige Ángeles Vázquez es con la petición de ecologistas y expertos de prohibir la caza en las áreas alrededor de las zonas quemadas para proteger a la fauna que ha sobrevivido y ha tenido que desplazarse.

El portavoz de Greenpeace en Galicia, Manu Santos, considera que las acciones de voluntariado ambiental son “muy importantes” para la educación ambiental, pero “son eso, pequeñas acciones” restringidas a los fines de semana y en un territorio en el que ardieron 140.000 hectáreas. “No van a resolver el problema, obviamente; son ayuditas muy limitadas”, señala. Quienes se sumen a la iniciativa, añade, lo harán con “cariño” porque son personas que desean ayudar, pero espera que las actividades no se usen para propaganda, sino para hacer trabajos realmente necesarios. Recuerda que sigue sin haber un informe sobre las características y severidad de los incendios en los espacios naturales protegidos y eso es “lo más grave”.

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