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La economía de Balears crece mientras la clase media residente pierde poder adquisitivo y los servicios se deterioran

Comensales disfrutan en Eivissa.

Ángela Torres Riera

27 de septiembre de 2026 11:22 h

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Las Illes Balears generan cada vez más riqueza. Pero ese crecimiento general de los rendimientos económicos y el poder adquisitivo no se traduce, a efectos reales, en una mejora del bienestar de sus habitantes. Al contrario: el encarecimiento de la vivienda, la presión sobre los servicios públicos y los bajos salarios han perfilado en el archipiélago en los últimos años un escenario en el que trabajar no garantiza poder vivir en el territorio. 

Es una de las principales conclusiones del informe Fénix, elaborado por el doctor en Economía de la Universitat de Barcelona (UB), Miquel Puig, junto al catedrático en Economía de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) Guillem López, entre otros. El documento advierte de que el modelo económico -ergo, turístico- de las islas crece sin mejorar la renta por habitante y agrava las desigualdades. Un fenómeno que se agrava aún más -por su doble, en el caso de Eivissa, y triple insularidad, en el caso de Formentera- en las Pitiusas.

Prueba de ello es que en las últimas semanas se ha visto cómo varias personas sin hogar, entre ellas trabajadores, se han visto obligadas a buscar un sitio para vivir en la superficie fría y dura en el cementerio de Sant Jordi. Una situación que ha motivado -tras las quejas de familiares de fallecidos y vecinos- el establecimiento de un horario de acceso al camposanto, que de las nueve de la noche a las nueve de la mañana permanece cerrado para que nadie pueda acceder para pernoctar en el interior.

El informe de los dos economistas catalanes, presentado en la sede ibicenca de la Universitat de les Illes Balears (UIB) a modo de llamamiento, también de advertencia: el modelo económico actual pitiuso -igual que el de todo Balears-, enfocado en el turismo de masas y sostenido por trabajadores con salarios bajos, no es sostenible “ni social ni económicamente”, reitera Puig, justo antes de la ponencia, en atención a elDiario.es.

Trabajadores en riesgo de exclusión social

El análisis económico se desarrolló desde la realidad turística de Catalunya -muy afectada por la saturación, la existencia de pisos turísticos y una preocupante gentrificación- y es “totalmente extrapolable” a las islas, explica Puig en conversación con elDiario.es. En los últimos 25 años, continúa el experto, todos estos territorios han aumentado mucho más que las regiones de su entorno en cuanto a Producto Interior Bruto (PIB), mientras que el PIB per cápita ha crecido “muy poco”, situándose actualmente en 36.000 euros (según los últimos datos del INE, de 2023). 

En el archipiélago, uno de cada cinco trabajadores está en riesgo de exclusión social: 223.000 ciudadanos residentes, según datos recientes recogidos en el Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en las Islas Baleares. Esto significa que, a pesar de ocupar un puesto de trabajo activo, no pueden costearse el nivel de vida de las islas y están atrapados, por contra, en procesos de vulnerabilidad. Además, en el archipiélago un 34,2% de las personas sin hogar están en esta tesitura por problemas relacionados con la vivienda, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Hasta el año 2000, Balears tenía un PIB nominal que convergía con el de Francia -históricamente un poco más elevado que el español-, pero en los últimos años ha ido divergiendo, quedando por encima. El PIB a precios de mercado -también según datos del INE- se ha triplicado en la región en el último cuarto de siglo, pasando de los 16 millones y medio de euros a principios de década a los 44 millones de 2024, cuando se tienen las últimas cifras. 

Disgregado por sectores, el ámbito que incluye la hostelería ha pasado de los 6,1 millones a los 15 millones de hace dos años y las actividades inmobiliarias de rozar el millón a superar los seis millones. En cuanto a la remuneración de los asalariados se ha duplicado, pasando de los 7,5 millones en los 2000 a los 19 millones de la actualidad. Sin embargo, en ese lapso de tiempo también ha habido un crecimiento poblacional inusitado. 

Un destino atractivo para residir

“El motivo principal es que la comunidad -en la región mediterránea, con buen clima- atrae una gran cantidad de población”, señala Puig. Por lo que el número de habitantes se incrementa. Así, Balears, Catalunya, la Comunitat Valenciana o Canarias forman parte de un conjunto de economías caracterizadas, desde principios del siglo XXI, por un excepcional crecimiento demográfico protagonizado por la inmigración y este comportamiento “pobrísimo” de la renta per cápita. Siendo, entre todas ellas, Balears, la que protagonizó a partir de los 2000 un flujo migratorio “enorme”.

En julio de 2022, las Illes Balears contaban con algo más de 1,23 millones de residentes. De ellos, unos 886.500 eran de origen español, mientras que alrededor de 345.700 eran población extranjera. Desde entonces, la población residente ha seguido creciendo y ya alcanza en el archipiélago los 1.251.747 habitantes, según el INE. La cifra sitúa a las islas como la tercera comunidad autónoma con mayor crecimiento poblacional de toda España, solo por detrás de Aragón (0,91 %) y la región valenciana (0,50 %).  

La mayor parte de los residentes extranjeros provienen de países europeos: unos 106.900 tienen nacionalidades de otros países de la Unión Europea (UE) y alrededor de 36.400 proceden de países europeos que no forman parte de la UE, según la misma fuente estatal. Por detrás se sitúa la población procedente de América Latina, con unos 137.800 residentes entre Sudamérica, Centroamérica y el Caribe. También hay unos 41.000 africanos; 17.500 asiáticos; 4.600 americanos del Norte y unas 800 personas originarias de Oceanía.

Mientras la población crece, la productividad del territorio baja, arroja el informe Fénix. Esto sucede porque los salarios se mantienen relativamente bajos frente al estándar de vida general, lo que repercute en una pérdida de capacidad económica por parte de la clase media. La manifestación más clara de este fenómeno es la dificultad o la imposibilidad de encontrar una vivienda por los desorbitados precios, y unos servicios públicos cada vez más “colapsados” debido a la alta demanda. 

El turismo ‘low cost’ y Airbnb

También se relaciona con un exceso de plazas turísticas tanto en Balears -especialmente en las Pitiusas- como en Catalunya y otras comunidades con municipios muy entregados a la industria del turismo de masas. A partir del 2000, el número de turistas se dispara por razones diversas, como el modelo de turismo ‘low cost’ y la aparición de plataformas como ‘Airbnb’, lo que generó una vasta oferta turística irregular no sujeta a los convenios colectivos del sector de la hostelería. Esto provocó que desapareciera el impacto positivo que el turismo había tenido en la productividad hasta el momento.

Este impacto positivo se mantuvo durante el periodo en que personas subocupadas en sectores muy poco productivos –como la agricultura– accedieran a un puesto de trabajo remunerado de acuerdo con estos convenios. En las últimas décadas, por el contrario, la creación de puestos de trabajo por parte del turismo se ha hecho en base a convenios que establecen salarios demasiado bajos si se tiene en cuenta lo alta que es la productividad de la economía en general.

Esto repercute, además de en un empeoramiento de la calidad de vida de la clase trabajadora, que no se puedan generar los recursos necesarios para financiar el buen mantenimiento y la expansión de los servicios públicos insulares. En ese sentido, el informe incluye el concepto de los sectores subvencionados, que son precisamente los sectores económicos que tienen unos salarios tan bajos que no llegan a pagar los impuestos para cubrir sus propios gastos al sistema público. En el caso balear, la hostelería; el principal músculo de la economía.

El acto durante el que se presentó el informe corrió a cargo del empresario y economista Joan Serra Mayans, también exconseller de Política Empresarial i Activitats del Consell d'Eivissa. Allí se arrojó una conclusión nada sorprendente: que las islas están siguiendo un camino “equivocado” y que, por lo tanto, se tiene que revertir el modelo turístico para convertirlo en un sector más productivo, lo que pasaría por reducir el número de plazas turísticas y por incrementar el salario de los trabajadores. 

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