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De “esconder a pacientes” con Cospedal a la 'fuga' de cargos en el principal hospital balear: las polémicas de la gerente de Son Espases

La gerente del hospital de Son Espases, Cristina Granados

Esther Ballesteros

Mallorca —
20 de septiembre de 2026 22:25 h

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Cerca de una quincena de cargos han abandonado sus puestos en el principal hospital público de Balears desde que su gerente, Cristina Granados, asumiese el cargo en septiembre de 2023, coincidiendo con la recién estrenada legislatura del PP. Mientras varias personas que formaron parte del equipo de Son Espases describen un deterioro del clima interno -“no dormíamos porque la inquietud era constante”, relata una de ellas en conversación con elDiario.es-, los sindicatos llevan meses denunciando presión asistencial, falta de enfermeras y matronas y problemas de saturación. A ello se suma el testimonio de una antigua responsable de Comunicación, quien asegura haber sufrido numerosas situaciones de acoso y humillación durante su etapa en el hospital. “Empecé muy feliz y terminé muy mal”, señala en declaraciones a este periódico.

La última en salir del centro hospitalario fue la directora de Enfermería, Natalia Vallés, a principios de septiembre. Apenas unas semanas antes había dimitido José Antonio Visedo, director de Gestión y Servicios Generales, quien, a su vez, había llegado al cargo tras la salida de su antecesor, Alfonso Macías. El año pasado se marcharon, en apenas unos meses, cuatro responsables del Servicio de Atención al Usuario, mientras que subdirectores de distintas áreas ya no figuran en esos puestos. Pese a ello, y reivindicando tanto su trayectoria profesional como los resultados de su gestión, el PP, que gobierna Balears con Marga Prohens al frente, cierra filas en torno a la gerente que aterrizó hace tres años en Son Espases de la mano de la consellera de Salud, Manuela García.

Su llegada a Balears llegó precedida de polémica: en el hospital de Móstoles fue duramente cuestionada por representantes sindicales y, bajo su gerencia, hasta 18 facultativos presentaron su dimisión; en el de Toledo, al que accedió por libre designación en plena etapa de recortes de María Dolores de Cospedal, ordenó el fulminante cese del coordinador de Urgencias después de que este se negara, según los trabajadores, a “esconder a los pacientes en los pasillos” para ocultar la saturación del servicio -según defendió Granados, fue aquél quien presentó su dimisión-; en el de Salamanca, hasta seis sindicatos denunciaron “maltrato profesional”, cambios continuos de unidades y problemas en las listas de espera, mientras la Junta de Personal llegó a acusarla de llevar el hospital “a la deriva”.

Granados dimitía del hospital salmantino en febrero de 2019 alegando “motivos personales” y, desde ahí, pasaría a asumir la gerencia del Hospital de Torrejón (un hospital público gestionado por Ribera Salud), donde permaneció hasta 2020, antes de incorporarse a Quirónsalud como directora territorial de Hospitales en Madrid. Fue tras esta última etapa cuando desembarcó en Balears para asumir la gerencia de Son Espases.

Cristina Granados, durante una de sus comparecencias en el Parlament balear

Apenas unas semanas después de su nombramiento en el hospital de referencia de las islas, las dudas sobre su elección, alimentadas por la controversia que había acompañado su paso por otros hospitales, llegaron al Parlament balear. El Grupo Socialista reclamó su comparecencia para dar cuenta de su trayectoria, mientras una diputada de Vox registraba varias preguntas por escrito para conocer si la elección de Granados había respondido a un “criterio político o profesional” y si la Conselleria de Salud era consciente de que la recién nombrada venía “precedida de una gran polémica” y si había habido otros candidatos al puesto.

En noviembre de 2023 -dos meses después de su designación-, Granados comparecía en comisión parlamentaria para defender su idoneidad: “Creo que tengo suficiente currículum para poder estar dirigiendo un hospital como Son Espases”, proclamaba. Mientras tanto, el Govern respondía meses después a la petición de Vox destacando su “dilatada y óptima trayectoria profesional” y asegurando que se habían valorado “diferentes perfiles profesionales”, sin especificar cuáles.

Una cadena de salidas en la cúpula

En las últimas semanas, el nombre de Granados ha resurgido con fuerza a tenor de las recientes salidas y la denuncia pública efectuada por Sabrina Vidal, periodista que desde noviembre de 2024 dirigía el gabinete de prensa del hospital. A través de un escrito publicado en redes sociales, Vidal llega a definirse como “una superviviente de la gerencia de Son Espases”. “Ni siquiera sé cómo he llegado hasta aquí”, aseveraba. El Govern, sin embargo, mantiene firme su respaldo a Granados. “Su gestión la avala”, aseveraba el pasado martes, durante el pleno del Parlament, la consellera Manuela García.

Mientras tanto, la persona que trabajó en la estructura directiva del hospital con la que este periódico ha contactado -y quien solicita mantenerse en el anonimato- describe un clima de desconfianza en el que los responsables del centro dejaron de sentirse respaldados y comenzaron a trabajar con mayor cautela. Su testimonio resume hasta qué punto fue degradándose el ambiente interno durante su etapa en el centro hospitalario. “Las reuniones se convirtieron en enfrentamientos”, asegura, aseverando que las propuestas de los distintos departamentos eran cuestionadas de manera constante.

Recuerda, asimismo, que llegó a vivir las reuniones de dirección con una tensión que, según su relato, trascendía las discrepancias profesionales: “Ibas a trabajar pensando: 'A ver qué detonante nos espera hoy para que nos echen una bronca'”. También sostiene que se produjo una creciente concentración de las decisiones en la gerencia. “Se cuestionaba constantemente nuestra competencia”, asegura, recordando que cada vez resultaba más difícil mantener autonomía en las áreas que estaban bajo responsabilidad de los distintos directivos.

Las reuniones se convirtieron en enfrentamientos y se cuestionaba constantemente nuestra competencia

Exdirectiva de Son Espases
La presidenta del Govern balear, Marga Prohens (PP), saludando a trabajadores durante una visita a Son Espases

Presuntas humillaciones, exclusión y presión

Su descripción del ambiente interno es especialmente contundente: “Los que sobreviven lo hacen con el despacho cerrado para no enterarse de nada”. Sin embargo, distingue entre el funcionamiento asistencial del hospital y la situación de la dirección. “Son Espases es una maravilla. Tiene una gente maravillosa”, afirma. El problema, sostiene, se encontraría en la estructura de mando, que en su opinión ha quedado “a la deriva” después de la sucesión de salidas y cambios en puestos de responsabilidad.

elDiario.es ha intentado contrastar estas informaciones con Granados a través de distintos departamentos del Govern, pero señalan que prefiere no hacer declaraciones sobre este asunto. Sí defendió su gestión durante la comparecencia que, a petición de la oposición, efectuó en el Parlament el pasado 10 de junio, meses antes, por tanto, de que estallara con mayor intensidad la polémica actual sobre las salidas de directivos.

El relato de la periodista Sabrina Vidal añade otra dimensión a la polémica que rodea a la gerencia. La que fuera responsable de Comunicación de Son Espases hizo público su testimonio sobre episodios que describe como humillaciones, exclusión y presión durante su etapa en el hospital. Vidal sostiene que el deterioro de la relación con la gerencia terminó afectando a su salud y que llegó a necesitar atención psicológica y una baja médica antes de solicitar un cambio de destino y abandonar finalmente el IB-Salut. Su relato no identifica expresamente a Cristina Granados como responsable de cada uno de los episodios que describe, pero sitúa el conflicto en el entorno de la gerencia.

La que fuera responsable de Comunicación de Son Espases, Sabrina Vidal, hizo público su testimonio sobre episodios que describe como humillaciones, exclusión y presión durante su etapa en Son Espases

“Empecé muy feliz y terminé muy mal”

En declaraciones a elDiario.es, Vidal describe una organización atravesada por conflictos internos y decisiones que, según su percepción, se adoptaban en un clima de desconfianza. También asegura que las tensiones afectaban a distintos niveles de la estructura directiva y que algunos profesionales optaban por aislarse para protegerse. Su relato incluye referencias a enfrentamientos entre responsables, a la salida de miembros del equipo y a la dificultad de conocer qué ocurría realmente dentro de la gerencia.

La exresponsable de Comunicación también considera que el principal problema del hospital no es la falta de profesionales capaces, sino el modo en que se ejerce el poder dentro de la organización. En su opinión, Son Espases cuenta con equipos y trabajadores de gran valor, pero la sucesión de conflictos y salidas ha terminado dañando su estabilidad interna.

El pasado 7 de septiembre, la Junta de Personal de Son Espases abordó la denuncia pública de la periodista después de que el Sindicato de Enfermería-SATSE reclamara una reunión extraordinaria y pidiera explicaciones a la gerencia. Los representantes de los trabajadores rechazaron elaborar un escrito de condena por el supuesto acoso denunciado por Vidal al no alcanzar la propuesta la mayoría necesaria. Granados no acudió a la reunión y el IB-Salut argumentó que no constaban denuncias por los cauces reglamentarios y que Vidal ya no trabajaba en el centro. SATSE reclamó entonces revisar los protocolos contra el acoso e investigar si la antigua responsable de Comunicación había trasladado sus quejas por correo electrónico a sus superiores.

Cristina Granados (tercera por la derecha) y otros miembros del equipo de Son Espases durante un acto celebrado en el hospital

Fuentes del Govern, al ser preguntadas por elDiario.es sobre si se ha abierto algún tipo de investigación interna en torno al caso de Vidal y la situación de otros cargos, defienden que no han recibido denuncias formales por acoso a través de sus canales internos y remiten a las declaraciones públicas ya efectuadas por varios responsables del Ejecutivo autonómico, entre ellos el director general del Servei de Salut, Javier Ureña, quien ha reducido el conflicto conocido por la Administración a “desavenencias técnicas a nivel profesional” y ha defendido públicamente la continuidad de Granados.

Frente a ello, Vidal matiza que no existió una denuncia formal, pero sí “repetidas peticiones de ayuda”. “Desde el minuto cero conocían mi situación y la de los demás afectados a medida que han ido cayendo”, incide la periodista, quien asevera, además, que hay constancia de todo ello por escrito.

Por otro lado, las resoluciones oficiales consultadas por este medio muestran una continua renovación de puestos de mando y supervisión en Son Espases. Entre los procedimientos utilizados figura la libre designación, una fórmula prevista para determinados puestos y que no implica por sí misma ninguna irregularidad. En 2024, por ejemplo, se convocaron mediante este sistema varias plazas de responsabilidad, entre ellas puestos de supervisión y encargados de turno; posteriormente se produjeron nuevas convocatorias y adjudicaciones en áreas como Farmacia Hospitalaria, Hemoterapia, Admisión o Convalecencia. La documentación disponible permite seguir los cambios en la estructura directiva, aunque no permite establecer por sí sola que estas reorganizaciones respondan a un determinado criterio político o personal.

Son Espases defiende la gestión de Granados

Las informaciones acerca de una pérdida de apoyo interno de Granados habían aparecido incluso antes de que Vidal hiciera público su testimonio. En junio, fuentes del propio hospital consultadas por la Cadena SER describieron un “clima de tensión insostenible”, con “faltas de respeto” y órdenes “directas y unidireccionales”. “Hay muchísimas fisuras internas y tiene un equipo unido contra ella. Hay un ambiente tenso y hostil”, aseveraban las mismas fuentes.

elDiario.es se ha puesto en contacto con el gabinete de comunicación de Son Espases, desde donde lamentan que el foco sobre las salidas y los conflictos internos esté dejando en segundo plano la actividad asistencial del hospital y ponen el acento en la dimensión del centro, con unos 6.000 profesionales. Sostienen que, frente a la atención mediática que han recibido las salidas de algunos cargos, durante estos años se han puesto en marcha y mejorado distintos servicios y prestaciones. Entre los ejemplos que citan figuran la ampliación de la atención a pacientes con ictus, la actividad del servicio de Alergología y la renovación de ocho quirófanos, además de la incorporación de uno nuevo y la previsión de reformar otros tres.

Una de las fachadas de Son Espases

Desde el hospital de Son Espases defienden que, frente a la atención mediática que han recibido las salidas de algunos cargos, durante estos años se han puesto en marcha o mejorado distintos servicios y prestaciones

Desde el hospital sitúan así la respuesta a las críticas en los resultados de gestión y asistenciales más que en las polémicas sobre el funcionamiento de la cúpula. La posición trasladada es que no se está produciendo una situación excepcional en Son Espases respecto a otras etapas y que el hospital continúa funcionando con normalidad pese a la atención sobre los cambios en su equipo directivo. Es la misma postura que mantiene el Govern, que en los últimos días ha reforzado públicamente su respaldo a Granados.

La presión asistencial entra en conflicto

Las críticas a la gerencia no se limitan al funcionamiento de la estructura directiva. SATSE ha vinculado su petición de cese a problemas asistenciales que, denuncia el sindicato, se han agravado durante el verano: falta de enfermeras, sobrecarga de trabajo y presión en servicios como Urgencias y Neonatología. El sindicato considera especialmente significativa la salida de Natalia Vallés por producirse después de un periodo de elevada presión asistencial.

La entidad sostiene que en determinadas ocasiones se habría obviado el criterio de Vallés en decisiones relacionadas con la atención a los pacientes. Para SATSE, Son Espases “no puede seguir ocupando titulares de dimisiones, conflictos internos, acusaciones públicas de supuestos tratos vejatorios y una retahíla de problemas de gestión y asistenciales que solo consiguen desprestigiar la imagen del hospital de referencia de Balears y, lo que es más grave, dañar la confianza de sus profesionales”.

Para SATSE, Son Espases "no puede seguir ocupando titulares de dimisiones, conflictos internos, acusaciones públicas de supuestos tratos vejatorios y una retahíla de problemas de gestión y asistenciales que solo “consiguen desprestigiar la imagen del hospital de referencia de Balears"

La salida de la directora de Enfermería es, según el sindicato, “la gota que ha colmado el vaso” tras un verano marcado por “una sucesión de problemas que evidencian la falta de previsión y de capacidad de gestión de la gerencia”. SATSE sitúa entre ellos la falta de enfermeras y matronas y la saturación de las Urgencias, donde, según denuncia, se han llegado a acumular decenas de pacientes pendientes de ingreso.

Especialmente crítica, sostiene la organización sindical, fue la situación de Neonatología: “16 bebés para una unidad de 12 plazas y enfermeras atendiendo hasta tres pacientes”. “No se puede gestionar un hospital de referencia a costa de sobrecargar a sus profesionales y poner al límite la seguridad de los pacientes”, denunciaba SATSE en un comunicado difundido el pasado 10 de septiembre.

Dos días antes, el Govern había difundido un comunicado acerca del incremento de recursos humanos de Son Espases: la Conselleria de Salud aseguró que el hospital había aumentado su plantilla un 8% desde 2023, con 441 profesionales más, entre ellos 320 incorporaciones de enfermeras y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) y 78 médicos especialistas. Según los datos facilitados por el Ejecutivo, la plantilla del hospital de referencia de Balears asciende actualmente a 5.822 trabajadores.

“Peonadas premium”

El mismo sindicato denunció en junio las denominadas “peonadas premium”, unas jornadas extraordinarias cuyo gasto habría aumentado un 60% mientras la actividad quirúrgica descendía un 11%. También se añadió la polémica por la participación de Granados en una manifestación en Madrid en apoyo de los médicos en huelga y la de su director médico, Vicente Torres, en las movilizaciones celebradas ante Son Espases, precisamente mientras el hospital afrontaba problemas de listas de espera y saturación en Urgencias. Para el sindicato, estas decisiones reflejan una falta de prioridades: “Es difícil entender estas prioridades cuando el hospital tiene problemas que requieren soluciones urgentes y es una muestra más de la dudosa capacidad de la gerente para hacer frente a la gestión de Son Espases”.

Frente a las críticas vertidas a nivel sindical, la Conselleria ha defendido públicamente las decisiones adoptadas por el hospital y ha desvinculado los complementos salariales de la evolución de las listas de espera. La titular de este departamento, Manuela García, sostuvo en junio que el hecho de que determinados profesionales cobrasen complementos distintos no implicaba que fueran a dejar de trabajar y afirmó que “ellos hacen su trabajo”. La propia Granados, en la comparecencia parlamentaria que realizó ese mismo mes, defendió los complementos quirúrgicos como una herramienta para realizar intervenciones complejas fuera del horario ordinario y negó que se estuvieran reteniendo pacientes, retrasando altas o cerrando las Urgencias.

En una entrevista en Onda Cero, la máxima responsable de Son Espases admitió ser “muy exigente”, rechazó la etiqueta de autoritaria y achacó el deterioro de las listas de espera a la huelga médica, defendiendo que la demora máxima quirúrgica había bajado de 1.200 a 643 días y la media de 125 a 107.

La Conselleria de Salud ha defendido públicamente las decisiones adoptadas por el hospital y respalda a la gerente

Controversia en otros hospitales

Granados llegó a Son Espases procedente de Quirónsalud, donde ocupaba la dirección territorial de Hospitales de Madrid tras haber pasado por la gerencia de varios hospitales públicos y privados. Su amplio currículo en gestión sanitaria fue precisamente uno de los principales argumentos esgrimidos por el Ejecutivo de Prohens para justificar su elección. Sin embargo, su trayectoria al frente de distintos centros sanitarios también estuvo acompañada de episodios de conflictividad y críticas a su modelo de gestión.

Su paso por el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, que dirigió entre agosto de 2014 y 2015 (con Cospedal al frente de la presidencia de Castilla-La Mancha, estuvo marcado por las denuncias de saturación de las Urgencias y por el conflicto con parte de la plantilla. En noviembre de 2014, el coordinador de Urgencias fue cesado después de un enfrentamiento con Granados: trabajadores del centro atribuyeron el cese a su negativa a ocultar de la vista a los pacientes hospitalizados en los pasillos, como recogieron entonces varios medios de comunicación, entre ellos elDiario.es, mientras la propia gerencia negaba que existiera un colapso extraordinario y defendía que el funcionamiento de Urgencias era similar al de años anteriores.

Concentración llevada a cabo en 2014 contra la privatización de la sanidad pública frente al Hospital Virgen de la Salud en Toledo

Meses después, en abril de 2015, las auxiliares de Enfermería de los quirófanos presentaron ante la Inspección de Trabajo una denuncia contra la gerente por sobrecarga laboral. Según el sindicato CSIF, las profesionales llevaban años reclamando refuerzos y eran obligadas a asumir, dentro de su jornada ordinaria, las urgencias de cirugía cardíaca, las extracciones de órganos y los trasplantes renales, además de sus funciones habituales, como informó en su momento la Cadena SER. El sindicato sostenía que esta situación se producía de forma constante y que las trabajadoras se encontraban “al límite de rendimiento y posibilidades”. Ese mismo otoño, la supervisora de Enfermería de Urgencias dimitía después de reclamar más personal ante la apertura de nuevos boxes. El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM) alegó en nota de prensa que la dimisión de esta profesional se debía “a motivos personales”.

Durante su etapa al frente del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, entre 2015 y 2018, Granados recibió críticas sindicales por su gestión, especialmente por las listas de espera, el cierre de camas y las relaciones con los representantes de los trabajadores. En 2015, SATSE llegó a calificar de “dictatorial” su actitud y sostuvo que su trayectoria previa en Guadalajara y Toledo estaba marcada por una “nula predisposición a negociar” con los representantes sindicales.

Cristina Granados (de rojo) en su salida del Hospital de Guadalajara

Granados llegó a Son Espases procedente de Quirónsalud y tras haber pasado por la gerencia de varios hospitales. Su trayectoria ha estado acompañada de episodios de conflictividad y críticas a su modelo de gestión

En plena polémica por su gestión, Granados defendía públicamente su actuación en una entrevista con la Cadena SER en la que abordó las listas de espera y el cierre de camas, dos de los principales focos de críticas a su gestión en Salamanca. La entonces gerente aseguraba que había llegado al hospital con la intención de “abrir un tiempo de diálogo” y afirmaba que se reunía cada mes con sindicatos, jefes de servicio y supervisores para conocer los problemas del centro.

Uno de los episodios que levantó la polvareda a su paso por el centro hospitalario fue la instalación de una estructura exterior -popularmente bautizada como la “jaima”- para realizar resonancias magnéticas mientras el hospital renovaba su único equipo. La medida fue duramente cuestionada por las condiciones en las que los pacientes debían acceder a una prueba diagnóstica dentro de una instalación provisional en un contexto de críticas a la gestión del complejo y a la reorganización de espacios.

Solo unos meses después, en diciembre de 2016, seis sindicatos -CCOO, CGT, CSIF, SATSE, UGT y USAE- exigieron públicamente su dimisión y convocaron una protesta a la que asistieron un centenar de profesionales de Enfermería a raíz de unas declaraciones de Granados sobre las enfermeras que fueron consideradas como una falta de respeto y un “maltrato profesional”. Las organizaciones sindicales denunciaron “cambios continuos de unidades” y “largas listas de espera quirúrgicas y de consultas”.

Por su parte, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca cuestionó en agosto de ese año el nombramiento de Granados y llegó a plantear si su llegada a la provincia constituía un “premio” o un “destierro” tras su salida de Castilla-La Mancha. En un texto especialmente crítico con la política sanitaria del Ejecutivo del PP, la asociación afirmaba: “Parece que el Partido Popular premia a los que en su gestión han sido fieles a los dictados del partido aunque su actuación haya sido mala y en contra de la opinión de la mayoría de la población”. Un año después, una Marea Blanca reclamó públicamente su cese.

La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca afirmó: 'Parece que el Partido Popular premia a los que en su gestión han sido fieles a los dictados del partido aunque su actuación haya sido mala y en contra de la opinión de la mayoría de la población'

En febrero de 2019, Granados abandonaba la gerencia del complejo hospitalario salmantino alegando “motivos personales” para pasar a asumir, apenas unos días después, la dirección del Hospital Universitario de Torrejón. Permaneció al frente del centro madrileño hasta 2020, cuando dio el salto a Quirónsalud como directora territorial de Hospitales en Madrid. Tras esta etapa en la sanidad privada, regresó al sistema público para asumir, en septiembre de 2023, la gerencia de Son Espases.

Un modelo de dirección bajo escrutinio

En noviembre, apenas dos meses después de su nombramiento, Granados comparecía ante el Parlament tras así solicitarlo una quinta parte de los diputados de la Comisión de Asuntos Institucionales y Generales, adscritos al Grupo Socialista, con el objetivo expreso de “evaluar su idoneidad” para dirigir el hospital. El diario de sesiones de la Cámara permite reconstruir las preguntas que recibió Granados y las explicaciones que ofreció entonces sobre su trayectoria, su llegada a Balears y su proyecto para el principal hospital público de las islas.

Granados dedicó buena parte de su intervención inicial a defender su trayectoria profesional. Explicó que había comenzado “desde abajo”, como médica, y que había pasado por puestos de jefa de servicio, subdirectora, directora médica y gerente. Enumeró su experiencia en Móstoles, Guadalajara, Toledo y Salamanca, además de su etapa posterior en el Hospital de Torrejón y en Quirón. Su argumento central para justificar su idoneidad fue precisamente la experiencia acumulada en hospitales de distintos tamaños y su capacidad para introducir cambios.

Cristina Granados, durante su comparecencia en el Parlament balear el pasado 10 de junio

Sin embargo, la comparecencia adquirió especial interés cuando el socialista Carles Bona confrontó esa trayectoria con las informaciones publicadas sobre su paso por otros hospitales. Le preguntó por las críticas recibidas en Móstoles, Toledo, Salamanca y Torrejón y llegó a leer literalmente titulares y acusaciones de sindicatos y profesionales. Entre ellas, una de UGT que calificaba su estilo de dirección en Móstoles de “no dialogante y dictatorial” y vinculaba su gestión a la salida de 18 facultativos de Urgencias. La gerente llegó a señalar que una de las representantes sindicales que figuraba en las informaciones críticas terminó siendo amiga suya y que conservaba incluso “un regalo del comité de personal del hospital”.

Sobre Toledo, le preguntó por las informaciones que aseguraban que había cesado al coordinador de Urgencias por negarse a “esconder” a pacientes en los pasillos. Al respecto, Granados explicó que llegó a este centro hospitalario para abordar un problema grave de organización de Urgencias, después de que se hubieran producido “eventos adversos importantes” que, según su explicación, estaban relacionados con la mala organización del servicio. Sobre el episodio del coordinador de Urgencias, negó haberlo cesado: sostuvo que “él presentó su dimisión” porque no estaba de acuerdo con las medidas que estaba aplicando la dirección.

Acerca de Salamanca, defendió que fue elegida por su experiencia en proyectos de construcción y reorganización hospitalaria. Su relato se centró en la fusión de dos hospitales, la reorganización de los servicios, el nombramiento de jefaturas únicas y el replanteamiento del proyecto del nuevo hospital, cuyo plan funcional había quedado obsoleto. Cuando Bona le planteó las críticas por los cambios de espacios y la polémica de la unidad móvil de resonancias instalada en el exterior, Granados respondió que los cambios eran necesarios para organizar el nuevo hospital y explicó que el hospital solo tenía una resonancia, que consiguieron comprar otra y que, durante el periodo de transición, tuvieron que instalar una unidad externa cubierta. Lo justificó alegando que era necesario cubrir la estructura “para que los pacientes no estuvieran desnudos haciéndose una resonancia”.

“Voy a tener un equipo magnífico en Son Espases”

También respondió directamente a las dudas sobre su llegada a Balears. Cuando le preguntaron si conocía previamente a la consellera Manuela García y por qué había sido elegida, contestó que no la conocía “de nada”, asegurando que la consellera había pedido “gente experta y técnica” para dirigir Son Espases. Añadió: “Creo que tengo suficiente currículum para poder estar dirigiendo un hospital como Son Espases”. Sobre las informaciones que hablaban de malestar en el PP por su nombramiento, afirmó: “Y en el PP nadie me ha trasladado ningún inconveniente”.

Creo que tengo suficiente currículum para poder estar dirigiendo un hospital como Son Espases

Cristina Granados Gerente de Son Espases, dos meses después de su nombramiento

En aquella comparecencia, Granados defendió que una de sus prioridades era precisamente estabilizar a los profesionales y reducir el estrés mediante una mejor organización del trabajo. Dijo que no tenía sentido que una persona estuviera cambiando continuamente de puesto y afirmó: “Hay que estabilizar el puesto de trabajo y estabilizar la formación”. También sostuvo que los cambios debían hacerse “siempre hablando con los profesionales que están implicados”.

Al explicar cómo pensaba formar su equipo en Son Espases, Granados dijo que quería contar fundamentalmente con personas de dentro del hospital. “Lo más importante de un proyecto es un equipo”, afirmó, y añadió que había tenido la oportunidad de entrevistar a profesionales y que contaba con “tres directores con experiencia” que le ayudarían. Incluso aseguró: “No me cabe la menor duda que voy a tener un equipo magnífico. No me cabe la menor duda”.

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