Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El Gobierno se lanza contra el juez Peinado: “Solo busca reventar a Sánchez”
Análisis - 'EEUU e Israel: quién maneja a quién', por Olga Rodríguez
El Estado del bienestar se tensiona con miles de médicos y docentes en huelga

La mariposa que desafía continentes: 7.000 kilómetros de vuelo y una escala que ha teñido de colores los campos de Mallorca

Ejemplar de 'Vanessa cardui'

Ángela Torres Riera

20 de junio de 2026 21:50 h

0

Un viaje de 7.000 kilómetros desde el África subsahariana hasta el norte de Europa, atravesando el Mediterráneo y haciendo escala en Balears, no está al alcance de cualquiera. Mucho menos de un pequeño lepidóptero que apenas se distingue a simple vista. Sin embargo, esa es la extraordinaria travesía que realiza cada primavera la mariposa cardera -o vanesa de los cardos-, una de las especies migratorias más sorprendentes del planeta.

Así lo descubrió hace unos años un grupo liderado por científicos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y así lo están comprobando estos días cientos de ciudadanos de Mallorca, Menorca y Eivissa. En el Parque Nacional de Cabrera, de hecho, se han llegado a observar concentraciones de miles de ejemplares en pleno tránsito hacia el norte de Europa.

Las Vanessa cardui pasan los meses cálidos en Europa y, cuando cambia la estación, emprenden el viaje de regreso hacia el sur. Estos días, en pleno recorrido migratorio, centenares de ejemplares se posan sobre las flores de zonas ajardinadas y campos de distintos puntos de Mallorca, especialmente en municipios como Alcúdia, Fornalutx o Sóller, en un fenómeno que llama la atención a vecinos y visitantes de la isla, que las han avistado incluso mientras navegaban por aguas baleares.

Las 'Vanessa cardui' pasan los meses cálidos en Europa y, cuando cambia la estación, emprenden el viaje de regreso hacia el sur. Estos días, en pleno recorrido migratorio, centenares de ejemplares se posan sobre las flores de jardines y campos de distintos puntos de Mallorca

Las imágenes de los insectos, que vuelan en grupo, han plagado las redes sociales, alimentando la curiosidad sobre el origen de una presencia tan abundante. Se trata de una de las especies de mariposas más extendidas del planeta y también una de las más viajeras: no hiberna, sino que realiza largas migraciones a través de varias generaciones sucesivas. 

Uno de estos científicos que descubrió los largos vuelos de la mariposa fue el catalán Gerard Talavera, quien, junto a su compañero Roger Vila, analizó durante años el comportamiento de esta especie. Hace poco, el investigador del CSIC y del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona estuvo en Cabrera coincidiendo con la fuerte oleada migratoria que experimentó en primera persona: “Es espectacular lo que está pasando estos días”.

Un ejemplar de la mariposa de los cardos

Una explosión demográfica como esta, explica el experto, se produce cuando coinciden condiciones especialmente favorables para el crecimiento de la vegetación y la reproducción de la especie. Este año, por las abundantes lluvias primaverales, ha habido un crecimiento, el mayor desde 2009. La multitudinaria presencia de estos insectos no es llamativa sólo en zonas de España como Balears, el Parque Nacional de Doñana o los Pirineos, sino también en otros países mediterráneos como Grecia e Italia.

“Este fenómeno se produce, sobre todo, cuando hay lluvia acumulada en otoño, invierno y principios de primavera”, añade Talavera. Esto ha sucedido, en los últimos tiempos, en sitios tan inusitados como el Sáhara. Sucedió en 2024, cuando el desierto registró las primeras inundaciones importantes en cinco décadas. La meteorología se ha repetido este año en lugares desérticos donde no se esperaba un clima tan húmedo. “Hemos estado mirando por satélite y en comparación con el año pasado [fue un año muy seco] hemos visto diferencias muy marcadas”, explica el científico.

Uno de los insectos más migratorios

La migración, eso sí, se repite cada año. La cardera vive un ciclo migratorio de alrededor de diez generaciones desde el África tropical hasta el norte de Europa. Luego realiza el mismo recorrido de vuelta: de los países verdes noreuropeos a países más pegados al Ecuador. Los ejemplares avistados en Balears habrían iniciado su recorrido en el norte de África, cruzando el Mediterráneo hasta alcanzar el archipiélago.

La cardera vive un ciclo migratorio de alrededor de diez generaciones desde el África tropical hasta el norte de Europa. Luego realiza el mismo recorrido de vuelta: de los países verdes noreuropeos a países más pegados al Ecuador

Desde las islas, parte de la población continuará desplazándose hacia el norte de Europa y serán sus descendientes los que emprendan posteriormente el viaje de regreso hacia el sur. Talavera y su equipo empezaron a estudiar esta especie como modelo para entender los movimientos migratorios de los insectos desde diferentes perspectivas: la psicología de este tránsito (¿dónde se mueven? ¿Cuáles son los factores que lo provocan?) y también a nivel genético. 

“Se trata de una especie que vive prácticamente en todo el mundo, exceptuando Sudamérica y Australia, y esto es muy excepcional en los insectos. Pocos consiguen ser tan cosmopolitas: tan solo aquellas invasoras que han sido introducidas en el ecosistema por el ser humano”, asegura el investigador. 

Un grupo de mariposas carderas abren sus alas para calentarse con el sol

Se trata de una especie que vive prácticamente en todo el mundo, exceptuando Sudamérica y Australia, y esto es muy excepcional en los insectos. Pocos consiguen ser tan cosmopolitas: tan solo aquellas invasoras que han sido introducidas en el ecosistema por el ser humano

Gerard Talavera Investigador del CSIC y del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona

Hace pocos años que se conoce su ciclo vital y su carácter indómito. Hasta entonces, solo se sospechaba que migraba dentro de Europa y que venía del norte de África -uno de los puntos donde las han avistado en masa es el Cap Blanc, en Túnez-. Por entonces, Talavera y su equipo sostenían que en otoño cruzaba el desierto del Sáhara y que criaba varias generaciones -aproximadamente, un huevo pasa a ser adulto en un periodo entre 15 días y dos meses, dependiendo de las temperaturas y el contexto ambiental- en el África subsahariana. 

Cada adulto vive cuatro semanas, a lo largo de las cuales vuela, migra, se reproduce y muere. Los científicos se desplazaron al continente africano para extraer conclusiones. “Lo que no sabíamos era dónde se desplazaba tras pasar por Europa: no se sospechaba que podían migrar tanto”, continúa. Al principio, pensaron que se trataba de casos esporádicos, pero les sorprendió aún más saber que la población al completo se desplaza a distancias intercontinentales.

En búsqueda de recursos alimenticios

La mariposa cardera -millones de ellas- baja al Sahel (la franja africana desde el Atlántico hasta el mar Rojo que comprende algunos de los países más pobres del continente africano, como Mali, Chad y Etiopía) en búsqueda de alimento y capacidad reproductiva. Ya son las siguientes generaciones las que alcanzan zonas más tropicales. Y otras las que, cuando llega la época de lluvias, vuelven a migrar hacia arriba en una época del año en que el norte de África empieza a verdear -allí nace otra generación o dos- y luego siguen en ascenso. Hace un mes o dos hubo grupos que ya se dejaron ver por Balears y ahora, cuando todavía sigue húmeda la flora, han vuelto antes de la sequía estival.

La mariposa cardera -millones de ellas- baja al Sahel (la franja africana desde el Atlántico hasta el mar Rojo) en búsqueda de alimento y capacidad reproductiva. Ya son las siguientes generaciones las que alcanzan zonas más tropicales

El movimiento constante esconde detrás la búsqueda incesante de recursos. El objetivo de la cardera es encontrar un hábito donde haya flores óptimas para alimentarse: allí buscarán, explorarán y finalmente, decidirán si se quedan o se marchan. En realidad siempre se marchan, porque dependen del clima. “En Cabrera, por ejemplo, no se quedan porque no hay entre la vegetación plantas como el cardo o las malvas, necesarias para reproducirse (aprovechan para alimentarse), lo que las conduce hasta Mallorca”, detalla Talavera.  

Si llegan al lugar y está seco, seguirán su recorrido hasta llegar a territorios más verdes. El cambio climático afecta a su dinámica, pero como es una especie oportunista, no necesariamente de forma negativa: la Vanessa cardui se adapta fácilmente a los cambios y tienen la capacidad de dispersarse si no encuentra lo que busca.

Por otro lado, no se trata de una plaga ni tampoco de un episodio preocupante. Al contrario: su presencia puede ser un indicador de que existen condiciones favorables para los polinizadores, con suficiente vegetación en flor y recursos alimenticios disponibles, asegura el científico catalán.

Una mariposa cardera recién emergida de su crisálida

Una migración de 7.000 kilómetros

El estado de las alas de algunos ejemplares, visiblemente desgastadas, deja adivinar la magnitud de su odisea. Su periplo es llegar a un lugar donde asentarse, sin encontrar nunca en un territorio fijo lo que para sobrevivir necesita. “Nosotros hemos demostrado que un solo individuo ha hecho 7.000 kilómetros desde el sur de Europa, pasando por el Mediterráneo y llegando hasta el Sáhara. Luego voló por todo el océano Atlántico hasta llegar a Sudamérica”, dice, no poco sorprendido, Talavera.

Nosotros hemos demostrado que un solo individuo ha hecho 7.000 kilómetros desde el sur de Europa, pasando por el Mediterráneo y llegando hasta el Sáhara. Luego voló por todo el océano Atlántico hasta llegar a Sudamérica

Gerard Talavera Investigador del CSIC y del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona

Estudiar el viaje de los insectos no es fácil (no se les puede seguir la pista a través de un GPS, como en el caso de las aves o de los mamíferos), se hace “indirectamente” a través de la genética de macro poblaciones. También han estado desarrollando técnicas de isótopos -átomos del mismo elemento químico- estables: la tierra tiene un valor de isótopos que adquieren las plantas que crecen allí y de las que se alimentan las larvas, que adquieren la misma característica química. 

A través de esta información científica, se puede determinar el lugar de nacimiento de cada mariposa. “La técnica es parecida a la que se utiliza en forensía para determinar el ADN de un cabello”, cuenta el investigador del CSIC.

Otra de las técnicas es analizar el polen de las plantas que visitan. Al ser insectos polinizadores, lo trasladan durante la búsqueda del néctar de la flor y se puede conocer qué plantas han visitado con anterioridad. En Sudamérica, por ejemplo, encontraron polen de vegetación endémica de África: de esos datos, es probable inferir el movimiento migratorio. 

Estas metodologías y el trabajo de campo les han permitido conocer un patrón predictible en la especie que, en todo caso, siempre está sujeta a los fenómenos del entorno: “Las lluvias de este año en el norte de África no suelen suceder, pero este año sí, y la cardera ha sacado ventaja de eso”, concluye Talavera.

Etiquetas
stats