Nuevos documentos debilitan la defensa de Nicolas Sarkozy en el caso de la financiación libia

El expresidente de Francia, Nicolás Sarkozy, entrando en el Palacio del Elíseo en febrero de 2022.

Amado Herrero

París —

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Desde hace nueve años, la Justicia sigue el rastro del dinero procedente del régimen libio de Muamar Gadafi en el entorno de Nicolás Sarkozy. Fondos que habrían servido para financiar su campaña presidencial de 2007. Desde hace una década, la prensa francesa documenta, además, pequeñas piezas de un complejo entramado de relaciones oficiales y diplomacia paralela entre París y Trípoli que se prolongó desde 2005 hasta 2011, año de la intervención militar internacional –liderada entre otros por Francia– y de la caída del dictador. Nuevas pruebas encontradas a raíz de otro caso paralelo de corrupción debilitan aún más la defensa del expresidente francés.

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Durante los últimos años de la presidencia de Jacques Chirac, Sarkozy y sus aliados más cercanos utilizaron su posición en el Gobierno para crear lazos con el país norteafricano, que salía de décadas de sanciones y embargo internacional. Se tejió entonces supuestamente una complicada red de favores, contratos y flujos de dinero que la justicia trata ahora de desentrañar. Sarkozy hizo su primera visita oficial cuando aún era ministro del Interior y cultivó la relación con el jefe de Estado libio que continuó después de su victoria en las elecciones presidenciales francesas de 2007, como demuestra la recepción a Gadafi ese mismo año, cuando instaló su jaima en el jardín del Hôtel Marigny, residencia de los invitados oficiales de la presidencia.

El rompecabezas de intermediarios e intereses del caso de la financiación libia que tratan de recomponer los investigadores suma ahora nuevas piezas, gracias a un disco duro y una memoria USB que ha estado 11 años en los armarios de la fiscalía anticorrupción, requisados como parte de otra investigación diferente, según revela Mediapart. Pruebas descubiertas este verano y que debilitan una de las líneas de defensa de Nicolas Sarkozy. 

El expresidente francés se enfrenta hoy a una acusación formal por corrupción pasiva, financiación ilegal de una campaña electoral y recepción de fondos públicos libios por la que fue detenido e interrogado en 2018. A esos cargos se añadió en 2020 el de asociación ilícita. No es el único proceso judicial en el que se encuentra inmerso. Sarkozy ya fue condenado en septiembre del año pasado a una pena de un año de prisión por la financiación ilegal de su campaña de 2012, en el llamado caso Bygmalion. Precisamente esta semana se ha anunciado la fecha del proceso de apelación, que comenzará el próximo 8 de noviembre. Se trataba, además, de la segunda condena a Sarkozy en menos de un año, ya que en marzo de 2021 un tribunal le condenó a tres años por corrupción y tráfico de influencias en el llamado “caso de las escuchas”.

Un disco duro y una memoria USB

Las autoridades hallaron los dispositivos en armarios sellados, incautados en 2011 en el marco del caso Karachi (otro escándalo de Estado alrededor de comisiones en varios contratos de defensa firmados con Pakistán). Contienen los archivos personales de Thierry Gaubert, empresario condenado por el caso Karachi e imputado también en la investigación sobre Libia.

Los agentes de la oficina anticorrupción de la policía judicial habrían encontrado en su interior múltiples documentos que mencionan las iniciales “NS” en las notas de Gaubert (“cena NS”, “regalo NS” o “reunión NS”). Sarkozy ha negado en múltiples ocasiones, ante los jueces y la prensa, tener relación alguna con Gaubert, al que afirma no haber visto desde 1996. Como señala Mediapart, los documentos suponen la prueba de que el exjefe de Estado “mintió” y de que trataba regularmente a Gaubert, a veces por mediación del exministro del Interior Brice Hortefeux, que también aparece como “B” o “BH” en las notas del empresario.

Los archivos son un registro “de toda la diplomacia paralela y los asuntos ocultos del gabinete Sarkozy”, añaden los autores del artículo. En particular una nota, fechada en enero de 2006 y etiquetada como “NS-campaña”, está además asociada a un correo electrónico en el que le desea “buen viaje” a Ziad Takieddine, personaje clave en la red de intermediarios entre Sarkozy y Gadafi, transformado después en principal acusador del expresidente francés.

Takieddine fue supuestamente el encargado de transmitir los mensajes necesarios para iniciar la normalización de las relaciones. En comunicación con los antiguos ministros de Sarkozy Claude Guéant y Brice Hortefeux (ambos imputados en el caso), Takieddine participó en conversaciones sobre intereses políticos y económicos, incluyendo contratos de hidrocarburos, defensa y tecnología. Guéant, que ocupó la Secretaría General del Elíseo y el ministerio del Interior, ya ha sido condenado a penas de cárcel en dos otros escándalos ocurridos durante la presidencia de Sarkozy. 

Ahora uno de los documentos hallados en la memoria y el disco duro viene a confirmar las “interacciones secretas” de Guéant y Hortefeux con Takieddine y Gaubert, según Mediapart. Varios testimonios recogidos por los investigadores habían mencionado reuniones entre los dos colaboradores cercanos de Nicolas Sarkozy y los intermediarios Takieddine y Gaubert, confirmadas ahora por un correo electrónico y una nota con fecha de 2006. 

Acceso al Ministerio del Interior

De autentificarse, supondrían un golpe adicional a la defensa de Sarkozy, que siempre ha afirmado que todas las acusaciones fueron fabricadas después de 2011, como venganza por su papel en la intervención en suelo Libio.

Además la memoria y el disco duro prueban que Takieddine habría sido recibido en varias ocasiones en el Ministerio del Interior, bajo la presidencia Sarkozy. “Los archivos de Gaubert demuestran que, pese a la distancia que el entorno de Sarkozy quiere poner con Takieddine, el intermediario estaba en el corazón de la maquinaria del Elíseo sobre Libia”, continúa la web de noticias. 

También habría rastro de un mensaje enviado por este último en 2009 a Thierry Gaubert, relativo a una reunión secreta entre Claude Guéant y el hijo de Gadafi, Saïf al-Islam (buscado desde 2011 por la Corte Penal Internacional, sospechoso de crímenes contra la humanidad). Precisamente Al-Islam fue el primero en lanzar la acusación contra el entonces presidente galo, en ese mismo 2011. “Sarkozy tiene que devolver el dinero que tomó de Libia para financiar su campaña electoral. Nosotros lo financiamos y tenemos todos los detalles y estamos dispuestos a revelar todo”, declaró entonces en una entrevista en Euronews.

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