Los estudiantes de Irán se manifiestan por tercer día consecutivo un mes después de la represión de las grandes protestas
Los estudiantes de las universidades iraníes han celebrado su tercer día consecutivo de protestas, poco más de un mes después de que la violenta represión por parte de los servicios de seguridad de las manifestaciones masivas en las calles dejara miles de muertos.
Las protestas se produjeron en medio de las tensiones entre Irán y Estados Unidos. Washington ha reforzado su presencia militar y aumentado la presión en Oriente Medio mientras negocia con Teherán, unas conversaciones indirectas cuya próxima ronda se celebrará el jueves en Ginebra. Donald Trump ha advertido de que si no se llega a un acuerdo “ocurrirán cosas realmente malas”.
Irán responderá “ferozmente” a cualquier ataque, según afirmó el lunes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei.
Las manifestaciones del lunes se extendieron a los campus, incluida la Universidad Al Zahra de Teherán, exclusivamente femenina, donde se corearon consignas contra el Gobierno y se quemó y rasgó una bandera iraní, pero no se trasladaron a las calles.
Un canal de Telegram para estudiantes iraníes, Anjmotahed, afirmó que un ataque de la milicia Basij, respaldada por el Estado, en la Universidad Sharif de Teherán dejó varios estudiantes heridos y que llegó al campus una ambulancia. Las universidades han enviado mensajes de texto a los estudiantes advirtiéndoles de las consecuencias disciplinarias por protestar.
Para ridiculizar al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, algunos estudiantes se subieron a los árboles del campus y colgaron ratones de juguete de las ramas, una forma de decir que el líder se escondía bajo tierra como un ratón. Según los informes, los estudiantes corearon “muerte al dictador, ”por cada asesinado, 1.000 le seguirán“ y ”la sangre que se ha derramado nunca se borrará“.
Un grupo de representantes estudiantiles que se reunieron el fin de semana con el vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Aref, le dijeron que era insultante afirmar que los terroristas habían sido los responsables de las muertes durante las protestas de enero. “La respuesta a las protestas del pueblo se ha dado a tiros”, dijeron.
Las nuevas protestas son otro recordatorio de que Trump aún no ha cumplido su promesa a los “patriotas iraníes· durante las manifestaciones de enero de que ”la ayuda está en camino“.
La cobertura mediática nacional de las protestas universitarias se ha reducido al mínimo, ya que las autoridades ordenaron a las universidades prohibir fotografiar a los manifestantes en los campus. En Irán los estudiantes están, en principio, a salvo de las actuaciones policiales, lo que ha provocado enfrentamientos entre los estudiantes y las autoridades.
Mohammad Jatamí, presidente de Irán entre 1997 y 2005, ha pedido la liberación de todos los detenidos, de los que ha dicho que no se les acusa de nada más que de estar desesperados y protestar.
Considerado a menudo como menos crítico con el régimen que otros reformistas, las declaraciones de Jatamí suponen un cambio con respecto a su respuesta inicial a las protestas, que, según él, habían sido orquestadas por EEUU e Israel.
Por otra parte, los reformistas iraníes se quejaron de que se les había prohibido presentarse a las elecciones al ayuntamiento de Teherán, la primera vez que esta injerencia política, habitual en la política parlamentaria y presidencial, se extendía al ámbito de las autoridades locales.
Jamenei se enfrenta a la crisis más grave de sus 36 años de mandato. La economía está muy deteriorada por las sanciones internacionales y el malestar crece desde las grandes protestas de enero.
Otra señal preocupante para el Gobierno es el acuerdo de cinco partidos políticos que representan a los kurdos iraníes para formar una coalición para derrocar al Gobierno. El comunicado que publicaron afirmaba que el Gobierno iraní había perdido toda legitimidad, pero seguía en pie debido a la fragmentación de la oposición. Afirmaba que la coalición se solidarizaba con otras naciones de Irán y estaba dispuesta a trabajar en solidaridad con todos los opositores a la República Islámica.
El malestar se extiende mientras EEUU acecha
Las señales entrecortadas de disidencia interna llegan en un momento delicado para el Gobierno, ya que el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, se prepara para reunirse con los mediadores omaníes el martes en Mascate, antes de las importantes conversaciones sobre el futuro acuerdo nuclear que se celebrarán el jueves en Ginebra.
El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, ha dicho que Irán presentará propuestas para garantizar a EEUU que Irán no tiene planes ni medios para fabricar la bomba nuclear.
La disposición de EEUU para aceptar las propuestas de Irán depende en gran medida de la respuesta personal de Trump, pero Irán parece dispuesto a volver a lo que se conoce como el Protocolo Adicional, un acuerdo que otorga a los inspectores de armas nucleares de la ONU un mayor acceso a las instalaciones nucleares bombardeadas de Irán.
El viceministro de Asuntos Jurídicos e Internacionales de Irán, Kazem Gharibabadi, declaró ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra que los países deberían recurrir a la diplomacia en lugar de a las sanciones y la guerra.
En su intervención ante el Consejo, Gharibabadi advirtió de que, si estallara la guerra, sus efectos “no se limitarían a las dos partes, sino que abarcarían toda la región”.
El viceministro afirmó que los Estados que han intentado aplicar “sanciones y guerra con Irán” deberían “probar con la diplomacia y el respeto”. Luego añadió: “¡Es lamentable que los defensores de los derechos humanos quieran dar una lección de democracia al pueblo iraní, que se libró de la dictadura de Pahlavi hace 47 años!”.
El lunes se supo que Irán había acordado en diciembre un acuerdo secreto de armas por valor de 500 millones de euros con Rusia para adquirir miles de equipos lanzamisiles avanzados de uso individual con el fin de ayudar a cubrir las lagunas en las defensas aéreas del país.
El acuerdo, firmado en Moscú, compromete a Rusia a entregar 500 unidades Verba portátiles y 2.500 misiles 9M336 en un plazo de tres años.
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