'Love Actually' para defender el Estado de Derecho en Polonia

Bruselas —

0

En un día de verano de 2017, Sylwia Gregorczyk-Abram, una abogada de 34 años, escuchó una idea peculiar. Un colega, el jurista Michał Wawrykiewicz, le mandó un mensaje con una propuesta. Como ella, estaba preocupado por las reformas que el Gobierno nacionalista polaco estaba impulsando en el sistema judicial y se preguntaba cómo podrían convencer a los ciudadanos de que la independencia del poder judicial no era una cuestión abstracta sino el fundamento de la democracia.

De gira con los jueces rebeldes de Polonia que defienden la democracia pueblo a pueblo

Saber más

"Compartió conmigo una idea descabellada", recuerda. "Un recurso para convencer a la gente, a los ciudadanos, de que la independencia del poder judicial es crucial. Pedir a famosos y actores que lo hagan por nosotros, con referencias a comedias que todo el mundo conoce".

Gregorczyk-Abram era la persona adecuada para el trabajo. Desde 2006 trabajaba en la filial en Varsovia de un bufete internacional y había cofundado la Semana de la Constitución en Polonia, una iniciativa en la que los abogados dan charlas en los colegios para sensibilizar a los adolescentes sobre la relevancia del sistema legal. Llamó a su amiga Maria Ejchart-Dubois, experta en derechos humanos y cofundadora de la Semana de la Constitución, quien a su vez contactó con Paulina Kieszkowska-Knapik, una reputada experta en legislación farmacéutica.

Los cuatro se habían conocido en una de las manifestaciones más masivas de Polonia en años. "La gente protestaba por toda Polonia en todas las calles donde había un tribunal. Se dieron cuenta instintivamente de que se les había quitado algo", explica Wawrykiewicz. Y esa fue la chispa para crear Wolne Sądy, la Fundación Tribunales Libres.

Comunicar a través de películas

En lugar de redactar documentos legales y leer tomos jurídicos, los abogados optaron por la adaptación, la guionización y la dirección de cortometrajes destinados a visibilizar el Estado de Derecho. "Imagina que tienes un accidente de coche y que al otro conductor le une algún tipo de relación con un político", dice Ejchart-Dubois. "¿Va a ser justo el tribunal? O que eres víctima de violencia doméstica y el agresor es miembro de un partido político". Ambos supuestos se han dado posteriormente, afirma Kieszkowska-Knapik. De hecho, señala que se han dado "cientos de casos".

Los primeros videos han sido protagonizados por actores, artistas y escritores, desde la presentadora del programa equivalente a Operación Triunfo en Polonia, Barbara Kurdej-Szatan, hasta la premio Nobel Olga Tokarczuk. Algunos de los mayores éxitos los protagonizaron los propios abogados de Wolne Sądy. Le han dado un giro legal a una escena de la comedia romántica de Richard Curtis Love Actually. Interpretan a unos niños a los que se les hace un regalo de pesadilla antes de Navidad. O cantan un rap sobre la Constitución en un homenaje al vídeoclip Sabotage de los Beastie Boys, que parodiaba las series policiales de los años 70.  

"Fue un concepto nuevo para nosotros, comunicarnos a través de películas, sin escribir artículos o libros legales", señala Gregorczyk-Abram, que habló con The Guardian en compañía de colegas juristas en Bruselas, donde recogía un premio del Parlamento Europeo.

Por su parte, Anna Wójcik, investigadora de la Academia Polaca de Ciencias, señala que "fueron muy innovadores porque empezaron a comunicar en un formato muy atractivo para el público en general. Por supuesto, se puede decir que es atractivo para personas con ciertos gustos, que viven en zonas urbanas... y proporcionaron una información accesible sobre lo que está ocurriendo".

Polonia "nunca acata veredictos"

Los vídeos fueron solo el comienzo de una odisea jurídica que los llevó a las grandes salas de los más altos tribunales europeos y a la sede de la Comisión Europea en Bruselas. Los abogados de Wolne Sądy creen que el papel que han desempeñado ha sido decisivo para convencer a las autoridades de la Unión Europea de que impulsaran acciones legales contra el Gobierno polaco por la jubilación forzosa de los jueces del Tribunal Supremo, un intento del partido gobernante Ley y Justicia (PiS) de controlar el máximo tribunal polaco.

El grupo ha presentado docenas de casos ante el máximo tribunal de la UE en Luxemburgo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo. En una victoria histórica, este mes el TEDH consideró al Gobierno de Polonia "en flagrante desafío al Estado de Derecho". Según el recuento de Wolne Sądy, el Gobierno polaco ha perdido 13 veces en 13 sentencias de los más altos tribunales europeos. El grupo también ha representado a jueces de Polonia a los que el Ejecutivo ha presionado para que abandonen sus puestos de trabajo, como Małgorzata Gersdorf, la presidenta del Tribunal Supremo, a la que el Gobierno intentó, sin éxito, forzar su salida mediante una jubilación anticipada.

"El Gobierno nunca acata los veredictos", precisa Kieszkowska-Knapik. "Es asombroso. Así que después de cada caso... necesitamos otro".

Parte del trabajo de Wolne Sądy consiste en documentar cada uno de las reformas que PiS ha introducido en el sistema judicial desde que llegó al poder en 2015, resumidos en el informe 2.000 Días de Anarquía. El objetivo es ofrecer a un futuro ejecutivo una hoja de ruta para recuperar el Estado de Derecho.

"Todas y cada una de las ideas que tenemos en nuestro plan están amparadas por las sentencias de alguno de los tribunales europeos, así que no son meras opiniones nuestras", puntualiza Ejchart-Dubois. "Por eso iniciamos todos esos procedimientos en el Tribunal de Justicia, en el Tribunal de Derechos Humanos, solo para tener pruebas, la cobertura de las sentencias".

Resistencia

Ahora quieren convencer a los partidos en la oposición de que se sumen a la hoja de ruta, para evitar regateos internos sobre el Estado de Derecho.

A medida que el PiS entra en su séptimo invierno en el poder, todo este trabajo pro-bono, además de sus trabajos cotidianos, les está pasando factura. "Estamos muy cansados", reconoce Ejchart-Dubois. "Pero somos como tipos con una cuerda: cuando uno se cae, el resto se levanta", afirma Kieszkowska-Knapik.

Los cuatro iniciaron su carrera jurídica en un momento más favorable, cuando Polonia se encaminaba hacia la adhesión a la Unión Europea. "Observamos desde 1989 que Polonia evolucionaba, iba en la dirección correcta, se acercaba a la civilización occidental, no queríamos perder esa oportunidad", indica Wawrykiewicz.

Es probable que el Gobierno polaco les mantenga ocupados. El partido en el Gobierno, liderado por Jarosław Kaczyński, tiene previsto una nueva reforma del Tribunal Supremo. Según documentos filtrados y vistos por los medios de comunicación polacos, si se materializa ese proyecto, cualquier juez del Tribunal Supremo que desee continuar en su puesto necesitará la aprobación del consejo nacional del poder judicial, controlado por el Gobierno.

"Es bastante retorcido", afirma Anna Wójcik, que constata que las propuestas permitirían iniciar más fácilmente procedimientos disciplinarios contra los jueces. "¿A quién se le abren procedimientos disciplinarios hoy en día en Polonia? La gente que es crítica con el Gobierno".

Los abogados de Wolne Sądy estarán presentes para impugnar cualquier plan de este tipo, en la pantalla y en los tribunales. Kieszkowska-Knapik cree que sin esta resistencia social Polonia sería como Bielorrusia

Traducción de Emma Reverter.

En un día de verano de 2017, Sylwia Gregorczyk-Abram, una abogada de 34 años, escuchó una idea peculiar. Un colega, el jurista Michał Wawrykiewicz, le mandó un mensaje con una propuesta. Como ella, estaba preocupado por las reformas que el Gobierno nacionalista polaco estaba impulsando en el sistema judicial y se preguntaba cómo podrían convencer a los ciudadanos de que la independencia del poder judicial no era una cuestión abstracta sino el fundamento de la democracia.

De gira con los jueces rebeldes de Polonia que defienden la democracia pueblo a pueblo

Saber más

"Compartió conmigo una idea descabellada", recuerda. "Un recurso para convencer a la gente, a los ciudadanos, de que la independencia del poder judicial es crucial. Pedir a famosos y actores que lo hagan por nosotros, con referencias a comedias que todo el mundo conoce".

Gregorczyk-Abram era la persona adecuada para el trabajo. Desde 2006 trabajaba en la filial en Varsovia de un bufete internacional y había cofundado la Semana de la Constitución en Polonia, una iniciativa en la que los abogados dan charlas en los colegios para sensibilizar a los adolescentes sobre la relevancia del sistema legal. Llamó a su amiga Maria Ejchart-Dubois, experta en derechos humanos y cofundadora de la Semana de la Constitución, quien a su vez contactó con Paulina Kieszkowska-Knapik, una reputada experta en legislación farmacéutica.

Los cuatro se habían conocido en una de las manifestaciones más masivas de Polonia en años. "La gente protestaba por toda Polonia en todas las calles donde había un tribunal. Se dieron cuenta instintivamente de que se les había quitado algo", explica Wawrykiewicz. Y esa fue la chispa para crear Wolne Sądy, la Fundación Tribunales Libres.

Comunicar a través de películas

En lugar de redactar documentos legales y leer tomos jurídicos, los abogados optaron por la adaptación, la guionización y la dirección de cortometrajes destinados a visibilizar el Estado de Derecho. "Imagina que tienes un accidente de coche y que al otro conductor le une algún tipo de relación con un político", dice Ejchart-Dubois. "¿Va a ser justo el tribunal? O que eres víctima de violencia doméstica y el agresor es miembro de un partido político". Ambos supuestos se han dado posteriormente, afirma Kieszkowska-Knapik. De hecho, señala que se han dado "cientos de casos".

Los primeros videos han sido protagonizados por actores, artistas y escritores, desde la presentadora del programa equivalente a Operación Triunfo en Polonia, Barbara Kurdej-Szatan, hasta la premio Nobel Olga Tokarczuk. Algunos de los mayores éxitos los protagonizaron los propios abogados de Wolne Sądy. Le han dado un giro legal a una escena de la comedia romántica de Richard Curtis Love Actually. Interpretan a unos niños a los que se les hace un regalo de pesadilla antes de Navidad. O cantan un rap sobre la Constitución en un homenaje al vídeoclip Sabotage de los Beastie Boys, que parodiaba las series policiales de los años 70.  

"Fue un concepto nuevo para nosotros, comunicarnos a través de películas, sin escribir artículos o libros legales", señala Gregorczyk-Abram, que habló con The Guardian en compañía de colegas juristas en Bruselas, donde recogía un premio del Parlamento Europeo.

Por su parte, Anna Wójcik, investigadora de la Academia Polaca de Ciencias, señala que "fueron muy innovadores porque empezaron a comunicar en un formato muy atractivo para el público en general. Por supuesto, se puede decir que es atractivo para personas con ciertos gustos, que viven en zonas urbanas... y proporcionaron una información accesible sobre lo que está ocurriendo".

Polonia "nunca acata veredictos"

Los vídeos fueron solo el comienzo de una odisea jurídica que los llevó a las grandes salas de los más altos tribunales europeos y a la sede de la Comisión Europea en Bruselas. Los abogados de Wolne Sądy creen que el papel que han desempeñado ha sido decisivo para convencer a las autoridades de la Unión Europea de que impulsaran acciones legales contra el Gobierno polaco por la jubilación forzosa de los jueces del Tribunal Supremo, un intento del partido gobernante Ley y Justicia (PiS) de controlar el máximo tribunal polaco.

El grupo ha presentado docenas de casos ante el máximo tribunal de la UE en Luxemburgo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo. En una victoria histórica, este mes el TEDH consideró al Gobierno de Polonia "en flagrante desafío al Estado de Derecho". Según el recuento de Wolne Sądy, el Gobierno polaco ha perdido 13 veces en 13 sentencias de los más altos tribunales europeos. El grupo también ha representado a jueces de Polonia a los que el Ejecutivo ha presionado para que abandonen sus puestos de trabajo, como Małgorzata Gersdorf, la presidenta del Tribunal Supremo, a la que el Gobierno intentó, sin éxito, forzar su salida mediante una jubilación anticipada.

"El Gobierno nunca acata los veredictos", precisa Kieszkowska-Knapik. "Es asombroso. Así que después de cada caso... necesitamos otro".

Parte del trabajo de Wolne Sądy consiste en documentar cada uno de las reformas que PiS ha introducido en el sistema judicial desde que llegó al poder en 2015, resumidos en el informe 2.000 Días de Anarquía. El objetivo es ofrecer a un futuro ejecutivo una hoja de ruta para recuperar el Estado de Derecho.

"Todas y cada una de las ideas que tenemos en nuestro plan están amparadas por las sentencias de alguno de los tribunales europeos, así que no son meras opiniones nuestras", puntualiza Ejchart-Dubois. "Por eso iniciamos todos esos procedimientos en el Tribunal de Justicia, en el Tribunal de Derechos Humanos, solo para tener pruebas, la cobertura de las sentencias".

Resistencia

Ahora quieren convencer a los partidos en la oposición de que se sumen a la hoja de ruta, para evitar regateos internos sobre el Estado de Derecho.

A medida que el PiS entra en su séptimo invierno en el poder, todo este trabajo pro-bono, además de sus trabajos cotidianos, les está pasando factura. "Estamos muy cansados", reconoce Ejchart-Dubois. "Pero somos como tipos con una cuerda: cuando uno se cae, el resto se levanta", afirma Kieszkowska-Knapik.

Los cuatro iniciaron su carrera jurídica en un momento más favorable, cuando Polonia se encaminaba hacia la adhesión a la Unión Europea. "Observamos desde 1989 que Polonia evolucionaba, iba en la dirección correcta, se acercaba a la civilización occidental, no queríamos perder esa oportunidad", indica Wawrykiewicz.

Es probable que el Gobierno polaco les mantenga ocupados. El partido en el Gobierno, liderado por Jarosław Kaczyński, tiene previsto una nueva reforma del Tribunal Supremo. Según documentos filtrados y vistos por los medios de comunicación polacos, si se materializa ese proyecto, cualquier juez del Tribunal Supremo que desee continuar en su puesto necesitará la aprobación del consejo nacional del poder judicial, controlado por el Gobierno.

"Es bastante retorcido", afirma Anna Wójcik, que constata que las propuestas permitirían iniciar más fácilmente procedimientos disciplinarios contra los jueces. "¿A quién se le abren procedimientos disciplinarios hoy en día en Polonia? La gente que es crítica con el Gobierno".

Los abogados de Wolne Sądy estarán presentes para impugnar cualquier plan de este tipo, en la pantalla y en los tribunales. Kieszkowska-Knapik cree que sin esta resistencia social Polonia sería como Bielorrusia

Traducción de Emma Reverter.

En un día de verano de 2017, Sylwia Gregorczyk-Abram, una abogada de 34 años, escuchó una idea peculiar. Un colega, el jurista Michał Wawrykiewicz, le mandó un mensaje con una propuesta. Como ella, estaba preocupado por las reformas que el Gobierno nacionalista polaco estaba impulsando en el sistema judicial y se preguntaba cómo podrían convencer a los ciudadanos de que la independencia del poder judicial no era una cuestión abstracta sino el fundamento de la democracia.

De gira con los jueces rebeldes de Polonia que defienden la democracia pueblo a pueblo

Saber más

"Compartió conmigo una idea descabellada", recuerda. "Un recurso para convencer a la gente, a los ciudadanos, de que la independencia del poder judicial es crucial. Pedir a famosos y actores que lo hagan por nosotros, con referencias a comedias que todo el mundo conoce".