Trump busca a la desesperada una salida a la guerra en Irán ante la crisis económica y la soledad internacional
Donald Trump está buscando una salida de forma desesperada. Porque ya se está dando cuenta de que la situación actual puede eternizarse, a pesar de cantar victoria todos los días, mientras cada semana que pasa con el estrecho de Ormuz bloqueado selectivamente por Irán es una semana más con los precios de la energía disparados en medio mundo, incluida la gasolina de las gasolineras estadounidenses.
La guerra lanzada el 28 de febrero ya ha superado las tres semanas, y Trump ha dicho tanto que duraría entre cuatro y seis semanas como que iba “semanas por delante del calendario previsto”. De momento, ya está entrando en la cuarta semana, y la perspectiva no mejoraba mientras el presidente de EEUU acusaba la negativa de sus aliados a patrullar el estrecho de Ormuz para garantizar el flujo energético ahora detenido.
“Dado el enorme éxito militar que hemos cosechado”, decía la semana pasada Trump en Truth Social, “ya no 'necesitamos' ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡DE HECHO, NUNCA LA NECESITAMOS!”. Y concluía: “Lo mismo se aplica a Japón, Australia y Corea del Sur. De hecho, y hablando en calidad de presidente de Estados Unidos, con diferencia, el país más poderoso del mundo entero, ¡NO NECESITAMOS LA AYUDA DE NADIE!”
A raíz de eso, el presidente de EEUU llegó a dar pábulo al debate sobre las bases en España y Alemania, impulsado hace unos días por el senador trumpista Lindsey Graham.
“Bueno, es una petición justificada; creo que él tiene razón al plantearlo”, dijo Trump en relación con la petición de Graham: “Creo que la OTAN ha perdido mucho prestigio, precisamente porque no han actuado. Es decir, deberían estar colaborando en lo referente al estrecho. Obtienen gran parte de su energía del estrecho de Ormuz. Y si Lindsey Graham dijo eso, y no olvide que él fue, durante un tiempo el gran defensor de la OTAN, aunque ahora ya no lo es. Y hay muchos senadores y congresistas que antes eran grandes partidarios de la Alianza están ahora muy molestos por el hecho de que la OTAN no haya hecho nada”.
En efecto, no hace tanto el presidente de EEUU se mostraba implacable y aseguraba que la guerra estaba “ganada” y que no había nada que negociar. Es más, decía que la guerra, aunque “ganada”, se terminaría cuando él dijera, independientemente de que Teherán se rindiera.
Pero el presidente de EEUU sigue zigzagueando y este lunes, a pocas horas de tener que cumplir la amenaza de volar las principales infraestructuras eléctricas de Irán si no abría el estrecho de Ormuz, con lo que eso podría suponer para el sistema eléctrico internacional, además de que representaría un delito de guerra por golpear instalaciones civiles vitales, anuncia un nuevo giro de guión y una prórroga de cinco días.
Así, en 24 horas pasa de un ultimátum total para reabrir el estrecho por el que circula el 20% del comercio del petróleo mundial a decir que hay “buenas conversaciones” para un acuerdo de paz “de 15 puntos”, que pase por el compromiso de Irán de “no tener nunca un arma nuclear”.
El Ministerio de Exteriores de Irán, por su parte, ha negado semejantes negociaciones, y ha asegurado que simplemente había habido contactos indirectos a través de terceros países.
En paralelo, Reuters ha informado de que un alto cargo iraní ha asegurado que Washington ha solicitado una reunión el sábado con el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf. Según la misma fuente, Teherán aún no ha respondido y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional aún no ha examinado el asunto.
El periódico israrelí Haaretz cita a fuentes que apuntan a una posible reunión en Islamabad, Pakistán, esta misma semana.
Según el Financial Times, Pakistán se está situando como el principal mediador para intentar poner fin a la guerra. De acuerdo con este mismo medio, altos cargos paquistaníes están facilitando comunicaciones extraoficiales entre Teherán, y los enviados de Trump Steve Witkoff y Jared Kushner. Pakistán, que no alberga bases estadounidenses, es uno de los pocos aliados de EEUU en la región que se ha librado de los misiles y drones de Teherán.
“Nos reuniremos en algún momento”
En declaraciones ante los medios en el aeropuerto de Palm Beach International antes de tomar el Air Force One camino de Memphis, el presidente de EEUU ha asegurado este lunes: “Nos reuniremos en algún momento, muy pronto. Estamos dando un plazo de cinco días, y si va bien, terminaremos resolviendo esto. Estamos tratando con un hombre que creo que es el más respetado y líder. Hemos eliminado a todos, y no es el líder supremo, del que nadie ha oído hablar nunca. No sabemos si está vivo”.
Y ha añadido: “No queremos ver ninguna bomba nuclear y queremos el uranio enriquecido. Esto será la paz para Israel, paz garantizada. Mañana por la mañana, en algún momento, estaba previsto que voláramos sus centrales eléctricas más grandes, que costaron más de 10.000 millones de dólares. ¿Por qué querrían eso? Entonces ellos han llamado, yo no llamé. Quieren hacer un trato, y nosotros estamos muy dispuestos a hacer un trato. Tiene que ser un buen trato, y tiene que ser: no más guerras, no más armas nucleares, que ya no tengan armas nucleares”.
¿Y cómo va a conseguir ese uranio enriquecido? “Si llegamos a un acuerdo con ellos, nos lo llevaremos. Lo cogeremos nosotros mismos”.
“Miren Venezuela”, ha dicho Trump, anhelando un Gobierno tutelado en Teherán: “Nos está yendo muy bien en Venezuela con el petróleo y con la presidenta electa, y tal vez encontremos a alguien así que ofrezca opciones para bajar el precio del petróleo hasta que el precio del petróleo se desplome en cuanto se cierre un acuerdo. Tenemos una posibilidad muy seria de llegar a un acuerdo, y creo que si fuera apostador, apostaría por ello”. Según Trump, el acuerdo contiene “15 puntos”. Y ha asegurado: “El primero es que no van a tener armas nucleares, ese es el primero, el segundo y el tercero: nunca tendrán armas nucleares”.
Netanyahu pone condiciones
Pero la guerra en Irán no solo fue lanzada por la Casa Blanca. Trump iba de la mano de del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien, según varios medios estadounidenses y el dimitido responsable antiterrorista de EEUU, Joe Kent, fue decisivo a la hora de embarcar al presidente de EEUU en una guerra que el israelí llevaba décadas soñando.
Según Netanyahu, ha hablado este lunes con Trump, quien le trasladó que ve factible la posibilidad de “lograr los objetivos de la guerra mediante un acuerdo con Irán”.
“Protegeremos nuestros intereses vitales en cualquier circunstancia”, indicó el mandatario israelí en un vídeo mensaje en el que informa de los detalles de su llamada con Trump: “Hoy hablé con nuestro amigo el presidente Trump. El presidente Trump cree que existe la oportunidad de aprovechar los grandes logros que hemos alcanzado con las fuerzas armadas estadounidenses para alcanzar los objetivos de la guerra a través del acuerdo, un acuerdo que protegerá nuestros intereses vitales”.
Sin embargo, advirtió de que sus ataques iniciados hace ya casi un mes contra Irán y Líbano van a continuar: “Al mismo tiempo, continuamos atacando a Irán y al Líbano. Estamos desmantelando el programa de misiles y el programa nuclear, y seguimos infligiendo graves daños a Hizbulá”.
Los mercados quieren un acuerdo
Los mercados financieros se han mostrado sensibles al anuncio del presidente de EEUU en relación con el diálogo con Irán sobre una posible solución a la guerra: los precios del petróleo bajaron y las acciones repuntaron en Wall Street tras las fuertes pérdidas sufridas en otros mercados antes del anuncio de Trump.
El precio del barril de crudo Brent cayó un 10,9%, hasta los 99,94 dólares, frente a los casi 120 dólares que llegó a alcanzar la semana pasada. El S&P 500 subió un 1,7%, acercándose a su mejor jornada desde el inicio de la guerra.
Eso sí, los movimientos del mercado se volvieron más titubeantes a medida que Irán negaba que tales conversaciones hubieran tenido lugar y de que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, afirmara en una publicación en X que “las noticias falsas se utilizan para manipular los mercados financieros y petroleros”.
El índice Dow Jones pasó de un repunte de casi 1.135 puntos durante la mañana a una ganancia mucho más modesta de 540, antes de acelerar nuevamente hasta alcanzar casi 870 puntos, a falta de una hora para el cierre de la sesión.
La presión de los mercados, de los votantes en año electoral a los que cada vez les sale la gasolina más cara en un país en el que se usa el coche para todo y la soledad ante un problema que él mismo ha ocasionado, están llevando a Trump a buscar una salida desesperadamente a una guerra que parece llevar días estancada y sin visos de solución sólo por la vía de las bombas.
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