La brecha salarial en La Rioja se acentúa en las trabajadoras extranjeras y mayores de 55 años
La brecha salarial entre hombres y mujeres se ha reducido en La Rioja en el último año un 5,08 por ciento hasta el 14,66 por ciento según la última Encuesta de Estructura Salarial publicada por el INE -datos de 2023-. “Una reducción que ha hecho que La Rioja pase de ser la segunda comunidad con mayor diferencia a estar a la cola de los territorios en esta brecha retributiva”, ha explicado la secretaria de Igualdad de UGT La Rioja, Yolanda López, quien ha vinculado esta disminución a los incrementos del Salario Mínimo Interprofesional y a la obligatoriedad de los planes de igualdad para empresas con 50 o más trabajadores. Además, la diferencia salarial riojana es 1,08 por ciento menor a la registrada en la media nacional.
Si tomamos en cuenta los salarios medios de hombres y mujeres, las trabajadoras riojanas cobraron 24.307,34 euros frente a los 28.482,01 cobrados por los trabajadores, 4.174,67 euros menos brutos anuales. Una diferencia que fluctúa en función de las distintas variables analizadas.
Por un lado, la diferencia retributiva entre hombres y mujeres se incrementa en los contratos indefinidos hasta el 17,59 por ciento, mientras que en los contratos temporales esta diferencia se invierte y son los hombres los que cobran un 20,34 por ciento menos que las mujeres en La Rioja. En cuanto a los empleos parciales, asumidos en un 72 por ciento por mujeres, la diferencia con respecto al salario de los hombres es del 13 por ciento. Por sectores, la estadística sólo permite analizar los datos regionalizados de Industria y Servicios, donde la diferencia es del 13,89 y 13,85 por ciento, respectivamente.
Diferencias significativas según nacioanlidad y edad
Las cifras también son especialmente significativas si abordamos las variables de nacionalidad y edad. Por un lado, las trabajadoras extranjeras soportan una diferencia salarial del 23 por ciento, “sufriendo una doble discriminación salarial, cronificando aún más su situación en sectores escasamente cualificados y ampliamente precarizados”, ha denunciado la secretaria de Política Sindical, Isabel Blanco.
Por otro lado, la edad también condiciona los datos: el rango con mayor brecha salarial se registra en mayores de 55 años, donde las mujeres cobran un 19,34 por ciento menos que los hombres; en el lado con menor diferencia se encuentra la franja de edad de 25 y 34 años, donde la brecha se reduce hasta el 7,42 por ciento.
En cuanto al tamaño de la empresa, a mayor volumen de trabajadores, menor diferencia salarial en La Rioja: las mujeres en empresas con menos de cincuenta personas trabajadoras soportan una brecha del 30,85% en relación a los hombres. Por el contrario, en las empresas de doscientas o más personas en La Rioja, la brecha salarial desciende hasta un 9,36 por ciento.
Las dirigentes sindicales han relacionado esta circunstancia con una mayor presencia de representación sindical en las grandes empresas que, a su vez, impulsan el obligatorio plan de igualdad con sus respectivas auditorías retributivas. “O lo que es lo mismo, donde existe sindicato, existen mejores salarios, mejores condiciones y un mayor respeto a los derechos de todas las personas trabajadoras”, ha explicado Blanco.
Por último, UGT ha desgranado esta brecha por conceptos salariales para concluir que La Rioja es la comunidad con mayores diferencias en el salario base (un 22,61% a favor de los hombres) mientras es una de las comunidades con menor brecha en cuanto a complementos salariales, con un 7,26%. Si bien, también advierten que, descendiendo al detalle, la diferencia entre aquellos complementos relacionados con la disponibilidad y flexibilidad horaria -turnicidad, nocturnidad o fines de semana- se incrementan exponencialmente, alcanzando su brecha máxima en las horas extraordinarias, donde las mujeres riojanas cobran un 72,21 por ciento menos que los hombres.
Esta circunstancia “es consecuencia directa de la menor disponibilidad de las mujeres para continuar con su jornada laboral, debido a la asunción de mayores cargas familiares y de cuidados, lo que cronifica los roles de género en los cuidados e impide romper techos de cristal o la promoción en las carreras profesionales”. Y al mismo tiempo, “esta menor percepción tiene consecuencias directas en las pensiones futuras”, ha añadido Blanco. Así, según los últimos datos del INSS, en La Rioja las perceptoras del 70 por ciento de las pensiones de cuantías inferiores a 1.000 son mujeres. Una proporción que se va invirtiendo a medida que sube la cuantía de modo que en el caso de las pensiones más altas, a partir de 2.500 euros, el 76 por ciento los perceptores son hombres.
Por todo ello, UGT insta a continuar incrementando el SMI como principal herramienta para reducir esta brecha aumentando las capas salariales más bajas, habitualmente asumidas por mujeres, y “porque significa apostar también por los jóvenes y las personas extranjeras, los perfiles más castigados por los salarios”, añade Blanco.
Además, “necesitamos una mayor transparencia retributiva y la implementación de mecanismos que refuercen el trabajo de las mujeres; y ahí la Negociación Colectiva está llamada a jugar un papel fundamental, interviniendo en los salarios por debajo de la media salarial”. De igual forma, llaman a implementar “planes de igualdad y auditorías retributivas como la mejor radiografía de lo que ocurre salarialmente en cada empresa”, al tiempo que apuestan por reducir las jornadas parciales involuntarias, asumidas mayoritariamente por mujeres, y diseñar “una estrategia efectiva de cuidados”.
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