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Manuela Carmena: “Lo más importante es que no gobierne la extrema derecha”

Manuela Carmena en la Gran Vía de Madrid

Ignacio Escolar / Fátima Caballero

Ni una sola encuesta pronostica otro resultado en Madrid distinto a una victoria de Manuela Carmena en las elecciones municipales de este domingo. Otra cosa es mantener el gobierno de la ciudad, que volverá a depender de muy pocos votos; igual que en 2015, cuando la hoy alcaldesa logró dejar en la oposición a Esperanza Aguirre por un solo concejal.

Manuela Carmena (Madrid, 1944) está multiplicando su agenda en los medios durante estos últimos días de campaña, consciente de que el resultado electoral se jugará por muy poco. Visita la redacción de eldiario.es este jueves, en una mañana donde también ha concedido entrevistas en una televisión –La Sexta– y a dos emisoras de radio –la SER y RNE–. La alcaldesa de Madrid, que ha vivido en estos cuatro años una fractura sobre su candidatura anterior –Madrid en Pie, que se presenta con su antiguo concejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, como cabeza de lista– hace un llamamiento al voto útil. “Parece sorprendente que por unas discrepancias, que pueden ser muy profundas, pero que son puntuales aunque sean profundas, se instaure en Madrid un gobierno de la extrema derecha”.

La derecha perdió las últimas elecciones generales pero ganó en la ciudad de Madrid y además con un porcentaje bastante amplio: la suma de PP, Ciudadanos y Vox alcanzó un 53,5% de los votos. ¿Le preocupa que ese resultado, que muestra una ciudad sociológicamente conservadora, se vuelva a repetir este domingo?

La verdad es que no sé valorar bien los procesos sociológicos en los que se basan las decisiones de voto, pero sí voy teniendo ya una experiencia en relación con otros alcaldes en todo el mundo. Pertenezco a la asociación CGLU (Ciudades y Gobiernos Locales Unidos), que es la asociación internacional de alcaldes. Ahí se puede ver cómo los alcaldes se salen un poco de las prescripciones de las elecciones generales. El alcalde es siempre más independiente, es menos un hombre o una mujer de partido. Del alcalde se valora su gestión, no tanto su afiliación a uno u otro partido, y por eso creo que no tiene por qué haber coincidencia entre el resultado de las generales y lo que pase el domingo.

Gran parte de la campaña de sus rivales en el Ayuntamiento consiste en trasladar a Madrid los debates nacionales. Por ejemplo en el debate de Telemadrid, sus contrincantes dedicaron mucho tiempo a hablar del independentismo, del golpismo, de ETA, de los supuestos indultos a los imputados del procés. ¿Qué opina de que el debate nacional se mezcle tanto con la gestión de la ciudad?

Eso pasa cuando los candidatos pertenecen a partidos políticos. Impera el argumentario del partido y no hay conciencia de que el Ayuntamiento es otra cosa, que tiene la función esencial de hacer que la ciudad pueda dar lo que se exige de la ciudad. Cada vez está más claro que la ciudad es acogedora por definición. A mí me gusta mucho pensar cómo desde el continente africano se sueña en la ciudad o desde zonas rurales, donde las ciudades no tienen la contextura firme y democrática que tienen las nuestras, las europeas. Y es normal, porque la ciudad da mucho, la ciudad te cuida. Y eso es lo que la gente quiere: que si te pones malo venga pronto el Samur, que funcione bien el autobús, que puedas tener una alternativa para salir por la noche, que puedas encontrar muchos espectáculos.

¿De qué se arrepiente de su gestión en estos cuatro años al frente de Ayuntamiento? ¿Qué es lo que ha salido mal?

Hubiera sido muy bueno que desde el primer momento la candidatura hubiera sido consciente de que en el Ayuntamiento cada uno de los concejales es como un ministro, es como un Ejecutivo; que hubiéramos podido generar desde el primer momento un equipo de gestión. De gestión municipal en la programación política y el desarrollo político. Eso no pudo ser.

¿Era una lista más pensada para la oposición que para gobernar?

Me sumé a una lista que no conocía. Realmente de la lista solo conocía a Javier Barbero y a Marta Higueras. A Marta le pedí que viniera conmigo y a Javier Barbero le conocía de la época de cuando era jueza de Vigilancia Penitenciaria. Eso de entrada constató que había que construir el equipo, cuando yo creo que lo bueno es que se llegue como vamos a llegar ahora si al final se nos elige: con el equipo construido.

Durante este mandato no ha querido nunca criticar la herencia recibida del PP, e incluso ha llegado en algunas ocasiones a elogiar algunos aspectos de la gestión anterior. Ahora que sus rivales la atacan por sus cuatro años como alcaldesa, ¿debería haber hablado más de las cosas que hizo el PP y de lo que se encontró mal en la ciudad?

He hecho siempre lo posible por explicar qué es lo que teníamos que hacer y las tareas que teníamos enfrente. No me ha gustado enrocarme en las responsabilidades de los otros y he hecho lo imposible por asumir las mías. Pero cuando llega el momento de rendir cuentas, que es diferente a cuando estás gestionando, sí que hay que decir cuáles son las dificultades objetivas que te has encontrado por el quehacer de otros.

En estos cuatro años han remunicipalizado la funeraria, BiciMad, el teleférico, los aparcamientos... ¿Han mejorado estos servicios con la gestión pública?

La funeraria mucho. Estoy muy satisfecha de cómo va la funeraria, tiene un nivel de negocio bueno, estamos arreglando el cementerio de La Almudena, algo muy bonito. Hemos resuelto el problema de los entierros sociales, que aquello era grave. Y creo que ahora mismo tenemos muchas posibilidades. Y BiciMad ha sido un éxito apabullante porque, cuando llegamos nosotros al Ayuntamiento, tenía muchas quejas y ahora ya no las tiene.

Después de esta experiencia remunicipalizando servicios, ¿se ha planteado hacerlo con alguno más si repite mandato?

Una posibilidad muy buena es crear una empresa de gestión medioambiental propia del Ayuntamiento, que plantee constantemente cuál es la alternativa para mejorar ese aspecto de la sostenibilidad de la ciudad. También queremos crear una empresa cultural, creemos que Madrid Destino ha cumplido a trancas y barrancas. Ha transcurrido un periodo y ha conseguido que sea posible que se haya desarrollado una buena política cultural en relación a todo tipo de acontecimientos, centros culturales, fiestas, etcétera. Pero el mecanismo ha sido complejo, lento, difícil, y creo que hay que lanzarse a hacer alguna reforma importante en ese mundo. Por una parte el turismo; por otra, el deporte, la cultura.

Muchos de sus críticos, de la oposición pero también y sobre todo de su anterior equipo municipal, aseguran que su pasado como jueza influye mucho en su manera de gobernar, que hace de usted una alcaldesa en ocasiones autoritaria en la gestión de su equipo. ¿Qué les respondería?

Las profesiones siempre te condicionan, por supuesto que sí. Pero creo que no es el autoritarismo el que determina mi carácter. Me parece que, en líneas generales, tardo bastante en tomar decisiones. Casi siempre van precedidas de unos plazos muy largos.

Tiempo de alegaciones.

Sí, de intentar buscar puntos de coincidencia. Los que me conocen lo saben. Pero también tengo muy claro que no se puede dirigir un ayuntamiento por medio de asambleas. En un equipo directivo tiene que haber alguien que tome las riendas porque tiene la responsabilidad. Primero, porque institucionalmente es así. El alcalde es responsable de todo lo que sucede en el Ayuntamiento. Es el modelo. Los concejales son delegados del alcalde, con lo cual el alcalde es el responsable. Pero mi manera de dirigir no es vertical, es horizontal.

Usted siempre dice que los partidos no funcionan y que hay que repensarlos. ¿Qué falla en ellos?

Fallan muchas cosas, pero fundamentalmente fallan en que intentan ser una respuesta global a un mundo extraordinariamente complejo. Los partidos pretenden arrogarse la verdad, la alternativa verdadera que ellos ofrecen, e intentan que sea global, que sea todo. El partido tiene que dar una respuesta a la sociedad. Y hoy día es casi un disparate decir esto. Porque la sociedad es muy variada, está en evolución constantemente, tiene tantísimas particularidades...

Hoy la dirección no puede ser vertical, en ninguna empresa, pero en lo político tampoco. Hay que ir a direcciones horizontales, porque el mundo es demasiado complejo para resumirlo en una única propuesta. Eso empobrece mucho. Luego también empobrece mucho el que en el seno de los partidos políticos se generen carreras políticas.

Que la política no sea una forma de vida.

Creo que no debe haber carreras políticas. Lo que debe haber son personas que tienen sus trabajos, sus profesiones, sus habilidades y que destinan un determinado tiempo de su vida a lo público, pero después vuelven al tejido social habitual y cotidiano. La carrera política no tiene sentido porque entonces pasa lo que pasa ahora: que se pierden unas elecciones y hay que hacer un ERE. Es decir, la gente se queda sin trabajo. Y es muy dramático. Yo he vivido en el Ayuntamiento, no quiero hablar de nadie en concreto, pero cuando en las listas la gente se ha quedado fuera, dicen “llevo 12 años en este partido y de pronto me encuentro que tengo mis hijos, mi vida y no tengo nada”. Eso no puede ser.

La Comunidad de Madrid gobernada por el Partido Popular ha dado su visto bueno a la Operación Chamartín con el informe medioambiental a seis días de las elecciones. ¿Ha sido un retraso intencionado?

Sí, sí. No me cabe ninguna duda. Llamé en muchas ocasiones a los distintos presidentes que se han sucedido en estos últimos tiempos. Primero al señor Ángel Garrido, luego al señor Pedro Rollán, con el que tengo además buena relación. Y él no solamente me había ofrecido mandarlo antes, porque yo tenía temor a que –como ha sucedido– en el informe medioambiental de la Comunidad de Madrid se pidiera al Ayuntamiento que hiciera modificaciones o que tuviera que tomar decisiones procesales o de alguna medida que impidiera la convocatoria del Pleno. Yo le pedí que me adelantaran los borradores y no lo hicieron. Lo mandaron justo el lunes pasado a las nueve de la mañana.

¿Por qué defiende esta operación urbanística?

Este proyecto lo he hecho muy nuestro, acabé con la Operación Chamartín, incluso me presentaron una demanda por eso. Madrid Nuevo Norte es otra cosa, que yo creo que es necesario, que es muy bueno, y quería dejarlo cerrado. Pero la verdad es que cuando vi las exigencias que se habían formulado en el informe medioambiental de la Comunidad de Madrid, comprendí que se nos había mandado para que no hubiera tiempo de hacerlo.

Pero a la vez que se le presiona desde el Partido Popular. El candidato al Ayuntamiento de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, dijo que no lo ha aprobado porque no quiere.

Se trata de una estrategia del Partido Popular que tenía un objetivo: que este Ayuntamiento no pudiera aprobar el plan Madrid Nuevo Norte.

¿Cree que el PP ha retrasado la Operación Chamartín hasta la última semana de campaña para favorecer a Madrid en Pie y perjudicar sus opciones de repetir en la alcaldía? Es una lista cuya principal diferencia programática con usted es este proyecto que, gracias al retraso de la Comunidad de Madrid, ha vuelto al debate público en la última semana de campaña.

No lo creo, no creo que haya sido para favorecer a Madrid en Pie. Fundamentalmente lo que no quería el PP es que yo pudiera concluir esta legislatura cerrando una herida de Madrid que lleva 25 años sin cerrarse. No querían que yo la cerrara. Una de las cosas que más le molesta al Partido Popular es que nosotros hemos cerrado muchísimas heridas, hemos resuelto problemas que eran todo pleitos y se han ido resolviendo. Desde el Mahou Calderón, hasta el tema del Wanda, el tema del Bernabéu, la Plaza España... Al principio de la legislatura decían que hundíamos Madrid, que era necesario tirar el edificio España y nosotros dijimos que de ninguna manera. ¡Y cómo nos pusieron! Con eso quiero decir que el PP no quería que yo pudiera sentirme orgullosa, era un logro y han estado esperando justo hasta el último momento para que no lo pudiera hacer.

Ninguna encuesta da a Madrid en Pie el porcentaje mínimo para conseguir representación en el próximo Ayuntamiento. Hace falta un 5% y todas las encuestas les dejan muy lejos de ese porcentaje. ¿Le preocupa que esos votos se pierdan y la derecha recupere la Alcaldía?

La verdad es que sí. Me da mucha pena porque además estoy segura de que las personas que van a votar a Madrid en Pie prefieren un gobierno como el nuestro, un gobierno de Más Madrid, un gobierno progresista antes que un gobierno de la extrema derecha en Madrid. Estoy absolutamente segura. Les pediría con todo mi corazón que no tiren el voto. A lo largo de estos cuatro años hemos tenido muchísimos momentos de encuentro. Cuando se ve la discrepancia que ha podido haber con alguno de los concejales que ahora forman Madrid en Pie, no se ven todos los acuerdos que hemos tenido en otros aspectos. Hemos hecho muchas cosas juntos. Parece sorprendente que por unas discrepancias, que pueden ser muy profundas, pero que son puntuales aunque sean profundas, se instaure en Madrid un gobierno de la extrema derecha.

Si esas diferencias no son profundas sino coyunturales, ¿por qué no les integró en su candidatura?

Tenían la posibilidad. Lo único que ocurre es que hubo un movimiento difícil de precisar. El elemento determinante de Madrid en Pie, diría, es Izquierda Unida. Todo el mundo conoce quién era la persona responsable de Izquierda Unida [Mauricio Valiente] y el deseo que sin duda teníamos de que continuara con el equipo que yo estaba perfilando para esta nueva candidatura. Pero al final hubo problemas internos dentro de Izquierda Unida que desplazaron a las personas que estaban a punto de integrarse en nuestra candidatura.

Pablo Iglesias, en una entrevista que hemos publicado en eldiario.es, dice que si Sánchez Mato no consigue los votos necesarios y que por esos votos se pierde en la Alcaldía, la responsabilidad en parte será suya porque “tenía que haber sido más responsable” y haberles integrado.en una entrevista que hemos publicado en eldiario.es

Igual no ha precisado mucho, por lo menos no ha tenido una reflexión importante sobre datos que están ahí. Lo importante es el voto útil. ¿Qué es más importante el que después nos exijamos responsabilidades unos a otros o que evitemos ahora que la extrema derecha gobierne en Madrid? Creo que lo más importante es evitar que la extrema derecha gobierne en Madrid. Después podemos hablar unos y otros, de los distintos grupos y sensibilidades de la izquierda, sobre si las cosas se podrían haber hecho de otra manera mejor. No tengo ningún inconveniente. Jamás llegué a intuir que la creación de la plataforma pudiera resultar disturbadora en un momento concreto, yo la veía tan interesante... Pero lo importante ahora es que no gobierne la derecha, después hablaremos, después veremos quién tiene que hacer las autocríticas. Yo las haré con gusto, no hay ningún problema. Pero lo verdaderamente importante es que, por favor, no gobierne la extrema derecha.

En esa misma entrevista, Iglesias le acusa de haber creado “un proyecto bipersonal” con Íñigo Errejón que no tiene grandes diferencias programáticas con su lista anterior. ¿Más Madrid es un proyecto personalista de usted y Errejón?

Más Madrid se concibe inicialmente como una agrupación electoral. Lo que pasa es que las estructuras electorales son muy rígidas y se acoplan mal a nuevas formas de integración política. Eso hace que estemos hablando de Más Madrid, que es una marca electoral, pero que tiene una configuración de partido. Como marca electoral estaba concebida para acoger a todo el mundo. Y por circunstancias hay veces que la acogida no se produce, a lo mejor porque el que acoge no lo hace bien. Puedo asumir sin ningún tipo de problema una falta mía de visión, de pensar que lo que yo creía que iba a ser un lugar de encuentro al final no se plasmó como tal. Pero me parece que es muy interesante seguir reflexionando sobre la necesidad de crear nuevas estructuras de representación política mucho más ágiles que los partidos y que están mucho más cerca de los sentimientos de los ciudadanos.

¿Ha gobernado usted con las políticas de Montoro como asegura su ex concejal de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato?

No, todo lo contrario. Nosotros discrepábamos profundamente de la interpretación que daba el ministro Montoro sobre la regla de gasto e hicimos todos los pasos convenientes para conseguir que cambiara. Y en cierta medida cambió, porque conseguimos que se pudieran utilizar todos los superávit, todos los remanentes para nuevas inversiones y eso ha sido uno de los grandes éxitos. Fue un cambio de actitud de Montoro pero, a su vez, teníamos que ser enormemente cuidadosos.

El problema verdaderamente importante se crea en las navidades del 2017, cuando los juzgados de lo Contencioso-Administrativo nos dictan una orden de paralización de todas las inversiones del Ayuntamiento. Paralizaron el Ayuntamiento. Por mi responsabilidad, no podía aceptar que tuviéramos un ayuntamiento parado y creo que conseguimos desbloquearlo, volver a recuperar nuestra capacidad de financiación y utilizar los grandes remanentes, los grandes superávits. A mí me parece muy interesante cuando se habla de esto. Por ejemplo, ahora mismo cuando se dice que solamente hemos construido 74 viviendas hay que recordar que no es cierto. Tengo todos los dossieres de las viviendas que se están haciendo y algunas están avanzadas, las que más son 1.146 que en un plazo de meses estarán acabadas. Eso era lo importante: modificar en parte las decisiones de Montoro y evitar la paralización que se nos había impuesto.

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¿Llegó a sentirse acosada por el Gobierno de Mariano Rajoy?

Acosada no es la palabra. Pero sí, nos sentimos tratados de una manera absolutamente desigual. Teníamos la sensación de que a Madrid se nos estaban exigiendo unos corsés que no se estaban exigiendo a los demás. Entre otras cosas, era muy sorprendente que para la Comunidad de Madrid, que ha acabado incrementando mucho la deuda, no había ningún problema. El problema era para el Ayuntamiento, que estábamos reduciendo deuda, que lo estábamos haciendo bien.

Ustedes han terminado el mandato con una reducción de deuda de más del 50%, 2.900 millones menos. ¿Es porque no ha ejecutado el presupuesto, como le acusan desde la oposición?

Qué va. Hemos invertido muchísimo. Nuestro presupuesto hay que entenderlo siempre en el marco de las irregularidades a las que que nos obligó la ley Montoro. Es decir, hemos tenido dos capítulos de financiación: uno ordinario y otro importantísimo, el de los superávits, el de las Inversiones Financieramente Sostenibles, con ritmos temporales distintos. Las IFS eran bianuales y el presupuesto anual. Solamente se puede entender el galimatías de la estructura presupuestaria si tenemos en cuenta lo que se ha invertido.

¿Cuánto se ha invertido en el Ayuntamiento de Madrid?

Se ha invertido más del doble de lo que se invirtió en el Ayuntamiento del Partido Popular en el año 2014. Más del doble. Se ha invertido un 145% más. ¿Dónde están esas inversiones? Podemos hacer una enumeración. Por ejemplo los colegios, la cantidad de colegios que hemos arreglado, 31 millones destinados a eso. El patrimonio, también. El restablecimiento del patrimonio que hemos hecho es gigantesco. El polideportivo de Gallur, que estaba cerrado. El gran socavón en el Estadio de Vallehermoso, que ya está arreglado. La Quinta de los Molinos. El monumento de Alfonso XIII en el Retiro, que llevaba años cerrado y ahora está accesible. El monumento de Miguel Hernández que está en el Parque del Oeste y estaba vandalizado, ahora está arreglado. El Palacio de la Duquesa de Sueca, que se está rehabilitando y ya muy pronto va a comenzar a ser un proyecto precioso: viviendas pequeñas destinadas para artistas con servicios propios como lugares de ensayo, anfiteatro, servicios comunes… en un edificio que se estaba cayendo.

Y los barrios más allá de la M-30, ¿han estado cuidados o descuidados en estos cuatro años?

Creo que han estado cuidados. Sobre todo si vemos barrio a barrio. En todos los barrios ha habido un incremento grandísimo de inversión. En todos, comparado con los anteriores gobiernos. Con una línea muy clara: hemos intentado que cada barrio tenga estructuras propias y singulares y que lo diferencien, pero a su vez que faciliten la vida. ¿Cuál es la mejor prueba de que eso nos ha preocupado? Dos muy grandes: una, los fondos de reequilibrio que todos ellos han tenido en inversión en edificios y en instalaciones; y otra, en inversiones puramente sociales, como mejorar toda la preparación para la empleabilidad. En Orcasitas, por ejemplo, había un centro que estaba desactivado y que en su día cuando se creó tenía como vocación el que estuviera constantemente dando cursos para mejorar la empleabilidad. El otro día estuve allí y está a tope de cursos, se ve una vida extraordinaria.

También hemos creado el faro de la desigualdad, que nos parece muy importante. Tener un elemento de medición constante para ver si mejoramos en ir acortando la desigualdad. Cuando proyectamos las grandes estrategias urbanísticas de la ciudad, que son como una 'Y' invertida, nos damos cuenta que los dos grandes ejes de la Y son dos estructuras muy vinculadas al sureste. Una sería Campamento más la A-5. Toda la reforma de la A-5 y todo lo que significa además ese nuevo gran barrio verde. El otro lado de las brazos amplios de la Y es la Plaza Elíptica, el paseo de Santa María de la cabeza. ¿Y cuál es la línea recta? La línea recta es la Castellana. Todo eso se relaciona con otra idea que me gusta muchísimo y que es muy nueva: la M-35.

¿En qué consiste la M-35?

Rodea toda la ciudad y con cortes transversales permite una mejor circulación en el contorno de la ciudad pero por medio de un autobús de alta capacidad. Es una idea muy nueva y que nos va a acostumbrar a que pueda haber una vía circular publica, una vía circular de transporte público.

Que no se pueda circunvalar Madrid solamente en vehículo privado.

Efectivamente. Hay que circunvalarlo por transporte público. Para los que nos gusta la bici, el carril bici es también un poco así. Es un círculo pero tú lo coges donde quieres cogerlo. Pues la M-35 es un círculo de transporte público que tú lo vas a coger donde te corresponda.

¿Sigue recibiendo quejas de los comerciantes por Madrid Central o, como es habitual cuando hay una peatonalización, una restricción al coche, tras las primeras quejas después los comerciantes están contentos?

Me quedo con la segunda alternativa. Creamos una mesa de seguimiento de Madrid Central. En esa mesa están asociaciones comerciales, industriales, etc. Están haciendo reivindicaciones, algunas de ellas se están estimando, hemos hecho algunas modificaciones respecto a los repartidores. Y a la vez no estamos teniendo ningún tipo de información objetiva pública que nos dé datos de que haya un perjuicio entre los comerciantes de Madrid Central. Más bien al contrario. Tenemos los datos históricos en Navidad de las tarjetas a través de un programa de seguimiento del BBVA, de sus propias tarjetas, y luego directamente el Ministerio de Hacienda nos mandó una relación a través del IVA de los niveles de comercio que habían tenido los comerciantes del centro de Madrid central. Ninguno de esos datos nos indica que haya pérdidas económicas importantes.

Cada vez que se peatonaliza algo, los locales se encarecen y el comercio se desarrolla todavía más. A nadie le gustaría ahora, por ejemplo, que el coche volviera a la calle Fuencarral. A los que menos, a los propios comerciantes. Así que yo creo que es la reacción habitual, las personas conservadoras se resisten mucho a los cambios. A veces diferenciar entre las personas progresistas y las personas conservadoras consiste en que las personas progresistas saben que el mundo cambia porque avanza y las personas conservadoras se resisten siempre al avance del mundo.

¿Se arrepiente de no haber mantenido el corte parcial en Galileo con las primeras críticas, viendo que luego a largo plazo normalmente estos cortes acaban siendo bien valorados?

Pues no lo sé. Es fácil decirlo una vez que todo ha pasado, que a lo mejor deberíamos haberlo mantenido. No lo sé. Quizá me arrepiento más de haber revertido una decisión que hubiera sido muy buena, que era la de haber situado viviendas rápidas, para emergencia, por medio de unos contenedores. Creo que se están instalando en Barcelona y aquí hubieran venido muy bien. En este momento tenemos 50 viviendas destinadas a la emergencia y son muy pocas. Tendríamos que tener aproximadamente 150 o 200 viviendas destinadas a la emergencia, aunque fueran más provisionales.

Habla de vivienda. Durante su mandato, los precios se han disparado, tanto la compraventa como los alquileres. ¿Es culpa de su gestión, como dijeron durante el debate sus adversarios?

Rotundamente no. Lo dice la señora Villacís: que el motivo es porque no hay suelo para construir viviendas en Madrid. Es evidente que no es así. Hay suelo suficiente para construir. Hicimos una gran encuesta sobre la vivienda y la misma nos indica que en los siete años anteriores se ha incrementado la utilización del alquiler en Madrid en torno a un 5%. Ese es uno de los elementos que han determinado que efectivamente se haya incrementado el precio de los alquileres. De momento para nosotros que haya más viviendas de alquiler es clave y también controlar los precios de los alquileres.

¿Qué le pareció el escrache a Begoña Villacís estando embarazada de nueve meses?

Muy mal. Le mandé enseguida un correo en el que le decía que nunca la violencia y la intimidación. El escrache es un instrumento de protesta y los que protestan claro que pueden acercarse a ti y te pueden decir que están enfadados. Pero para que el escrache sea un acto de expresión de crítica política asumible tiene que tener un límite, que es que no haya ni violencia ni intimidación. Está muy claro, si tú vas por la calle y una serie de personas te abuchean están en su derecho. A mí me pasó el otro día y me ha pasado dos o tres días seguidos y lo entiendo, no pasa nada. Pero eso no tiene nada que ver con que se te echen encima o te tiren cosas, eso es inadmisible.

Quiero preguntarle por lo que ha ocurrido esta semana con la polémica en el Congreso los diputados con las fórmulas para prometer el cargo. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, respondió con una sentencia del Tribunal Constitucional donde se avalaban las distintas fórmulas de jurar o prometer el cargo. Le leo algunos párrafos de esa sentencia: “El requisito del juramento o promesa es una supervivencia de otros momentos culturales y otros sistemas jurídicos a los que era inherente el empleo de ritos o fórmulas verbales ritualizadas como fuentes de creación de deberes jurídicos y de compromisos sobrenaturales”. “En un Estado democrático que relativiza las creencias y protege la libertad ideológica, no resulta congruente una interpretación de la obligación de prestar acatamiento a la Constitución que antepone un formalismo rígido, porque de ese modo se violenta la misma Constitución y se hace prevalecer una interpretación de la Constitución excluyente frente a otra integradora”. La pregunta, después de leer este texto que me parece precioso por su defensa de una democracia integradora, se la hago en su condición de ex miembro de la cúpula del Poder Judicial. ¿Hemos ido para atrás en estos 20 años que separan lo ocurrido esta semana con esta sentencia del Tribunal Constitucional? ¿Se ha impuesto una interpretación de la Constitución más excluyente y menos integradora?

Tienes toda la razón. A mí la sentencia me encanta también y además lo he dicho varias veces: es absolutamente constitucional. Nuestra Constitución es de libertad y lo que pretende es ir a la vinculación afectiva mucho más que a la protocolaria. Lo que sí creo que es importante, en esos usos singulares de los juramentos de la Constitución, es intentar analizar lo que hay de negativo y de confrontación. Aceptar una norma general es preocupante si se acepta como un elemento de confrontación. Pero en democracia la confrontación es también la sal de la vida.

¿Hay demasiada confrontación y poco Parlamento?

Hay demasiada confrontación formal y poco debate de sentarse a hablar. A mí me sorprende lo que hemos retrocedido en relación con el diálogo. El diálogo es como el aire, como el alimento de la democracia. Para mí es incuestionable. Y hemos vivido una temporada en la que se cuestiona el diálogo.

Por ejemplo, Albert Rivera criticó duramente a Pedro Sánchez por saludar a Junqueras y que este le dijera “tenemos que hablar”.

Sí, es alucinante. A mí me sorprende que se reproche el hablar, el mirarse, el darse los buenos días. Es alucinante. Es absolutamente alucinante. Es un retroceso.

¿Por qué hemos ido para atrás?

Porque no hemos ido para adelante. Y no es un juego de palabras, es que en democracia se crece o se retrocede. Y creo que no hemos ido para adelante. ¿Qué es para mí ir para adelante? Nuevas estructuras ágiles de representación. Pensar que la democracia no se acaba en una representación política de los partidos, hay que crear de verdad un tejido participativo.

Una de las cosas más bonitas que hemos hecho en el final de esta legislatura es la creación del Observatorio Ciudadano. He estado en la constitución de lo que ha sido el tener 47 representantes de Madrid elegidos por sorteo en el que había desde un chaval de 17 años a una señora 84. Qué ilusión. Qué manera de trabajar sin ningún tipo de enfrentamiento. ¿Eso qué quiere decir? Que si la democracia no sigue adelante la democracia retrocede. Entonces tenemos que estar buscando constantemente nuevas maneras de participación.

Madrid es la ciudad del Orgullo LGTBI más importante de Europa, pero también es la ciudad donde los partidos que quieren mandar a los gays a la Casa de Campo, por no decir al armario ¿Realmente “Madrid te quiere, ames a quien ames” o existen dos ciudades en Madrid?

Es verdad que Madrid te quiere ames a quien ames, creo que eso es general. Otra cosa es que haya un sector conservador que efectivamente estaba soterrado y que ahora ha emergido.

¿Por qué emerge este conservadurismo?

Porque no hemos sido capaces de crecer y de cuidar la democracia. Insisto mucho en la idea de que la democracia hay que cuidarla. La democracia es como las relaciones personales, como la amistad, como el amor, como los equipos: o los cuidas o se estancan y hasta pueden retroceder. Para mí cuidar la democracia es, por supuesto, volver a resaltar la importancia de la política. Resaltar el auténtico virus: el veneno que ha significado la corrupción.

Hay tantas cosas en la democracia que tendríamos que haberlas cambiado, que no sé si es que no nos hemos dado cuenta o nos hemos dormido. No hemos tenido claro que la democracia hay que cuidarla día a día.

En el debate electoral, el candidato del PP, José Luis Martínez-Almeida, se burló de su pequeño beso con Íñigo Errejón. ¿Qué le parecen estas críticas?

Una chorrada, la verdad. Hay cosas que no se puede decir más que son una chorrada. Me parece tan ridículo como cuando una una persona del Partido Popular dice que yo no hago las magdalenas, que las compró a escondidas en un supermercado. Es que de verdad, no vale la pena ni comentarlo.

¿Qué obra de arte le recomendaría a Javier Ortega Smith? Me vale un libro, una película, una serie, una obra de teatro, un cuadro...

Me parece que tendría que ir muy poco a poco, porque parece que hay que reeducarle mucho, entre comillas. Tendría que ir poquito a poco, diciéndole “pero vamos a ver, ¿qué estás diciendo?”. Pero fíjate, estuve casi a punto de mandarle un mensaje sobre lo que era la Cruz Roja. Cuando dijo que era un chiringuito, dije, “esto está realmente fatal”.

Como a mí además me gusta muchísimo cómo se creó la Cruz Roja, lo que significó el creador de la Cruz Roja, Henri Dunant, que es un personaje absolutamente fantástico y lo que significa el Museo de la Cruz Roja en Ginebra, lo que significa una asociación de esa maravilla... Pues empezaría por hablarle de la Cruz Roja. Es más, estoy por mandarle una notita sobre Cruz Roja para que por favor nunca más vuelva a decir que la Cruz Roja es un chiringuito.

Si gana las elecciones y puede gobernar, ¿agotará los cuatro años de legislatura?

Sí. Bueno, si me da la salud y no me da por decir tonterías.

¿Pero será su última legislatura?

Sí, claro.

¿Y quién querría que siguiera como sucesor o sucesora cuando usted no esté?

Ahí sí que no puedo decir nada. El que lo pudiera hacer o la que lo pudiera hacer mejor. Es que eso no me corresponde.

VÍDEO | Entrevista completa a Manuela Carmena

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