El equipo de Ayuso tuiteaba contra los “feministas de pancarta” mientras buscaba acallar a la concejala de Móstoles
Isabel Díaz Ayuso recibió el 26 de febrero de 2024 un correo de una concejala de Móstoles por “una discriminación muy grave que no ha cesado y se está incrementando”. La mujer le pedía una reunión a través de un mail enviado al gabinete de la Presidencia con el objetivo de contarle lo que estaba sufriendo, para que mediara, poder mantener el asunto con discreción y “que no tengan que intervenir otros organismos”. En ese primer momento no dio más detalles, pero pronto los daría por correo y en persona: estaba sufriendo acoso sexual y laboral por parte del alcalde de la localidad.
Ayuso no la recibió alegando problemas de agenda, pero puso al frente de la crisis que se le abría en su municipio-bastión a sus dos pesos pesados: Ana Millán, número tres y persona de la máxima confianza de la presidenta, y Alfonso Serrano, número dos del partido en Madrid y quien arregla casi todos los asuntos para Ayuso. De hecho, Serrano intervino en ese mismo tiempo en el caso de fraude de su novio, con quien precisamente se reunió en una cafetería en los mismos meses en que saltaba el caso de la concejala de Móstoles, encuentro del que da testimonio una polémica foto.
Aunque la presidenta nunca recibió a la denunciante, sí se reunió a la semana de recibir el correo con el alcalde de Móstoles. Oficialmente, la Comunidad de Madrid informó a los medios de que la cita estaba enmarcada “en la habitual ronda de contactos que la jefa del Ejecutivo autonómico mantiene con los regidores de los municipios madrileños”. No hubo rueda de prensa posterior. Siete días después, Ana Millán y Alfonso Serrano organizaron una reunión con la denunciante.
Fue el 11 de marzo de 2024, pocos días después de ese primer correo, cuando Ana Millán y Alfonso Serrano citaron a la concejala en la sede del PP en Madrid para escuchar lo que tenía que decir. Allí, por las detalladas declaraciones que la propia denunciante tiene y trasladó al gabinete de la presidenta, se contó que el alcalde Manuel Bautista había intentado flirtear con ella y, al no conseguir su objetivo, la había degradado profesionalmente. “Aquí lo que estamos hablando es que te ficha Manuel, te pone de número dos, hay un conflicto entre lo personal y profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia, ¿estamos hablando de esto?”, dice Serrano en ese encuentro. Millán va más allá y le pone nombre a lo que está escuchando: “Ese amparo que pides pasa porque te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia. Vamos a parar esto. Esto es un acoso de manual”. Lo califica como acoso, pero insiste en que la concejala no denuncie. Durante ese encuentro se intenta desincentivar a la mujer a que tome medidas o las exija. “No es cuestión de tapar, es que una denuncia pública o judicial, te afectaría a ti”, le dice el número dos del PP de Madrid.
Mientras esto pasa en un despacho de Génova 13, elDiario.es está a punto de revelar, a la seis de la mañana del día siguiente, el caso de fraude fiscal del novio de la presidenta: La pareja de Ayuso defraudó 350.951 euros a Hacienda con una trama de facturas falsas y empresas pantalla, tituló el 12 de marzo este medio. El PP de Madrid entra en modo búnker y los pesos pesados de Ayuso salen a defender a la presidenta, que acabará acusando a Hacienda de deberle dinero a su pareja, algo que se ha demostrado falso.
Alfonso Serrano y Ana Millán hacen declaraciones utilizando el argumento de que se trata de un ataque machista, es decir, un ataque del mismo espectro que ha denunciado la concejala apenas 12 horas antes y que han recomendado acallar. “Aquí un ministro del Gobierno de España. Feministas de pancarta”, pone en la red social X Millán a los tres días de la reunión con la concejala.
Serrano llama directamente “machista” a Óscar Puente en un programa de televisión al día siguiente de la reunión con la denunciante de Móstoles y luego añade que es un “misógino” a través de sus redes sociales por atacar a Ayuso a cuenta del fraude fiscal de su pareja. La concejala a la que acaba de atender tendrá aún que esperar siete meses y enviar nueve correos para que alguien del PP de Madrid le conteste o le proponga alguna acción, algo que no llega a suceder. La concejala acabó dimitiendo y dándose de baja del PP en octubre de ese mismo año.
Ante la insistencia de la denunciante y la ausencia de medidas, hubo una segunda reunión con Ana Millán y Lucía Paniagua, miembro de la ejecutiva del PP madrileño, que siguió sin apoyar a la concejala y sin tomar ninguna medida. En octubre, Ana Millán directamente la amenaza con llevarla al Comité de Garantías por estar, supuestamente, pasando información al PSOE, como se escucha en unos audios que ha publicado elDiario.es. Ese mes, la concejala dimite, se da de baja del partido y denuncia los mismos hechos, pero ahora ante el Partido Popular Nacional, que investigó hasta el 25 de abril de 2025 y luego dio carpetazo al asunto alegando que no se habían aportado pruebas, sin llamar a la denunciante (aunque sí a Bautista) ni a los testigos que ella citaba en su escrito de 20 páginas.
A pesar de que el alcalde de Móstoles estaba inmerso en una investigación por acoso sexual y laboral, tanto Isabel Díaz Ayuso como Ana Millán y Alfonso Serrano continuaron apoyándole con normalidad. Por ejemplo, el 2 de diciembre –con el instructor del caso recién nombrado en el PP de Feijóo– se inauguró la sede del PP en la localidad que dirige Manuel Bautista con toda la plana mayor, incluida la presidenta: “Hoy hemos celebrado Comité Ejecutivo y Junta Directiva en Móstoles, ciudad magníficamente dirigida por Manuel Bautista”, decía Serrano en sus redes sociales. El 17 de diciembre también se prodigó en fotos y halagos con Bautista, el “gran alcalde”.
La presidenta de la Comunidad, pese a la constancia de que Manuel Bautista estaba siendo investigado por el Comité de Garantías de su partido, también fue al municipio a apoyar al alcalde en diciembre de 2024, le agradeció su trabajo y le acompañó en la inauguración de la sede del PP de Móstoles. Bautista fue una apuesta personal de Ayuso como candidato a la alcaldía en esta localidad de 200.000 habitantes en las elecciones municipales de 2023. La decisión provocó un motín y una carta de 400 militantes que se quejaron a la presidenta por elegir a un “desconocido” en el municipio. Hasta ser candidato a la alcaldía, Bautista había sido viceconsejero de Infraestructuras en la Consejería de Educación, mientras la lideraba Enrique Ossorio. Es precisamente el periodo en el que se produjo el escándalo de la FP que investiga un juzgado de instrucción por presunta prevaricación por el que ha sido imputado de momento un exalto cargo de la presidenta.