El PP deja fuera del pacto de reconstrucción el futuro de Madrid Central y más restricciones al tráfico

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, y el concejal de Transportes, Borja Carabante.

La negociación de un pacto de reconstrucción en Madrid, un hito histórico para el Consistorio que ya se ha cerrado a falta de pasar por el último filtro, no ha entrado en el hueso duro de la política medioambiental de la ciudad: las restricciones al tráfico.

En las mesas de diálogo no se ha sometido a debate ni el recorte previsto de Madrid Central –al que se oponen Ciudadanos, que gobierna el consistorio en coalición con el PP, y la izquierda–, pese a que el alcalde aseguró que se negociaría, ni las propuestas para ampliar la zona de bajas emisiones para que las limitaciones al coche, principal causante de la contaminación, se extiendan.

Más Madrid asegura que la reducción de los coches y la contaminación han sido el "punto negro de las negociaciones" porque ni siquiera han sido objeto de diálogo al ser rechazados de plano por PP y Vox. "En un momento en el que la ciudadanía necesita que se dejen de un lado las ideologías y se mire por su salud, estos partidos han optado por poner su programa electoral como límite para hacer y aceptar propuestas", afirma la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre. El grupo municipal socialista también está disconforme con la falta de medidas estrictamente sobre calidad del aire.

Este asunto ya era el principal núcleo de los desacuerdos entre el Gobierno y la oposición antes de la COVID-19. La pandemia, que está obligando a las ciudades a redistribuir el espacio público y ha generado preocupación sobre el aumento en el uso del coche, no ha cambiado la situación.

Los acuerdos, según las reglas de las que se dotó la negociación municipal, deben ser unánimes para salir adelante. En el año 2019, la capital volvió a exceder los límites legales de tóxicos que permite la Unión Europea, pese a que Madrid Central ya funcionaba, según el informe anual de Ecologistas en Acción. Los datos mejoraron por la zona de bajas emisiones, dice el análisis, pero no lo suficiente. El confinamiento redujo a mínimos históricos los niveles de dióxido de nitrógeno y de las partículas contaminantes.

Entre los consensos, que desde este verano serán compromisos adquiridos por el equipo de Gobierno de PP y Ciudadanos para lo que queda de mandato, sí se incluye la propuesta de crear una supermanzana, como adelantó Ballena Blanca. Pero se trata de una experiencia de momento piloto, llamada "célula urbana" y circunscrita al distrito de Salamanca.

La iniciativa emana de un grupo de expertos contratados por el Ayuntamiento de Madrid, entre ellos el arquitecto José María Ezquiaga, y supone volver a poner sobre la mesa el Proyecto Madrid Centro, desarrollado en 2010 y guardado en un cajón por la crisis económica. El sector de Ciudadanos en el Gobierno es más favorable al experimento que el PP. El delegado de Medio Ambiente, Borja Carabante, se mostró reticente a la iniciativa durante las negociaciones, según confirman varios ediles a eldiario.es.

En las últimas semanas, el concejal ha anunciado varias medidas contempladas en Madrid 360, la estrategia presentada por el Gobierno municipal como alternativa al Plan A de la corporación de Manuela Carmena, como subvenciones a las calderas más antiguas. El PP defiende que este plan es más ambicioso en la reducción de la contaminación, aunque permite la entrada de más vehículos –si finalmente se implanta íntegro– en la zona de bajas emisiones.

En paralelo, la justicia ha tumbado definitivamente el intento del Ayuntamiento de Madrid de suspender las multas de Madrid Central tras pararlo cautelarmente. Dos sentencias que entran en el fondo de la cuestión concluyen que suponía un retroceso en las políticas medioambientales.

En qué sí ha cedido el Gobierno

El equipo de PP y Ciudadanos, pese a que se ha negado a entrar a debatir sobre zonas de bajas emisiones, sí ha cedido en otras cuestiones que no tocaban tan frontalmente con su programa electoral en la mesa de movilidad. Una de las más complejas, según ediles de varios partidos. La oposición ha arrancado al Gobierno municipal la creación de carriles bici provisionales pintados en el suelo –Vox, en este caso, dejó solo al PP, lo que allanó la cesión–; y la peatonalización definitiva de algunas vías en distritos donde hay más escasez de espacio para caminar.

Más Madrid se felicita por estas dos medidas, propuestas por su grupo municipal, y avanza que también se ha aceptado la creación de una red de transporte público con autobuses de alta capacidad que conectarán, con carriles segregados, los distritos de la periferia entre sí. "Si se hace, los ciudadanos podrán desplazarse si tener que pasar por el centro", apunta Maestre, que a la vez lamenta que no se hayan escuchado otras iniciativas como crear Zonas de Aparcamiento Vecinal fuera de la M-30.

Los acuerdos de las cuatro mesas constituidas en el proceso de negociación (social, de economía y empleo, de modelo de ciudad y de cultura) se cerraron el lunes, excepto la mesa de Vivienda que se concedió 24 horas más por algunas discrepancias, y se elevarán el jueves a la mesa formada por los portavoces municipales, el último filtro antes de aprobarse definitivamente en un pleno extraordinario el próximo 7 de julio. El resultado final se guarda con total secretismo por acuerdo de los grupos. El PSOE presionará para que en esta última revisión de las medidas se incluya alguna específica para mejorar la calidad del aire, precisan fuentes del grupo municipal.

El aviso de Almeida

Las medidas acordadas cambian parcialmente la hoja de ruta del Gobierno de PP y Ciudadanos. Son el resultado de un mes de intenso trabajo y todos los grupos coinciden en que la negociación ha sido fructífera aunque ha exigido muchas cesiones de todas las partes y renuncias a los propios programas. No obstante, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, advirtió en el último Pleno de que las "convicciones" del PP no se van a "diluir en acuerdos generales". "¿Ahora ustedes pretenden desnaturalizar aquello con lo que nos presentamos? No nos lo exijan a los que creemos en un proyecto", dijo el regidor.

Las negociaciones también han puesto en evidencia, frente a la oposición, las discrepancias dentro del propio equipo de Gobierno. Ciudadanos ha visto en la nueva normalidad que impone la pandemia una oportunidad para forzar medidas más ambiciosas en política medioambiental y enterrar definitivamente las aspiraciones del PP de recortar Madrid Central para permitir que entren más coches.

El clima de negociación ha aflojado en el último mes la confrontación entre los partidos. La oposición ha aparcado algunas críticas para allanar el camino hacia el pacto y se ha acordado no filtrar posibles encontronazos en las mesas, en el marco de la negociación, para evitar que el acuerdo estallara por los aires. Incluso en el primer pleno municipal tras el confinamiento más estricto los grupos acordaron no debatir y llevar las preguntas de control al Gobierno a las mesas de negociación. La oposición, sin embargo, se queja de que el Ayuntamiento ha anunciado públicamente como cerradas iniciativas que estaban siendo objeto de debate en las mesas de trabajo.

Habrá que esperar, al menos hasta el jueves, para conocer todos los detalles de un esperado pacto con el que el Ayuntamiento de Madrid pretende mostrarse en España como ejemplo de buen gobierno.

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Publicado el
30 de junio de 2020 - 21:27 h

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