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Patinetes eléctricos: ¿Traba para los peatones o alternativa ecológica?

Patinetes eléctricos Lime-S

David F. Ferreiro / Cristina Pozo García

Los patinetes eléctricos Lime han llenado desde este verano las aceras, plazas y parques de más de una decena de ciudades españolas como Barcelona, Madrid, Valencia o Bilbao. Estos 'híbridos' que, a ojos de la Dirección General de Tráfico (DGT), no pueden considerarse ni peatones ni vehículos y que deben regular los municipios, llegaron como “una alternativa ecológica eficiente” y se quedaron por la falta de regulación.

Al margen de la proliferación de su uso y del éxito entre usuarios, estos vehículos de movilidad personal (VMP) han llegado a convertirse en un problema para los ayuntamientos, que ante las quejas, la ausencia de norma y de un espacio propio, han tenido que abordar el vacío existente. Una de las reacciones más directas fue la protagonizada por el Ayuntamiento de Valencia, que procedió a la retirada de los patinetes de las calles antes de comenzar a elaborar una regulación.

En Madrid, donde hasta el momento el futuro de los patinetes era incierto, entra en vigor este miércoles la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, elaborada por el Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, que establece las pautas para la circulación de los vehículos del servicio de patinetes compartido sin estaciones Lime. “Los patinetes eléctricos y otros VMP se encontraban dentro de un vacío legal hasta la aprobación de la Instrucción 16/V-124 de la Dirección General de Tráfico de 3 de noviembre de 2016. Este nuevo fenómeno queda ahora regulado en la Ordenanza de Movilidad Sostenible, con el objetivo de establecer unas reglas que permitan mejorar la convivencia en el espacio público en condiciones de seguridad vial”, han señalado desde el Ayuntamiento de Madrid a eldiario.es.

La nueva norma

Los patinetes eléctricos, que quedan enmarcados en el tipo B por su velocidad, deberán circular por ciclocalles, carriles bici, pistas bici, por la calzada de calles integradas dentro de zonas 30 y por las calles en las que en todos sus carriles la velocidad máxima de circulación sea igual o inferior a 30 kilómetros por hora siempre que la anchura del vehículo lo permita en condiciones de seguridad. Para circular por la calzada y carriles bici sin separación física, deberán llevar timbre, sistemas de frenado, luces y elementos reflectantes debidamente homologados.

Por donde no podrán circular será por las aceras convencionales -salvo 'aceras-bici' y a una velocidad reducida-, ni por todas las calzadas, ni carriles bus-taxi, ni tampoco ciclocarriles o carriles acondicionados para el uso de la bicicleta en donde la circulación se comparta con el resto de vehículos. También queda prohibida su circulación por las calles de un solo carril por sentido o de un único carril ahora limitadas a 30 km/h.

Las normas de estacionamiento son otro punto a destacar. El hecho de abandonar los vehículos en cualquier lugar y de cualquier forma ha sido uno de los principales problemas ocasionados por los patinetes. Desde este miércoles los usuarios deberán estacionar en las reservas destinadas a bicis y motos. Si no las hubiera, podrán aparcar en las aceras siempre que dejen más de 3 metros de ancho libre y junto al bordillo, respetando el ámbito peatonal de las paradas de autobuses, plazas reservadas para personas de movilidad reducida, paradas de taxi, etc.

Entre las principales normas que establece esta nueva ordenanza para regular el uso de los patinetes, y con el fin de proteger el tránsito peatonal, se encuentran también: el establecimiento de la edad permitida para circular con uno de estos vehículos en 15 años y la no obligatoriedad del uso de casco para mayores de 16 años.

Cómo es circular con un patinete eléctrico

Para utilizar cualquiera de los patinetes eléctricos Lime-S que llenan las calles de Madrid hay que descargar la aplicación móvil y registrarse con un número de teléfono o una cuenta de Facebook. Cabe destacar que el servicio funciona únicamente entre las 5 de la madrugada y las 9 de la noche.

Al iniciar la aplicación por primera vez, aparece un breve tutorial de uso y diferentes consejos de seguridad a tener en cuenta. Tras estas primeras indicaciones es necesario añadir una tarjeta de crédito o débito para poder desbloquear uno de los vehículos que aparecen en la pantalla, donde se muestra un mapa de la ciudad con la ubicación de los patinetes disponibles a nuestro alrededor y un icono encima de cada uno con el nivel de carga de batería.

El último paso para iniciar el viaje es acercarse al mismo y pulsar en la aplicación “escanear para viajar” y leer con el móvil el código QR que se encuentra en el manillar. Desbloqueado el vehículo, hay que impulsarse con el pie y pulsar el gatillo situado en la maneta derecha para coger velocidad -hasta 24 kilómetros por hora-.

Una vez estacionado el patinete en un lugar adecuado, basta con entrar de nuevo en la aplicación y “bloquear” para finalizar el viaje. De cara a facilitar la localización del gadget, la aplicación sugiere a quien finaliza el viaje que saque una foto al patinete recién estacionado para que se muestre junto con la ubicación al próximo usuario en el momento que seleccione el vehículo. También ofrece la posibilidad de hacer que el patinete seleccionado emita un sonido para saber su posición exacta si no está visible.

La controversia

“Llegaba tarde y he visto en el patinete una forma rápida de llegar a mi destino. A pesar de la velocidad, al utilizarlo me he dado cuenta de que no se recorta tanto. Hay que tener mucho cuidado con los peatones, es peligroso y considero que hay que tener un uso muy responsable si circulas por zonas peatonales”, dice Salvador en plena Calle Preciados.

En relación a las situaciones de riesgo que generan los patinetes al compartir espacio urbano con otros vehículos y peatones, María del Espíritu afirma que ante la falta de luces intermitentes en el patinete para indicar un giro tendría que pararse para hacerlo con la mano, “aunque generalmente no lo hago”, afirma. A pesar de ello, ve al patinete como algo seguro “porque lo puedes manipular con las manos y los pies, cuando te acercas a mucha gente echas el pie al suelo para frenar y no tienes ningún problema”.

Sandra considera que “dificultan la movilidad y entorpecen el tránsito”. “Van con el patinete saltando a la gente, los peatones no van pendientes y pueden tirar a alguien o haber un accidente fácilmente”, dice la joven, que añade que de cogerlo “no tendría ni idea de por donde podría circular y por donde no”. “Hasta ahora a la mayoría de usuarios en patinete los he visto por la acera y a veces han pasado a una velocidad que implica riesgos. Estoy a favor de su uso siempre que vayan por la calzada”, sentencia Luis Alberto.

El alquiler del patinete, al igual que el de otros servicios de vehículos compartidos, resulta caro al compararlo con otros medios de transporte como la bicicleta, el autobús o el metro. El minuto de viaje en Lime cuesta 0,15 euros, a lo que hay que añadir 1 euro por el mero hecho de desbloquearlo. Un trayecto de 15 minutos cuesta 3,15 euros y la hora 10 euros. Estas son cifras superiores al precio de un billete sencillo de autobús o de metro -1,5 euros-, y que junto a la complicación que supone circular de acuerdo a la nueva normativa hace a más de uno cuestionarse su uso: “No lo veo claro, 1 euro cada vez que lo desbloqueas... Para trayectos cortos ya no vale la pena y para los demás ya se te va de precio, yo seguiré utilizando bus y metro. Voy más tranquilo y seguro”, dice Álvaro.

Rapidez y diversión son las principales características que destacan sus usuarios. Precio, peligrosidad e inestabilidad los principales inconvenientes. Usuarios y no usuarios, han llevado de distinta forma la inclusión de los patinetes como parte de la movilidad habitual en la ciudad de Madrid. Para unos, una alternativa ecológica y eficaz para moverse. Para otros, un estorbo y un peligro para el tránsito.

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