La privatización de las cocheras de EMT en La Elipa fracasa: concesión desierta con 1.240 empleados desplazados
El modelo de gestión diseñado por el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida para las futuras cocheras de La Elipa sufre un nuevo golpe. Según la documentación consultada por este periódico, la licitación abierta para la concesión de obras de construcción, conservación y explotación del Centro de Operaciones de La Elipa de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha quedado desierta.
“En Madrid, a las 10.00 del día 19 de febrero de 2026, se reúne la Mesa de Contratación de EMT para proceder a que, finalizado el plazo de presentación de ofertas establecido en el anuncio de licitación, no se ha recibido ninguna oferta dentro del plazo conferido al efecto”, recoge el escrito de declaración del desierto al que ha tenido acceso Somos Madrid.
Una coyuntura que complica el día a día de los 1.240 empleados que, desde marzo de 2022, están desplazados de estas cocheras a las de Fuencarral (al norte de la capital). La mudanza se produjo debido a la renovación y electrificación de las instalaciones, que se les que anunció como inminente, sin que se hayan producido apenas avances casi cuatro años después en este recinto inaugurado en 1971 y colindante al cementerio de La Almudena.
Este parón de la actividad se ha dividido en dos fases diferenciadas. Hasta finales de 2024, el Ayuntamiento lo achacó a un arduo proceso de “descontaminación” del entorno. El siguiente año, el Consistorio comenzó a preparar un proceso de externalización inédito en las cocheras de EMT. La propuesta quedaba reflejada en el Plan de Contratación de EMT para 2025. En él, la compañía preveía la licitación de un contrato de 20 años de duración y 400 millones de euros para la construcción, explotación, mantenimiento y suministro de energía en el nuevo Centro de Operaciones de La Elipa. A esto hay que sumar otro contrato para el seguimiento de la concesión durante cinco años por 1,2 millones de euros.
Finalmente la licitación se concretó el pasado noviembre. El concesionario acometería el proyecto de construcción, los trabajos de edificación, el suministro de la energía o el mantenimiento a cambio de una concesión de 20 años. El contrato se presupuestó en más de 366 millones de euros, impuestos no incluídos. “El modelo de concesión permite distribuir los costes a lo largo de la duración del contrato y facilita la inversión con menor impacto en la estabilidad presupuestaria”, argumentaba el equipo de Gobierno en la nota remitida a los medios de comunicación. Desde Cibeles achacan asimismo el retraso en la puesta en marcha de la reconversión de la cochera, además de por el “profundo proceso de descontaminación de suelos”, a una “compleja tramitación administrativa”.
Las quejas de la plantilla y los temores de la oposición a los nuevos pasos del Ayuntamiento
“Vivo en Moratalaz, a 25 minutos andando de la cochera de La Elipa. Pero ahora me tengo que levantar hora y pico antes, andar 15 minutos hasta el coche de personal que nos recoge para llevarnos a Fuencarral y pasar en él otros 30 minutos. Todo ello teniendo en cuenta que algunos de nuestros turnos empiezan a las 5.00 de la madrugada”, contaba un autobusera afectado en conversación con este medio. “El traslado se hizo con mucha prisa y se nos dijo que la obra estaba licitada y hasta adjudicada, incluso se difundieron imágenes del nuevo centro de operaciones”, reprochaba a la gerencia de EMT y al área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad que lidera el concejal Borja Carabante. “Espero verlas antes de jubilarme”, comentaba resignado otro trabajador de la compañía municipal.
Para el concejal Ignacio Benito, portavoz del PSOE en la Comisión municipal del ramo, “la única manera que tiene Almeida de arreglar su enésima chapuza es dar marcha atrás en su intención de privatizar la cochera de La Elipa”. Cree, sin embargo, que no es eso lo que va a ocurrir: “Muchos nos tememos que no va a recapacitar y acabará elevando el pelotazo. Es capaz de insistir en el error y tratar de sacar otra licitación elevando el regalo, que ya va por 439 millones de euros. O peor aún, de construir las nuevas instalaciones con dinero público para luego darle la gestión a empresas privadas, lo que reduciría al mínimo sus costes y dispararía los beneficios de los de siempre. Desde el PSOE tenemos claro que La Elipa debe ser construida y gestionada directamente por EMT y que las obras tienen que acometerse cuanto antes para evitar que el exilio forzoso de 1.240 trabajadores a Fuencarral acabe durando más de una década”.
Benito ya se mostró crítico con el plan cuado trascendió mediáticamente la privatización: “Hemos pasado de un proyecto de 18 meses de duración y 90 millones de inversión cuando se planteó en 2019 durante el mandato de Manuela Carmena a otro que es difícil que se termine antes de 2030 y con un coste que supera los 400 millones de euros”. Criticaba “un paso nunca antes dado hacia la privatización de EMT, que hasta dentro de dos décadas no volverá a tener pleno dominio de unas instalaciones hasta ahora 100% públicas en todo un regalo a los empresarios beneficiados”.
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