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Las quejas por la basura aumentan en Madrid pese a los nuevos contratos: qué distritos protestan más por la suciedad

Contenedores desbordados en una calle de Chamberí hace una semana

Las quejas ciudadanas por suciedad acumulada en las calles de la capital se están disparando durante la recta final de legislatura. Un análisis de este periódico sobre los datos de reclamaciones publicados por el Ayuntamiento de Madrid desvela un aumento notable de las molestias para los habitantes de la capital durante varios de los últimos meses. El incremento ha tenido lugar desde la entrada en vigor de los nuevos contratos de limpieza, que llevan funcionando desde noviembre. Son aquellos con los que Almeida aseguró que volveríamos a “ese Madrid limpio que todos tenemos en la cabeza” después de superar un periodo negro por los recortes que Botella impuso en los anteriores.

Almeida recurre a multas desproporcionadas ante la suciedad que sigue desbordando Madrid

Almeida recurre a multas desproporcionadas ante la suciedad que sigue desbordando Madrid

Los expedientes por suciedad subieron durante los meses de febrero, marzo y abril. En mayo los problemas fueron a más y en el mes de junio alcanzaron niveles de récord: los sistemas de recogidas de avisos municipales recibieron 1.848 incidentes, un 30% más que la media de los últimos años. La siguiente tabla muestra el promedio de reclamaciones registradas cada mes entre los años 2016 y 2021 (periodo para el que las estadísticas municipales disponen de datos), y su comparación con las de 2022.



No todo son malas noticias para el Ayuntamiento en los últimos tiempos: la comparación fue a mejor en julio y agosto con respecto al mismo periodo de los años anteriores. Aunque este alivio en el nivel de reclamaciones se compara con algunos de los meses de mayor suciedad en la capital durante los años 2018 (etapa Carmena) y 2019 (ya con Almeida en Cibeles), a raíz de de los citados recortes en el servicio heredado desde el año 2014, cuando se firmaron las anteriores condiciones.

En el siguiente gráfico se puede apreciar mejor. En él se compara la evolución de las reclamaciones mes a mes desde que existen datos y se observa que los meses de verano son normalmente en los que más llamadas ciudadanas se generan. Aunque el récord está en enero de 2020, con 5.018 avisos, probablemente por las consecuencias para la ciudad del paso de la borrasca Filomena.



De las cifras estadísticas hay una buena noticia para el equipo de Almeida en clave electoral: los meses previos a los comicios (febrero, marzo, abril) son los que tradicionalmente en los que menos reclamaciones por desperdicios y suciedad se reciben, a lo que ayuda probablemente que sea el periodo con más lluvias en Madrid de cada año.

Las estadísticas sobre las que trabaja este artículo analizan los datos de sugerencias y reclamaciones publicados por el Ayuntamiento de Madrid que son transmitidas por los ciudadanos a través de diferentes canales, tanto mediante llamadas al 010 como por el sistema de avisos, Twitter, envíos postales o quejas presenciales en oficinas de atención a la ciudadanía y similares. Esta es su evolución total por años, con 2018 como el periodo anual con más cantidad de expedientes abiertos.



Para los cálculos se han tenido en cuenta las reclamaciones por limpieza urbana y equipamientos, las que atienden a recogida de residuos y las que se catalogaron por parte del Ayuntamiento como de tratamiento y eliminación de residuos. El siguiente gráfico muestra los mismos datos del anterior, pero separando las tres categorías citadas.



Este último análisis permite ver que los expedientes abiertos por tratamiento y eliminación de residuos se han reducido notablemente a partir de la pandemia. Sin embargo, las reclamaciones por limpieza urbana han ido a más tanto en 2021 como en lo que va de 2022, donde la columna es menor porque los datos solo suman las quejas hasta agosto.

Los datos no ofrecen más detalles sobre el tipo de actuación a la que se refieren y para intuir el origen de cada uno de los incrementos hay que acudir a análisis más específicos, como el que efectuamos hace unos días para intentar responder a la pregunta de por qué los ciudadanos no estaban notando el aumento del gasto en limpieza que se ha asumido desde hace meses. Uno de los problemas más importantes para el equipo de Almeida es la recogida de cartones y otros elementos en las islas de reciclaje: los hábitos de la pandemia han dejado más residuos y el contrato público que sirve para recoger los contenedores no se renovará hasta el verano que viene. Por eso cada vez hay más fotos de contenedores a rebosar. Por eso el área de Medio Ambiente está imponiendo multas desproporcionadas a los ciudadanos que dejan cajas en la calle.

¿Dónde hay más quejas?

En Madrid, las quejas por la suciedad van por distritos. Donde más se concentran es en el corazón de la ciudad: según los datos municipales publicados, Centro es el lugar donde más expedientes se abrieron por habitante durante el año pasado, con una tasa de 62 reclamaciones por cada 10.000 habitantes. El segundo distrito en la estadística es Moncloa-Aravaca (57), seguido a poca distancia por Ciudad Lineal (56) y Villa de Vallecas (55).



En el otro lado de la estadística, los madrileños que menos se quejan por la suciedad son los de Retiro (29), Usera (29), Chamberí (31), Salamanca (3) y Arganzuela (35). Casi todos son distritos de la almendra central. Al no disponer de datos con una clasificación más fina, es difícil saber los motivos por los que unas zonas de Madrid reclaman más que otras. Sí que ha habido una constante en los últimos meses relacionada con la suciedad: la falta de higiene en cientos de espacios interbloques, que Medio Ambiente no incluyó en las condiciones de las empresas adjudicatarias de la limpieza. La mayoría de estos lugares se encuentran fuera de la M-30, en distritos donde hay más quejas.

Un caso que ejemplifica bien las reclamaciones ciudadanas por este último caso es el de los vecinos de Ciudad Pegaso, en San Blas-Canillejas. Al ver que el Ayuntamiento de Madrid dejaba de limpiar sus calles a finales del año pasado, empezaron a poner reclamaciones en los sistemas municipales. Al ver que pasaba el tiempo y la situación se mantenía, dejaron de hacerlo. Al final acabaron recogiendo ellos mismos la basura acumulada. “No hace falta que reviséis las decenas de avisos que hemos puesto, podéis venir directamente a recoger las bolsas”, denunciaron en redes sociales.

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