Adiós a Francisco Brines, último Premio Cervantes y miembro del grupo literario de la Dehesa de la Villa

El poeta valenciano Francisco Brines, en una imagen de archivo

Hace pocos días despedimos a Caballero Bonald, al que llamamos en el titular "el poeta de la Dehesa de la Villa" por su conocida relación con el parque, del que fue vecino durante muchos años. Hoy nos ha dejado también Francisco Brines, perteneciente a la misma generación literaria (la de los 50) y vecino de Caballero Bonald en el mismo edificio en la calle de María Auxiliadora, en el que coincidieron desde los años sesenta una serie de escritores importantes. Además de ellos dos, vivieron allí Fernando Quiñones, José Ramón Ripoll, Arcadio Blasco y Carmen Perujo.

Brines fijó su residencia a finales de los años noventa en la masía centenaria de Elca (Oliva, en Valencia) donde había pasado su infancia, dejando de ir por su piso familiar de la capital valenciana y el de María Auxiliadora. Algunos de los obituarios de hoy hacían referencia a los tiempos en los que la vista del pinar, cada mañana, formaba parte de su rutina como escritor.

Paco Brines pertenecía a la Generación del 50, la de los José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Angel González, José Angel Valente, Carmen Martín Gaite o Claudio Rodríguez, entre otros. Brines ha recibido los más destacados reconocimientos: el Adonais de poesía (1959), que le dio a conocer con su primer libro, Las brasas, el Premio de la Crítica (1966), el de las Letras Valencianas (1967), el Nacional de Poesía (1987), el Premio Nacional de las Letras Españolas (1999) o el Premio Cervantes (2020), que recibió solo hace unos días de manos de los reyes, estando hospitalizado en Gandía.

Su poesía intimista se ha comparado mucho con la de Luis Cernuda y ha sido especialmente rica en las temáticas de la infancia, la memoria el tiempo y el amor homosexual.

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21 de mayo de 2021 - 19:33 h

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