BMW colabora con Toyota en el desarrollo de futuros modelos movidos por hidrógeno

Pruebas invernales de un futuro modelo de BMW.

Víctor Celaya

La marca alemana BMW es una de las convencidas de que la tecnología que utilizarán los coches del futuro para moverse no será monocolor, sino que comprenderá sistemas de diversa naturaleza. El hidrógeno será una de las soluciones que entrarán en juego, aunque sea a largo plazo, pues el desarrollo de las infraestructuras se encuentra aún en pañales y la obtención del elemento en cuestión tiene de momento un precio prohibitivo.

Desde la firma bávara se afirma, no obstante, que estarán en condiciones de lanzar un modelo de pila de combustible en la segunda parte de la presente década, fruto de la colaboración que mantienen desde 2013 con Toyota para progresar en este campo, y que el hidrógeno se empleará principalmente en aplicaciones que no pueden ser directamente electrificadas, como el transporte pesado de larga distancia.

Klaus Fröhlich, miembro del consejo de administración de BMW AG y responsable de Innovación y Desarrollo, ha expresado su fe en un mañana multitecnológico en estos términos: “Estamos convencidos de que en el futuro convivirán varios sistemas alternativos de propulsión, ya que no existe una solución única que aborde el espectro completo de los requisitos de movilidad de los clientes en todo el mundo. La tecnología de pila de combustible de hidrógeno podría convertirse en el cuarto pilar de nuestra cartera de motores a largo plazo, y los modelos de gama alta de nuestra familia X serían candidatos particularmente adecuados” para instalarla.

El sistema de celdas de combustible en desarrollo se ha embarcado en un vehículo que por el momento se denomina BMW i Hydrogen Next y que genera 125 kW (170 CV) de energía eléctrica extra a partir de la reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno del ambiente, cuyo único resultado en cuestión de emisiones es nada más que vapor de agua.

El convertidor eléctrico ubicado bajo la celda de combustible de este prototipo adapta el nivel de voltaje al del motor eléctrico y a la batería, que se alimenta de la energía de frenado y de la que suministra la propia celda. El vehículo también alberga dos tanques con hasta seis kilos de hidrógeno que, almacenados a una presión de 700 bares, hacen posible una extensa autonomía “independientemente de las condiciones climáticas” -precisa BMW-, apreciación muy importante dado el impacto que tienen las temperaturas extremas en el rendimiento de los coches eléctricos actuales. El repostaje de hidrógeno, además, requiere tres o cuatro minutos, más o menos lo que se tarda en llenar el depósito de un modelo convencional.

El vehículo experimental incorpora la tecnología del iX3, que será el primer SUV 100% eléctrico de la compañía, con una potencia total de 374 CV que garantiza las prestaciones y el dinamismo que cualquiera espera de la marca muniquesa. Este tren de potencia mixto (eléctrico y de pila de combustible) se pondrá a prueba también en una pequeña serie basada en el X5 actual que se prevé presentar en 2022.

Se llame así o no cuando sea una realidad, el BMW i Hydrogen Next debería estar listo para comercializarse “lo antes posible en la segunda mitad de esta década, dependiendo de las condiciones y requisitos del mercado global”. Mientras llega ese momento, la marca espera a que la infraestructura y el suministro de hidrógeno -producido de manera sostenible- “estén en su lugar” para que así le resulte viable la fabricación de su modelo. Y entretanto tiene a la venta varios modelos 100% de baterías y anuncia un total de 25 lanzamientos electrificados en 2023, entre ellos al menos 12 totalmente eléctricos.

La asociación de BMW con Toyota, que se remonta a 2013, contempla trabajar en sistemas de propulsión de celdas de combustible y componentes modulares escalables para vehículos movidos por hidrógeno, así como colaborar en la industrialización de esta tecnología. Ambas marcas son también miembros fundadores del Consejo del Hidrógeno, entidad que desde 2017 aboga por este elemento como instrumento clave en la transición energética global y que ya cuenta en sus filas con más de 80 empresas de los sectores de la energía, el transporte y la industria.

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2 de abril de 2020 - 14:19 h

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