La voz de Sharon Clark apasionó al público de San Javier

Sharon Clark y sus músicos

El Festival de Jazz de San Javier determinó, hace unos años, que debía sacar algunos conciertos del marco oficial del auditorio Parque Almansa a otros espacios públicos y ofrecerlos de manera gratuita. La idea fue todo un acierto ya que, desde el principio de utilizar esta fórmula paralela, la asistencia de público se ha ido incrementando y como sucedía este domingo por la noche en la plaza de España de la población (a las puertas del ayuntamiento), el público volvió a responder a esta convocatoria. Es uno de los tres escenarios ya tradicionales para este tipo de conciertos gratuitos y en él, la cantante norteamericana Sharon Clark nos regaló una actuación de las de quitarse el sombrero.

La propia revista especializada Jazz Time ha indicado que “es una revelación. Nunca pensamos que podíamos escuchar una cantante con el rango, musicalidad y dominio del tono y el timbre de la voz, como el de Sharon”. Lo destaca Jazz San Javier en su programa de mano de esta XXIV edición. Y doy fe de ello. Porque si hay cantantes y músicos adecuados para con su actuación hacer afición, sin duda una de ellas es Sharon Clark y el cuarteto que la acompañaba. Un cuarteto formado por el pianista Mattias Nilsson; el saxofonista y clarinetista sueco Fredrik Carlquist; el contrabajista español Ignasi González y el baterista alemán residente en España, Jo Krause.

El concierto se inició con una conocida pieza del saxofonista y compositor Stanley Turrentine titulada 'Sugar', que puso al público en situación para lo que llegaba a continuación. Mattias Nilsson presentó la pieza que acaban de interpretar, presentó a la banda e indicó que el concierto estaría basado en clásicos del Book Jazz y con músicos europeos. A renglón seguido presentó a la señora Sharon Clark que fue recibida con un caluroso aplauso de los presentes e inmediatamente, Nilsson atacó las primeras notas de 'Yes Sir That’s My Baby' a las que siguió el grupo y la voz de Sharon Clark que asentaba cualquier recelo existente (si es que lo hubo) sobre su capacidad, musicalidad, amplio registro y calidad vocal. Magnífica. 

Los aplausos se repetían por parte del público que andaba distribuido por las sillas que había colocado la organización, como por las diferentes terrazas de los varios establecimientos hosteleros que hay en ella. El disfrute iba en aumento y la noche acompañaba en temperatura (un calor llevadero) y en música. La verdad es que estaba resultando un repertorio muy apropiado, no exento de dificultad aún a pesar de tener la categoría de clásico del jazz y con un quinteto que nos estaba atrayendo cada vez más. Así que Sharon y sus colegas iniciaron 'You’ve Got To Want Me Enough', un swing a ritmo medio que te derrite conforme vas escuchándola. Lo cierto es que como rezaba este título, todos estábamos queriendo un poco más a Sharon Clark.

La noche transcurría apacible y Sharon comenzó las primeras estrofas de 'The Moon Was Yellow', en la que llevó a cabo una muestra inequívoca de su dominio vocal, mientras Fredrik Carlquist cambiaba el saxo tenor por el clarinete para crear el ambiente preciso de esta 'Luna amarilla'. También Nilsson tuvo espacio para reforzar el diálogo musical con su piano. Después de los aplausos, Sharon Clark anunció un blues titulado 'Country Man', que animó a toda la plaza incluso hubo quien bailaba por los laterales. Como pueden comprobar, momentos para todos los gustos. Lo que indicaba: Un repertorio y unos músicos para hacer afición al jazz. Un solo del clarinetista Carlquist nos introdujo en esa bella canción titulada 'The Shadow Of Your Smile' ('La sombra de tu sonrisa') compuesta por el letrista Paul Francis Webster con música de Johnny Mandel (habitual en las bandas para películas), que fue incluida en la que escribió Dalton Trumbo y Michael Wilson bajo la dirección de Vicente Minnelli, en 1965. Con el tiempo, esta canción se convirtió en un estándar de la música siendo en los terrenos del jazz donde más se ha versionado.

A partir de aquí, el espacio para temas más íntimos en el que Sharon Clark se lució aún más ya que la sección rítmica y el saxo abandonaron el escenario, para dejarla con el pianista Nilsson e interpretar una serie de canciones que comenzaron con 'Wanna Go To Heaven' y continuaron con 'Come On Children Let’s Sing', un gospel que pasó por un boogie woogie para regresar a su redil natural. Después otro clásico espiritual titulado 'Swing Low, Sweet Charriot', que Sharon Clark dedicó a la memoria de su abuela. Después de estas tres canciones con acompañamiento de piano, la cantante abandonó el escenario al que regresaron el resto de los músicos.

Fredrik Carlquist explicó en español que este proyecto que estábamos escuchando se había montado dos años atrás, pero no ha podido ser realidad hasta ahora debido a las restricciones por la COVID. Es el tercer concierto de su gira por España con este proyecto y se mostraron muy contentos por ello. Para continuar, Carlquist anunció una pieza que llevó al éxito el saxofonista Gerry Mulligan titulada 'Bernies Tune', de la que destacó “vamos a ver qué podemos hacer con ella”. Pues lo hicieron muy bien, porque son grandes músicos y muy experimentados como demostraron durante toda su actuación.

Sharon Clark volvió al escenario de la plaza de España, para continuar con el concierto. Y lo hizo fusionando dos éxitos incuestionables de la década de los 60 del pasado siglo XX: El éxito de Ronnie Dyson 'Jus Don’t Want To Be Lonely' y el de la recordada Etta James 'At last', que grabó en 1960. Verdaderamente, Sharon Clark nos había cautivado al máximo. Y por si lo interpretado no fuera suficiente, todavía nos regalaría tres piezas más como 'The Bird Of The Blues', una adaptación de un tema de los Beatles de 1963 titulado 'And I Love Her' y que cambió 'Her' por 'Him', para rematar con un clásico del Real Book Of Jazz titulada 'I Remember April'.

El público se puso en pie y aplaudió por espacio de 5 minutos, a este quinteto en el que destacaba la voz de la norteamericana Sharon Clark. Ese público que insistía en una más y que con el acompañamiento del pianista Mattias Nilsson, Sharon cantó una bella melodía que popularizó la no menos recordada Billie Holiday: 'Goodmorning Heartache'. Fue un broche de platino a un concierto digno de haberse celebrado en el marco oficial del Jazz San Javier y de los que crean verdadera afición por esta música. Nuestra próxima cita será el martes, 19 de julio, en esa novedad presentada en la reciente edición que es 'Jazz en los Jardines' de San Blas. En su templete tendremos la oportunidad de presenciar el concierto que ha preparado una artista local: Dora Helena y su Soul Jazz Band. No pierdan el hilo.

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