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Hacia una administración ambiental verdaderamente eficaz y al servicio de la ciudadanía

Los trabajadores pusieron el dedo en el verdadero problema de la gestión medioambiental en la Administración Regional: la falta de estructura administrativa y la endémica falta de personal para hacer cumplir la normativa

Finalmente, el fiasco de la Ley del ARCA fue monumental. Ciudadanos, PSOE y Podemos, que ya se habían opuesto desde el primer momento, dijeron que no a ese híbrido

Vistas del Hospital Arrixaca dentro del a nube de contaminación

Vistas del Hospital Arrixaca dentro del a nube de contaminación Ahora Murcia

El martes, 12 de febrero, se celebra en el Edificio Moneo, en nuestra opinión la joya arquitectónica del siglo XX en la ciudad de Murcia, una Jornada, organizada por CCOO, UGT, CSIF e Intersindical-SSPP con el título `Hacia una Administración Ambiental verdaderamente eficaz y al servicio de la ciudadanía´.

Desde al menos 2017, la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente fio la gestión medioambiental a la creación de una agencia del tipo de colaboración público-privada, en la que la CROEM tendría una participación decisoria, lo que, en algún artículo anterior, definimos como la dirección gerencial del gallinero por la zorra.                                                                                                        

El proyecto de la Agencia Regional del Clima y el Medio Ambiente (ARCA) nació con estudios previos, jornadas, coloquios, power point, declaraciones de prensa, entre otros y tuvo un parto difícil: fue presentada en sociedad como proposición de Ley del Grupo Popular de la Asamblea Regional de Murcia a principios de julio de 2018, en esa época del año en la que la ciudadanía está en otras preocupaciones e ilusiones.

Para esta futura, y frustrada, ley de creación no se pidió la participación ciudadana para que aportara ideas que la pudieran mejorar, tampoco, que sepamos, se consultó a los actores de la gestión medioambiental: las personas que trabajan en las Direcciones Generales de Medio Ambiente y Mar Menor y del Medio Natural, que conocen el día a día de la aplicación de la legislación medioambiental, sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Tampoco parece que se contara con ninguno de los partidos restantes de la Asamblea Regional. En realidad, durante muchos meses se trabajó con las persianas bajadas y las bocas selladas. Tal vez esta sea una forma lícita de negociación, pero no  parece lo recomendable si observamos los difíciles equilibrios en un parlamento sin mayorías absolutas estables.

Mientras esto ocurría y, posteriormente, cuando se iba retrasando la toma a consideración de la proposición de ley en la Asamblea Regional en busca de una mayoría suficiente que le pudiera dar un empuje, los trabajadores de las direcciones generales competentes en materia medioambiental mostraban su disconformidad concentrándose a las puertas del centro de trabajo, manifestando su oposición a la creación del ARCA y poniendo el dedo en el verdadero problema de la gestión medioambiental en la Administración Regional: la falta de estructura administrativa y la endémica falta de personal para hacer cumplir la normativa comunitaria, nacional y autonómica.                                           

Realmente, la Consejería de Empleo, Universidades, Empresa y Medio Ambiente, por lo menos la actual dirección política, nunca consideró la experiencia de su personal y su capacidad para aportar soluciones.

En todo momento, el monotema discursivo del Presidente de la Comunidad Autónoma, del consejero competente y del resto del staff  (ya sabemos que este término no es aceptado por la RAE) político de la Consejería, fue la “nueva frontera",  "la tierra de promisión" que sería la Región de Murcia con la llamada Ley de Aceleración Empresarial y de Creación del ARCA, y los llamamientos al empresariado para hacer negocio con el medio ambiente.

Finalmente, el fiasco de la Ley del ARCA fue monumental. Ciudadanos, PSOE y Podemos, que ya se habían opuesto desde el primer momento, dijeron que no a un híbrido que les recordaba no tan lejanos e hipotéticos chiringuitos montados en la Junta de Andalucía, y las trompetas dejaron de sonar entre acusaciones de electoralismo y de casi traición, aunque este último término no llegó a pronunciarse en público.

Llegado a este momento, con la IX Legislatura prácticamente agotada, las organizaciones sindicales CCOO, UGT, CSIF e Intersindical-SSPP, con el empuje, apoyo y entusiasmo del personal de las Direcciones Generales de Medio Ambiente y Mar Menor y del Medio Natural (los verdaderos artífices de esta jornada), el edificio Moneo se convierte en el ágora del futuro de la gestión medioambiental en la Región de Murcia.

Los partidos y sindicatos que participan en las ponencias, los partidos y organizaciones de todo tipo invitados a la jornada, el público en general, tienen la oportunidad de trasladar a la ciudadanía murciana su proyecto de gestión medioambiental, sus confluencias y divergencias, su posición ante cuestiones básicas, y de gran transcendencia social, como es el cambio climático y las recetas para combatirlo. No son estas cuestiones de tratamiento partidista. El futuro de nuestro Medio Ambiente necesita de consensos. Creemos que es lo que busca esta jornada.

¡Nos vemos en el Moneo!

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