Contrapunto es el blog de opinión de eldiario.es/navarra. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de la sociedad navarra. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continua transformación.
Comando del gasto
En cierta ocasión, ejerciendo responsabilidades en IU, me tocó formar parte de una negociación presupuestaria con el PSOE. Era el Gobierno Zapatero, teniendo como portavoz parlamentario a Rubalcaba. Éste nos espetó, a modo de advertencia y de saludo: “Fui ministro de Educación, pero ya he dejado el comando del gasto”.
Ha pasado algún tiempo y alguna experiencia para metabolizar esa frase. Por un lado, el mito de la cornucopia, del cuerno de la abundancia, no existe y menos en la Administración Pública. El gasto público siempre es limitado. Por mucho que aumente la presión fiscal, aflore la economía sumergida y crezca la riqueza nunca será suficiente. Máxime, ante una sociedad envejecida que necesita cada día de mayor protección socio-sanitaria. Por otra parte, el hábito hace al monje. De tal modo que, en cualquier gobierno, sea de coalición, sea monocolor, se atisban dos divisiones funcionales que a veces, derivan en ideológicas.
En un lado, aquellos responsables cuyas competencias están basadas en políticas de protección social. Básicamente, Sanidad, Política Social y Educación. Estos consejeros se encuentran presionados por las demandas ciudadanas. Necesitan ampliar sus partidas; dar cauce a las necesidades sociales que se producen. Cualquier modificación tiene un coste alto. En Navarra, desde la misma Presidencia del Gobierno, se llegó a intervenir la Consejería de Sanidad porque su responsable no supo contener el gasto. Se topan con el límite que impone las cuentas públicas. A lo que se suman los límites legales impuestos por la Unión Europea.
En el otro lado, se encuentran aquellos consejeros con el cometido de ordenar el gasto, darle eficacia y procurar ingresos. Básicamente, son los de Hacienda, Economía y Presidencia. Estos tienen que desarrollar el papel de malo de la película. Son consejeros que advierten de la rigidez del sistema por lo que deben contener el gasto. El gasto de personal y el gasto corriente son inflexiblemente rígidos al alza, año tras año. La masa salarial no deja de crecer ni cuando se congelan los sueldos públicos. El gasto corriente también presenta tendencia al alza de forma constante, por muchas medidas de ahorro y eficiencia energética que se desarrollen. Por todo ello, estos consejeros deben contener el ansia del resto de sus colegas. También del Parlamento que les pide más gasto. Es curioso ver a UPN demandar medidas de mayor gasto público una vez que ha cambiado de hábito y se ha puesto el uniforme de opositor. También ocurrirá, de manera opuesta, con aquellos que se han puesto el uniforme de gobierno y antes tenían el de la oposición.
Así pues, todo gobierno tiene dos almas, la que alimenta el deseo, la voluntad y la que advierte de la realidad. Es una dialéctica, una tensión. Un contraste entre el deseo y la realidad. Los dos tipos de Consejeros son precisos. Los del comando del gasto para avanzar en amparo ciudadano; los del comando de la contención para hacer el sistema público sostenible. La clave, como en todo, será el equilibrio.
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