La hípica llega a Pamplona con polémica por su financiación y la protección del monumento de la Ciudadela

Presentación del Gran Premio de Hípica

La Ciudadela de Pamplona pocas veces fue tomada desde que fuera construida en el siglo XV. La fortificación, en su origen con forma de estrella de cinco puntas, se ubica actualmente en el centro de la capital navarra donde cabalgarán, desde el 2 de septiembre y durante diez días, hasta 300 jinetes en el primer Gran Premio de Hípica Las Murallas. Y lo harán no sin polémica, tanto por el origen de la financiación del evento, como por los posibles daños que la gran cita pueda ocasionar en el protegido Monumento Histórico Artístico Nacional (Bien de Interés de Cultural).

El número de participantes triplica al centenar de soldados franceses que un 16 de febrero de 1808 tomaron, por vez primera –sin disparos y con bolas de nieve-, uno de los elementos arquitectónicos militares mejor conservados de Europa. Muchos más serán los espectadores: se albergará a más de 2.000 en un graderío habilitado para el público. El recinto amurallado para acoger la cita deportiva ha precisado de una prolija adaptación que ha convertido los fosos en dos pistas de competición reglamentaria. Sobre toneladas de arena esparcida, a modo de hipódromo, los participantes competirán en las modalidades de salto de obstáculos, doma clásica y doma paraecuestre.

Sólo el costo de esta adaptación se cifra en 135.000 euros. La financiación global del evento supera los 219.000 euros, de los cuales el Ayuntamiento pamplonés aporta 35.000 con su patrocinio. El origen del resto de la aportación se desconoce. Y esa falta de información es uno de los motivos de polémica y crítica por parte de los grupos políticos en la oposición del Gobierno local de Navarra Suma encabezado por Enrique Maya (UPN).

La cita, organizada por el Centro Ecuestre Cizur, cuenta también con el apoyo de la Federación Navarra de Hípica y de una treintena de patrocinadores. Según la organización, el evento “nace con la vocación de convertirse en una competición anual y como punto clave de las ligas nacionales de hípica para ambas disciplinas”. Entre los participantes está incluida la navarra Natalia Quintana, “amazona de doma paraecuestre y representante de España en numerosos concursos internacionales y con un gran palmarés a sus espaldas”.

El codirector del gran premio y del Centro Ecuestre Cizur, Jesús González, ha asegurado que uno de los principales objetivos es “acercar este deporte a la ciudad de Pamplona” y que la población pueda “conocer un poco más el mundo del caballo”, una disciplina que “aporta entre otros valores la importancia del cuidado y del respeto animal o los beneficios de la práctica deportiva”.

No lo ven de eso modo grupos políticos como EH Bildu, que ha acusado al proyecto - incluido en el programa electoral de Navarra Suma- de esconder una “trama de intereses ocultos” al apuntar la inexistencia y no facilitación de informes solicitados al respecto al equipo del alcalde Enrique Maya. El primer edil se ha defendido de ello asegurando que existe "ocultismo cero"."Claro que saldrá quién pone el dinero. Se hará público, no hay ningún problema", aseguró a mediados de agosto sin desvelar quién aporta los 165.000 euros restantes que financian el evento.

La cuestión ha sido criticada también por el exalcalde Joseba Asirón (EH Bildu) en su cuenta de Twitter, quien ha manifestado que en vísperas de comenzar el torneo, "Maya todavía no haya explicado el proyecto, ni contado quién ni cómo se va a financiar, ni cómo ni quién va a regenerar el espacio afectado por toneladas de arena de sílice, la presencia de 200 caballos y docenas de camiones".

La cuestión también ha llegado al Parlamento de Navarra, donde la formación soberanista ha registrado varias preguntas dirigidas a la Dirección General de Cultura–Príncipe de Viana sobre si tiene constancia oficial respecto a las actuaciones realizadas en los fosos y si el Ayuntamiento de Pamplona cuenta o no con la autorización correspondiente para realizar dichas actuaciones. Ha solicitado también los informes sobre el impacto del evento hípico en el recinto amurallado por las “notorias” intervenciones llevadas a cabo en el entorno del patrimonio histórico.

En esa misma línea, PSN y Geroa Bai han solicitado información al ayuntamiento sobre las consecuencias que pudiera tener el vertido de toneladas de arena en los fosos de la Ciudadela. No obstante, las posibles afecciones han sido negadas por el gobierno municipal, que asegura que la propia organización será la encargada de retirar la arena del recinto.

La polémica no queda cerrada en la financiación y en las posibles afecciones ocasionadas al recinto protegido. También se extiende al supuesto vínculo existente, según EH Bildu y una información el 'Diario de Noticias de Navarra', entre la exedil de UPN y exparlamentaria Amaya Otamendi. La misma habría sido la encargada de solicitar el permiso para la realización del evento y su empresa –Arquiumas Arquitectura- la encargada de supervisar el montaje de las pistas. Una información que en comisión afirmó desconocer la concejala de Servicios Sociales y Acción Comunitaria, María Caballero, quien además negó que el Ayuntamiento hubiera contratado dicho estudio. "Nosotros nunca hemos tenido una relación directa de contratación con su empresa ni con Amaya Otamendi. Pero en cualquier caso, es una persona perfectamente contratable, válida para trabajar porque no tiene ninguna incompatibilidad", defendió.

Entre la información no desvelada y lo desconocido, la tensión ha ido 'in crescendo' en torno al evento al aparecer saboteada, cinco días antes de la cita, una máquina dumper encargada de realizar los trabajos de acondicionamiento en la zona. Los hechos ya están siendo investigados por la policía municipal.

Apenas unas horas antes de pistoletazo de salida para los primeros jinetes, medio centenar de personas se han concentrado convocados por la plataforma ‘Hipikarik ez’ frente al Baluarte. Posteriormente han realizado una marcha en bicicleta para mostrar su oposición al evento. Según uno de sus miembros, Aitor Navarro, “por ser una imposición por parte del Ayuntamiento que no ha tenido en cuenta ni a la Mesa de Fiestas ni al resto de partidos políticos, por ser ejemplo de explotación animal y además proponer un modelo de ciudad que no nos gusta”.

 

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