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De palacio okupado a sede del Instituto de Memoria: Navarra reinagura el marqués de Rozalejo

Palacio Marques de Rozalejo

Rodrigo Saiz / Fushan Equiza

Pamplona —
25 de agosto de 2026 21:45 h

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Situado en pleno Casco Viejo de Pamplona, el Palacio marqués de Rozalejo fue promovido en realidad por el general vizcaíno Luis de Guendica y Mendieta en 1736, si bien nunca residió en el inmueble. No fue hasta comienzos del siglo XIX cuando pasó a manos de Policarpo Daoiz y Sala, hijo del marqués de Rozalejo, de donde ha tomado su nombre el palacio. En el siglo XIX se convirtió en un edificio de viviendas en alquiler hasta que a finales del siglo siguiente quedó en desuso. En 2005 el Gobierno de Navarra, presidido por Miguel Sanz, lo adquirió.

Desde entonces fue okupado en varias ocasiones, la más duradera en 2017 cuando se convirtió en sede del gaztetxe Maravillas, en honor a Maravillas Lamberto, una niña que fue violada y asesinada por unos falangistas en la Guerra Civil. Desalojado finalmente en 2019, el Gobierno de Navarra ha invertido más de 9 millones de euros en rehabilitarlo para ser la sede de la Dirección General de Memoria y Convivencia y del Instituto Navarro de Memoria. El edificio también acogerá exposiciones para ser “símbolo de la convivencia en la paz”, según ha destacado la presidenta de Navarra, María Chivite.

“La historia, nuestra historia, debe ser conocida, con sus hechos y consecuencias, para que los y las jóvenes valoren la democracia, los avances y la importancia de vivir en sociedades como la nuestra”, ha insistido la presidenta en la inauguración del nuevo espacio. También ha mostrado su preocupación por las últimas encuestas de ‘Calidad de la democracia’ del CIS, que muestran que “no para de crecer el porcentaje de jóvenes que considera que, en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático”.

Como respuesta, ha incidido la presidenta en que “las políticas de memoria son imprescindibles, y deben empezar por la educación”. Ha añadido también que, “sin conocimiento de la historia, sin una memoria histórica viva, la ultraderecha negacionista y sus cómplices avanzarán a un abismo peligroso de menos libertad, menos bienestar, de retroceso, de una sociedad con más brechas y en la que solo unos pocos saldrán ganando”.

Chivite ha recordado que Navarra “ha sufrido guerras, dictadura, represión, violencia terrorista y distintas violencias de motivación política” para destacar la importancia de crear un espacio de memoria.

En la misma línea, consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera, Ana Ollo, ha destacado que el nuevo espacio “recupera el pasado por justicia y reparación, pero, sobre todo, como la mejor receta para un futuro en paz y convivencia”.

Inauguracion del Palacio de Rozalejo, en Pamplona

La rehabilitación del inmueble para convertirlo en sede del Instituto Navarro de la Memoria se inició en el año 2022 tras haber estado okupado. Las obras han costado 9,2 millones de euros y, además de oficinas, el edificio cuenta con un espacio para exposiciones. De hecho, se ha inaugurado con dos, una (‘La memoria de los objetos’), centrada en objetos encontrados en las excavaciones y prospecciones de fosas de asesinados del franquismo, y otra (‘Caminos a la Escuela’), que recoge el trabajo de 18 periodistas gráficos de Sipa Press que viajaron por el mundo para capturar las diferentes formas mediante las que los niños y niñas se trasladan hacia sus escuelas.

Okupado por el gaztetxe Maravillas durante años

Algunos testimonios aseguran que durante la Guerra Civil se encontraba un refugio antiaéreo bajo el Palacio del marqués de Rozalejo, donde los vecinos de la plaza de Navarrería y sus alrededores se agolpaban cuando sonaban las sirenas que avisaban de un bombardeo inminente. Precisamente, es durante este periodo cuando ocurrió uno de los episodios más crueles de la historia contemporánea en Navarra y que daría nombre al gaztetxe que se ubicaría en el inmueble desde septiembre de 2017.

Muy poco antes, a finales de agosto de 2017, el colectivo denominado Asamblea del gaztetxe Maravillas avisaba que optaba por “la insumisión y la desobediencia para conquistar un gaztetxe para el barrio”, sin especificar cuál sería el lugar elegido. Tan solo cuatro días después okuparon el Palacio del Marqués de Rozalejo, que pasaba a convertirse en el gaztetxe Maravillas' recordando que en 2007 el inmueble ya había sido utilizado con un fin similar.

'Maravillas' fue el nombre elegido en honor a Maravillas Lamberto, una niña de 14 años originaria del municipio navarro de Larraga víctima del bando nacionalista en la Guerra Civil. La joven, detenida junto a su padre en agosto 1936, fue violada en repetidas ocasiones antes de ser fusilada en un bosque para posteriormente ser echada desnuda a los perros. Convertida en símbolo de la barbarie y la represión, la propia hermana de Maravillas, Josefina Lamberto, tuvo un papel activo en el gaztetxe, tal y como trasmitían los integrantes de la “asamblea”, que ya al final de la okupación le agradecieron haber trasmitido “valor y coraje”. Además de mantener viva la memoria de Maravillas.

La okupación del Palacio del Marqués de Rozalejo de la calle Navarrería supuso la continuación histórica del Euskal Jai, el edificio ubicado también en el casco antiguo pamplonés que se convirtió en referencia del movimiento antisistema. Fue desalojado y derribado en 2004 tras una década de actividad, marcando el mandato de la alcaldesa Yolanda Barcina, de UPN. El partido regionalista también gobernaría la comunidad foral desde 1996 hasta 2015, año en el que Uxue Barkos, de Geroa Bai, alcanzaría la presidencia de Navarra, un acontecimiento que sería determinante para aquellos que mantenían en la memoria el antiguo emplazamiento.

“En mayo de 2015 Iruñea vivió uno de los acontecimientos más importantes de los últimos años de su historia reciente”, relataban en un comunicado. “Se consiguió desalojar a la derecha [...] para intentar desarrollar políticas que caminaran en otra dirección”, despertando “una enorme ilusión entra la mayoría de vecinos de Iruñea”, especialmente entre “las personas que después tomaríamos parte en la iniciativa del Gaztetxe de Alde Zaharra”, por lo que se comenzó un proceso para “volver a llenar Iruñerria de Gaztetxes”, narraban. Sin embargo, tras la okupación en diciembre de “un edificio abandonado propiedad del Gobierno de Navarra para transformarlo en un gaztetxe abierto a todo el pueblo”, mientras mantenían, según ellos mismos, “un diálogo con las instituciones”, se inició un proceso de desalojo por la situación precaria del edificio.

Un grupo jovenes vuelve ocupar el Palacio del Marqués de Rozalejo

La frustración del colectivo, que buscaba la “autogestión”, hace que finalmente en septiembre de 2017, después de haber mantenido negociaciones infructuosas con las instituciones, tal y como narraron, okupasen el inmueble de Navarrería. El gaztetxe Maravillas se convirtió entonces en una piedra para el Gobierno de Navarra, propietario del inmueble. El lugar, donde se realizaban proyectos de cine, comedor social, euskaltegi y otras actividades al “margen del capitalismo”, vivía bajo la amenaza de desalojo constante. Situación que se agrava en mayo de 2018 al judicializarse la okupación.

En agosto de 2018 la asamblea del gaztetxe Maravillas pedía a los vecinos “defender este espacio con uñas y dientes” con su asistencia “día a día” al edificio. “Maravillas forma parte ya de nuestro barrio y nuestros corazones”, expresaban. En ese mismo comunicado, leído en español y euskera frente a la fachada, también pedían al Gobierno de Navarra la paralización del “proceso de desalojo” y la retirada de las denuncias “contra las personas imputadas” por participar en los disturbios.

Y es que el gaztetxe Maravillas se convirtió en una fuente inagotable de enfrentamientos entre los socios del Gobierno de Uxue Barkos. EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra se opusieron a las actuciones policiales y criticaron la gestión de Geroa Bai.

Así, ese mismo mes se produjo el desalojo con fuertes disturbios que se saldaron con identificaciones y detenciones, aunque el apoyo y los intentos de volver a entrar en el inmueble se prologaron casi hasta la pandemia. En 2019, durante el juicio por la primera entrada al edificio, los 22 jóvenes imputados por un delito leve de usurpación de inmueble, que se enfrentaban colectivamente a multas que en total superaban los 100.000 euros, fueron absueltos por el Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona.

El Ejecutivo de Uxue Barkos decidió que el edificio acogiera la sede del Instituto de la Memoria, un plan que continuó el Gobierno de Chivite con su llegada a la presidencia en 2019.

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