Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Razones para visitar (o no) a un recién nacido en el hospital, según una obstetra: “Debemos saber que el riesgo existe”

Lo primero es consultar a los padres si desean recibir visitas, asegura la experta.

Paloma Martínez Varela

25 de febrero de 2026 16:33 h

1

La llegada de un bebé a la familia o al grupo de amigos suele ser un momento que se vive con especial alegría, muchas veces sin ser conscientes de que también es el inicio de una etapa delicada y de profundo cambio para los padres. En este momento de euforia y expectación por conocer a tan esperado protagonista, conviene reflexionar sobre si resulta adecuada nuestra presencia en el hospital o es preferible esperar unos días para conocerlo.

“Lo primero es consultar a los padres si desean recibir visitas, focalizando especialmente en el deseo de la madre, quien ha atravesado el enorme esfuerzo del parto”, establece María Villarreal, licenciada en obstetricia. “Parece obvio, pero no vayas si hay síntomas de tos, dolor de garganta o fiebre. Si no hay síntomas y la familia quiere recibirte lávate las manos al llegar y no beses al bebé, pide permiso si quieres tomar fotografías, sé breve y evita los ruidos fuertes”, resume como las pautas más importantes a tener en cuenta. 

Villarreal también enumera motivos de peso, tanto médicos como emocionales, para posponer las visitas en los primeros días:

Descanso materno

“Durante los primeros días del postparto, la madre generalmente necesita un ambiente íntimo, con pocos estímulos y opiniones”, enfatiza la experta. “El equipo de salud que cuida de ella y del bebé tiene que acudir a la habitación varias veces al día por una causa justa, pero el descanso es primordial para la salud mental materna, la lactancia y el cuidado del bebé”, asegura. 

Salud y prevención

El sistema inmunológico de un recién nacido es inmaduro, lo que provoca que infecciones leves en adultos puedan ser “altamente peligrosas” para el bebé. Como señala Villarreal: “Debemos comprender que el riesgo existe y que cuanto más reducido sea el contacto innecesario con nuevas personas, más protegido está el bebé”.

Tiempo de aprendizaje

Aunque tengamos muchas ganas de ver al bebé, sus padres también lo acaban de conocer y esos primeros días están aprendiendo a comprender sus necesidades, a establecer la lactancia y otros procesos que requieren, según la experta, de “paciencia, mucho contacto piel con piel y poco ruido externo”. Villarreal apunta también que la regulación de la temperatura y el sueño son también áreas delicadas que “deben ser atendidas y respetadas con pocas interrupciones”.

Cabe destacar que no todas las visitas son negativas; la experta valora que el apoyo de familiares o amigos cercanos es necesario en ciertos momentos.

Cuestiones logísticas

Algunos padres necesitan ayuda logística, “especialmente cuando el parto vaginal o la cesárea han atravesado complicaciones y la mujer necesita ayuda para trasladarse o extraerse leche”, indica Villarreal. “Por ejemplo, la mamá de la puérpera puede ser de ayuda para cuidar al bebé mientras ella duerme o para llevar a su otro nieto, si no es el primer parto, a que conozca al hermano”, ejemplifica.

Apoyo emocional

Los momentos posteriores al parto también pueden ser clave para procesar ciertas emociones y sensaciones que se acaban de vivir. La experta destaca que las visitas elegidas por los padres en estos momentos pueden ser “muy reparadoras” si, por ejemplo, desean expresar o compartir sus emociones y resalta la importancia de “no invitar a todos solo por educación”.

Cada familia es un mundo y no existen reglas absolutas. Lo más importante, según la experta, es que los padres prioricen cómo se sienten y puedan decidir en función de su contexto y bienestar. Villarreal lo resume con una frase clave: “Ser madres y padres también es fluir, probar, desear y decidir”.

Etiquetas
stats