'Sesión teta' o cómo ir al cine con un bebé lactante

El Cine Embajadores de Madrid en una de sus sesiones teta.

Rocío Niebla


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La sala del cine se llena de carritos y son tantos que el pasillo también está ocupado. Las madres, y algunos padres (pocos), van desvistiendo a los bebés y conforme lloran o manifiestan hambre, las madres sacan la teta y los bebés toman leche. El ambiente es amable, amoroso, las familias cruzan palabras y mimos para sus retoños. Un bebé de tres meses se ha hecho caca y un padre sale de la sala al cambiador que los empleados del cine han dispuesto en los baños. Dos personas mayores alucinan cuando entran en la sala: “¿¿Y esto??”. El acomodador les explica que cuando compraron las entradas por internet les tendría que haber salido un aviso de que era una “sesión teta”. A lo que el hombre mayor dice: “Lo vi, pero pensaba que me avisaba de que había cuerpos desnudos en la película”.

En esta segunda 'sesión teta' del cine Embajadores, en Madrid, la película la presenta un trabajador: “Buenos días. Hemos bajado el volumen de la película. Hoy pasamos 'El buen patrón'. Si notáis que el audio sigue estando alto, por favor, salid y lo regulamos. Hay unas escenas al inicio que son fuertes de ruidos, luego ya baja”, dice. También comenta que van a dejar una luz ambiente en la sala “para que podáis levantaros con tranquilidad si necesitáis acunarlos o salir a cambiar el pañal”. Las madres le agradecen muchas veces la amabilidad y el detalle. Se cierra la cortina y pronto aparece Javier Bardem como jefe de la fábrica.

Se oyen algunos llantos, grititos, susurros, palabras bonitas para calmar y tranquilizar a los bebés. Algunos se duermen antes del primer cuarto de hora, hay otros que se quedan sorprendidos observando las luces de la gran pantalla. Se está calentito, las madres los arropan o los dejan succionar el pecho con tranquilidad. Ellas miran la película casi con devoción. Puede que se les hubiera olvidado que, más allá de sus niños, ellas siguen existiendo y esas dos horas son para disfrute y tranquilidad propias.

Idoia Fernández es una de las madres que allí sentada disfruta de la película. Cuenta que el cine es su pasión desde pequeña y desde que ha sido madre “ni cine, ni tele, ni nada”. Fernández asegura que la 'sesión teta' se ha conseguido porque “la unión hace la fuerza”. “Tenemos un grupo de WhatsApp llamado Madres culturetas. Somos unas veinticinco. Hacemos planes como ir al teatro de niños o a conciertos para bebés, pero queríamos ir al cine por nosotras, con ellos pero ver pelis de adultos”, cuenta. Fernández escribió al Cine Embajadores preguntando por la posibilidad de habilitar una 'sesión teta', sabía que en los cines de La Vaguada o en Artistic Metropol , también en la capital, se hacía. Desde los cines contestaron que lo estudiarían y las madres del grupo, una a una, volvieron “al ataque”, como dice Idoia Fernández.

“Nos escribieron unas doce o trece pidiendo la sesión teta. Yo aluciné, además todas argumentando razones de peso que nos convencieron”, dice Fernando Lobo, miembro del equipo Cine Embajadores. Lobo está muy contento con la taquilla de los dos primeros pases. “Esperábamos vender unas 15 entradas y más o menos vamos por 40”, dice. Quieren seguir haciendo una sesión cada semana “e irles preguntando a ellas qué quieren ir viendo”. El logo del evento es el pezón con la gota de leche del cartel de la película 'Madres paralelas' de Pedro Almodovar. Dice Idoia Fernández que fue el primer filme que les pasaron “y después tuvimos un cinefórum en la puerta del cine porque nos decepcionó bastante la imagen de la maternidad”.

Tener vida cultural

No se trata de una actividad de ocio familiar enfocada a los niños o los bebés, en la que los padres y las madres están de acompañantes más que de público. “Consiste en disfrutar de una peli o de un pase de teatro tú misma pero portando a tu hijo porque tenemos que amamantarlos o cuidarlos”, explica Gabriela Fresán. Ella está detrás de la cuenta de Instagram MadreCultureta, en la que lleva cinco años reseñando ocio y planes en Madrid. “Es fantástico ver películas a pesar de tener un recién nacido, tener una hora y media dedicada a ti, en la que si el bebé hace ruiditos o llora no pasa nada”, dice.

Fresán afirma que desde el final del embarazo hasta ahora, que su hijo tiene dos meses, “solo habla del bebé y estos espacios de ocio airean la cabeza y te dan para hablar con tu pareja de otra cosa”. Se ríe. “Es sentir que aparte del bebé tienes vida”. Fresán cuenta que lo del cine para madres lactantes es “como cuando un amigo te trae un regalo a ti teniendo en cuenta que cuando nace el bebé todos los detalles y regalos son para él”.

En Barcelona ,el cine Maldà hace una sesión teta llamada 'Maldanins' dos veces al mes anunciándose como: “Peli para adultos en un ambiente #babyfriendly”. Laia Falcón es redactora de El Culturista, la web que narra la “agenda familiar” en la ciudad de Barcelona. “No hay propuestas de teatro o cine, más allá del Maldà, con sesiones para madres que van con bebés. Quizá puedes ir al Teatro Nacional de Catalunya y pasar al niño y darle el pecho, pero no hay un formato pensado para esto”, cuenta. Pero ¿cómo reaccionaría el resto de espectadores del teatro si no son avisados de que un bebé puede llorar? No se trata de ir a los espacios de ocio de adultos con un bebé, sino ir a espacios amables para que las madres no se sientan mal si el bebé gime o necesita un cambio de pañal. Falcón asegura que le parece bien que sesiones bebé existan en teatros, cines y salas de conciertos. ¿Habría que reclamarlas?

Desde el Teatro del Barrio de Madrid, la gerente Ana Camacho cuenta que están organizando “para hacer al menos dos sesiones teta al mes en horario de función normal”. La cuestión es que “tanto la compañía como el público sean conscientes de que habrá bebés que pueden hacer algún ruidillo”. La idea es programar obras de adulto e ir normalizando que “tener un lactante no tiene que limitar ni la vida social ni cultural de las madres”, afirma la Camacho.

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