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ENTREVISTA.- Fermín Muguruza, músico

“Una manera de sobrevivir es seguir creando y siendo activistas”

Fermín Muguruza, el 'alma mater' de Kortatu y Negu Gorriak, lucha a diario contra la "enfermedad del escepticismo: Creo que ahora lo que más falta es pasión".

"Detesto a toda la gente que insultó a Imanol. Aquí la palabra traidor se utiliza muy fácilmente", denuncia el músico de Irun.

"La exposición 'Black is Beltza' es un artefacto transmedia para promover cultura", explica, al tiempo que reconoce que le "cuesta entrar en un estudio de grabación. Pero mi ilusión sería preparar música para la película de animación".

"Podemos ha logrado ilusionar a gente con un discurso muy de izquierdas. Ojalá consiga mayoría absoluta y se pueda tener alguien en Madrid con el que se pueda debatir sobre el proceso de paz pendiente", defiende.

"Me lanzo y estoy al borde del precipicio todo el rato".

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Fermín Muguruza, en uno de sus bares preferidos de Irun.

Fermín Muguruza, en uno de sus bares preferidos de Irun.

Empezar una charla con Fermín Muguruza sin citar a Joe Strummer es un imposible. En 2015 se cumplen 30 años desde que salió el primer disco de Kortatu, la primera banda de los hermanos Muguruza. Fermín Muguruza sigue en el activismo político: es un independentista convencido, pero también valora positivamente el 15-M y la irrupción de Podemos. Pero, sobre todo, sigue en la creación artística.  2015 es el año de la exposición 'Black is Beltza', "un artefacto transmedia para promover cultura”, como la define el propio Muguruza.

La entrevista discurre en su casa de Irun, rodeados de cds, vinilos, libros y cartelería de algunos de sus conciertos históricos, como el que ofreció con Mano Negra en Ondarroa (Bizkaia) en los años 90. Padrino de grupos como Esne Beltza -y de muchas otras bandas más-, Muguruza se pregunta dónde están las nuevas bandas que nos cuenten lo que está pasando ahora en este país, para que "sean cronistas de esta época" del final de la violencia. "Creo que ahora lo que más falta es pasión", afirma, al tiempo que defiende la creatividad y el activismo político para ahuyentar la "enfermedad del escepticismo".

Si no hubiera visto aquel concierto de The Clash, ¿probablemente nada habría sido igual, no?

Y si no hubiera nacido en Irun en 1963 y no hubiese tenido todas mis experiencias de infancia, tampoco: zona fronteriza, contrabandismo, la represión, huelgas, últimos años del franquismo, que muere matando a Txiki y Otaegi. Todo eso marca un carácter. Y la adolescencia desaparece de golpe.

Podía incluso haber acabado en la política, aunque cada vez que se sube a un escenario, ya desde los tiempos de Kortatu, sus conciertos siempre huelen a política.

Mi gran obsesión ha sido cambiar el mundo. Yo estudié pedagogía, psicología y sociología y luego me especialicé en pedagogía especial (inadaptación, fracaso escolar…) Pero luego entra la música, una pasión en la que me doy cuenta de que se puede hacer un trabajo educativo quizás más grande. Es en ese momento en el que veo a los Clash y entro en todo lo que tiene que ver con lo punk, rock y es como una señal.

En una publicación mezclaron precisamente música y política y le bautizaron como el ‘lehendakari del dub’.

(Risas) Tiene su gracia, sobre todo cuando nosotros versioneamos también a Poch de Derribos Arias, que cantaban aquello de ‘Dios salve al lehendakari’, que no es un rastafari, solo es un txistulari.

En lo que ha estado centrado ahora ha sido en la exposición ‘Black is Beltza’.

Una idea que tengo desde hace 14 años, cuando veo un recorte de periódico en el que aparecen los gigantes de la comparsa de San Fermín desfilando por la Quinta Avenida en 1965. La foto ya es muy impactante, gigantes entre aquellos rascacielos. Pero el pie de foto es más espectacular, dado que por el racismo de la época prohíben desfilar a los gigantes negros. Es una historia de racismo, censura, prohibición. Y lo guardo sabiendo que de ahí puede salir una historia, como guardo otras muchas cosas para canciones.

Pero en 2006 empiezo a trabajar mucho en el campo audiovisual con documentales. En 2009 me surge la idea de hacer una película de animación que cuente esa historia. Tras el guión, que hago durante dos años con Harkaitz Cano, pienso que es el momento de preparar una novela gráfica, un cómic. Y me junto con Jorge Alderete, que es un argentino que vive en México y que trabaja mucho con portadas de discos, posters. Había hecho cosas muy chulas con Los Fabulosos Cádillacs y mucha cartelería. Le envío el guión, se embarca en la historia..., lo que pasa es que estamos tres años hasta que termina. Desde marzo a noviembre de 2014 preparamos la exposición, por la que han pasado en Bilbao más de 10.000 personas hasta principios de este año, con todas la actividades paralelas que hemos hecho.

¿Va a aprovechar ese material para que la exposición se pueda ver en otros lugares o países?

De momento, la expo viajará este año a Gasteiz, Barcelona, Biarritz y México DF. Y hemos conseguido la distribución del libro en francés.

Después de una gira mundial tan intensa como la del 'No More Tour' de 2013 y esta exposición, ¿es el momento de parar? Porque parece que sigue contaminado por Black is Beltza.

(Risas) Tienes toda la razón. Me lanzo y estoy al borde del precipicio todo el rato. Es un continuo desgaste y un no parar, la verdad. Este 2015 va a estar dedicado a 'Black is Beltza'. Junto a la distribución en los países francófonos, va a tener una edición en Colombia (abril) y en Argentina (septiembre). Estamos buscando la edición en inglés y no renuncio a la película de animación porque Black is Beltza es un artefacto transmedia para promover cultura.

¿Y volver a girar o entrar en un estudio de grabación?

Entrar en un estudio me cuesta. Y hacer una gira como ‘No More Tour’ supone un año para prepararla y otro para hacerla. Luego es increíble todo lo que das y recibes. Pero tengo un montón de proyectos y una gira anula todo lo demás. Mi ilusión sería preparar música para la película de animación si finalmente sale adelante.

El músico Fermín Muguruza, en su casa de Irun, rodeado de cds, libros y cartelería.

El músico Fermín Muguruza, en su casa de Irun, rodeado de cds, libros y cartelería.

Evaristo, el cantante de La Polla Records, ha presentado su segundo libro. Ambos sois supervivientes de una época convulsa.

Tocamos decenas de conciertos con RIP, con Cicatriz, con Eskorbuto tenía mucha relación con Josu. De Eskorbuto solo queda uno vivo. De Cicatriz murieron los cuatro. El cantante de Vómito también murió… Es impresionante. La idea de superviviente sí se adapta a nosotros. Pero siempre hemos llevado en nuestra mochila algo tan existencial como el protesta y sobrevive. Vivimos momentos increíbles, fuimos cronistas de nuestra época e hicimos la banda sonora del momento.

Todo un lehendakari como Patxi López bailando Sarri Sarri

Creo que refleja muy bien la época. A toda la gente que era sensiblemente de izquierdas le encantaba lo que hacíamos. Era algo real y vivo, un tortazo en la cara. Algo así como "hey, espabila". Me pareció genial que Patxi López lo contara, porque otro igual se podía haber callado. Y lo dijo cuando se me estaba criminalizando, cuando se me prohibía tocar en Madrid. Y aun no he conseguido tocar allí. Una manera de sobrevivir es seguir creando y seguir siendo activistas. Creo que ahora lo que más falta es pasión.

Sarri Sarri es también otra metáfora. Joseba Sarrionaindia huyendo de la prisión en un bafle de Imanol, que antes de morir tuvo que marcharse de Euskadi por la presión asfixiante de la violencia.

Bueno Imanol decidió marcharse. Alguna persona fuera del entorno de la izquierda independentista le hace una pintada. Josu Muguruza, antes de que le maten en Madrid, hace un artículo diciendo como él reprueba esa pintada y que eso no es una amenaza. Las amenazas de entonces tenían un canal concreto, con carta y sello. Estamos hablando de los años de plomo. Imanol podía haberse quedado, tenía apoyo de mucha gente. Detesto a toda la gente que insultó a Imanol, aquí la palabra traidor se utiliza muy fácilmente. A mí también me la han aplicado y no por eso me he ido. Cuando empecé a decir que estaba en contra de la lucha armada, desde que se rompe la tregua de Lizarra-Garazi (2000), ya me hacen una pintada de "Muguruza traidor", y eso no quiere decir que me tenga que ir. La última llamada telefónica que tengo de Imanol es precisamente para pedirle a ver si me cede una canción que cantó de una poesía de Joseba Sarrionaindia para un recopilatorio que estaba haciendo entonces en 1999. Tenemos una conversación muy interesante porque nos conocemos mucho, porque yo soy muy seguidor de Imanol.

Por eso lo preguntaba, y de ahí la metáfora de ese momento tan crudo de los años de plomo como usted mismo decía.

Joe Strummer me marcó, claro; pero igual más Imanol. Hay un tema suyo sobre Txabi Etxebarrieta [el primer dirigente de ETA que muere en un enfrentamiento con la Guardia Civil] que me impacta. Una canción en la que le dice a la gente que deje de ser tan burguesa y se implique en la lucha. Ademas, la escucho cuando yo no sé euskera.

¿Habría que componer una canción para esta parte final de la violencia en este país que tanto ha sufrido?

Necesitamos canciones. De nuevos grupos que sean cronistas de esta época. Yo tenía 19 años cuando empecé con Kortatu y cumplo en abril 52. ¿Dónde están esos grupos para que cuenten lo que les está pasando? Y es frustrante lo que pasa. Más de tres años desde que una organización armada ha dejado de actuar, y no han sido capaces ni de traer a los presos a las cárceles de aquí. Esperemos que este año, con el nuevo gobierno, empiece a cambiar todo.

Me pareció genial que Patxi López contara que bailaba el Sarri Sarri de Kortatu. Porque otro igual se podía haber callado. Y lo dijo cuando se me estaba criminalizando

¿Cómo ves el panorama de los últimos años: la mayoría absoluta del PP, las mareas, la irrupción de Podemos?

Todos mis colegas de Madrid participaron activamente en el 15-M. El movimiento contra la guerra en Irak en 2003 o el 'Nunca Máis' en Galicia o lo que pasa ahora en Siria, París... Yo no he entendido nunca la independencia del País Vasco sin ser internacionalista. Podemos ha logrado ilusionar a gente con un discurso muy de izquierdas. Ojalá consiga mayoría absoluta y se pueda tener alguien en Madrid con el que se pueda debatir sobre el proceso de paz pendiente. Con el PP no hay nada que hacer y con el PSOE, tampoco. Y esta gente es diferente: Siryza, Podemos, fíjate en Francia solo sube el Frente Nacional y ese discurso xenófobo, islamófobo sí que acojona. Y en el resto de Europa lo que ha salido son discursos populistas de extrema derecha.

Entonces, le parece bien que se recojan las cartas y se vuelva a repartir.

Si, venga, reparte de nuevo. Podemos creo que va a ser muy interesante. O David Fernández de las CUP, que cuando le conocí en la etapa más negra del aznarismo que nos impedía tocar en Madrid, etc, David estaba poniendo una pancarta que decía en catalán: “Bienvenido Muguruza y la Kontrakantxa”. Que vengan cosas nuevas en 2015. El escepticismo sería si no una especie de enfermedad de la edad que tenemos, y me niego a caer enfermo de ese escepticismo.

¿Es creyente? ¿Qué le parece el Papa Bergoglio?

Soy ateo. Estoy convencido de que nos morimos y nos morimos. Soy marxista. Y el Papa no me interesa absolutamente nada. Ratzinger era una apisonadora fascista y este es puro populismo. Lo que intento es convertir este mundo en algo mejor mientras estemos aquí. El Che Guevara lo logró en Cuba, pero luego fue a Bolivia y no lo consiguió. 60 años después, Bolivia tiene el primer presidente indígena de su historia, Evo Morales. Ninguna lucha es en vano y como dicen las abuelas de la plaza de Mayo, la única lucha que se pierde es la que se abandona.

Después de tantos años, ¿mantiene aquella letra en la que defendía que la cultura es tortura?

Mi marca era jugar con ese tipo de contradicciones y provocaciones. Me autoparodiaba. Yo no consumía anfetamina para irme de juerga, sino para estudiar. Y claro el mundo pasaba delante de ti. Pero la volvería a cantar: “Revilla viejo cerdo...

... Vamos a entromparnos nos han estado jodiendo durante muchos años, Revilla viejo cerdo nos vamos a entrompar que la cultura es tortura, no nos vamos a engañar (risas)

Eso es (risas). También la cultura underground de la época con los comics Robert Crumb. Contradicciones, provocar, crear y seguir dando caña.

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