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Urge liderazgo contra la criminalidad

Cuando el gato no está, los ratones bailan salsa. Lo sabe la Policía, lo saben los criminales y lo saben los vecinos de Bilbao, que están empezando a hartarse por el aumento de la criminalidad.

Fiscalía de Menores envía también al centro cerrado de Zumarraga al menor de 16 implicado en el crimen de Otxarkoaga

Cuando el gato no está, los ratones bailan salsa. Lo sabe la Policía, lo saben los
criminales y lo saben los vecinos de Bilbao, vecinos que están empezando a
hartarse de la falta de liderazgo en torno a un problema, el aumento de la
criminalidad, que exige respuestas estructurales, realistas y que huyan por igual
del alarmismo que sitúa a Bilbao como una ciudad sin ley –no es una ciudad sin
ley– y de la autocomplacencia de quienes defienden que Bilbao es un oasis de
tranquilidad –los hechos y los vecinos hablan–.

Hace escasos días otros dos bilbaínos sufrieron una brutal paliza en Bilbao mientras volvían a casa después de haber tomado unas cañas. Sucedió el 21 de enero, tres días después de que menores que habían estado tutelados por la Diputación Foral de Bizkaia presuntamente asesinaran vilmente a golpes y cuchilladas a Lucía y a Rafael en Otxarkoaga. Lo sucedido el sábado 21 no acabó en tragedia, pero los golpes propinados por cuatro desconocidos dejaron a los dos vecinos de Bilbao inconscientes en el suelo.

Agentes de policía y sindicatos llevan mucho tiempo diciendo en público y en privado que la planificación que desde los ayuntamientos se hace en torno a la seguridad local de grandes municipios, como Bilbao, Getxo o Barakaldo, deja bastante que desear. El grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Bilbao demandó en marzo un plan de choque contra el consumo de drogas y ocupación de espacios públicos en Indautxu y Abando. En abril de 2017 pidió que se reuniese a la Mesa de Seguridad ante el aumento de delitos y el fiasco de la puesta en libertad de un criminal que no fue identificado. En diciembre desaconsejó el desmantelamiento de comisarías en lugares como San Francisco, que superan la media de delitos por mil habitantes de Bilbao, y exigió atajar robos y agresiones a adolescentes.

El problema de la seguridad es que cuando se tiene, casi pasa desapercibida. Pero cuando falta, por muy puntual que sea esa situación, la alarma social que se genera es en ocasiones desproporcionada y crítica para la ciudadanía y para la estabilidad y desarrollo de la propia ciudad. Bilbao, como San Sebastián o como Vitoria, es un activo importantísimo para Euskadi. Los vascos nos enorgullecemos de nuestros municipios y Bilbao es uno de los más atrayentes. Por todo ello, pero sobre todo por quienes están hartos de la impunidad, es importante hacer los deberes, recapitular y trabajar por mejorar lo mejorable y solventar los problemas.

Las estadísticas no mienten. Desde 2015 la ciudad ha experimentado el mayor aumento de la criminalidad de los últimos 5 años (2013-2017) y el segundo mayor aumento de los últimos 14 años (2003-2017). Según datos del Ministerio del Interior, de los 246 municipios de más de 30 mil habitantes, Bilbao está entre los 52 que más incrementaron sus índices de criminalidad de enero a junio de 2017. Según fuentes del propio Gobierno vasco, mientras en Bizkaia y en Euskadi la tasa de criminalidad tiende a bajar, en Bilbao sucede lo contrario. Bizkaia y Euskadi reducen su criminalidad año a año mientras en la capital vizcaína aumenta desde 2014. En Euskadi, de enero a junio de 2017, se redujeron los delitos en un 0,5%. En Bilbao, en cambio, de enero a junio de 2017, los delitos aumentaron un 6,2%.

Paliza a dos vecinos de Bilbao en la calle Bailén. Doble crimen de Otxarkoaga. Intento de robo y agresión con resultado de muerte del exfutbolista Ibon Urrengoetxea. Agresión en el metro de Bilbao que costó un ojo a un joven. Pelea entre dos grupos y apuñalamiento de otro joven en la calle Mazarredo. Pelea y atropello a dos jóvenes en Bolueta. Todo en apenas dos meses.

Quienes insisten continuamente en que este tipo de sucesos son hechos aislados y prometen más agentes en la calle deben entender que los ratones bailan salsa no simplemente por la ausencia de policías en las calles, sino porque el gato, en Bilbao, no es policía, sino institución pública. Los ratones bailan salsa porque no hay quien lidere una política estructural y continuada en el tiempo de tolerancia cero contra la delincuencia y contra el crimen. Y esto no es una valoración subjetiva. Son datos. Bilbao es una ciudad segura, pero lleva años dejando entrever indicadores que no han sido tenidos en cuenta. Estamos a tiempo.

*Amaya Fernández es secretaria general del PP vasco

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