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No al autoritarismo al amparo del virus

Las instituciones de la Unión Europea se suman hoy a la Hora de la Tierra

Fabienne Keller

Eurodiputada, Renew Europe, Francia —

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Armemos a Europa contra los abusos de los que aprovechan la pandemia para ampliar sus poderes y silenciar a la oposición.

Europa, cuna de los derechos humanos, la libertad y la democracia, siempre ha promovido sus valores más allá de sus fronteras. El Parlamento Europeo, el Consejo de Europa, los Estados... todos defienden estos principios universales y llaman a los países del mundo a respetarlos.

Pero hoy nuestro continente preocupa.

El verdadero rostro de los populistas.

Hay líderes políticos que aprovechan una situación sanitaria sin precedentes para arrogarse poderes desproporcionados e ilimitados. En Polonia, el jefe de la mayoría de derecha ultraconservadora del PiS ha forzado en el Parlamento mantener las elecciones presidenciales en mayo a través del voto por correo. El servicio nacional de Correos asumirá el papel de comisión electoral. Pero su presidente acaba de ser destituido y reemplazado por el viceministro de Defensa, del PiS. El presidente saliente de Polonia, Andrzej Duda, en campaña para su reelección, aprovecha la epidemia para ocupar él solo en los medios de comunicación. La oposición está amordazada.

En Hungría, el primer ministro Viktor Orbán ha aprobado una inverosímil ley de emergencia para obtener plenos poderes y decretar la suspensión del Parlamento por tiempo indefinido. Lo más destacado es que el Ejecutivo, es decir, el propio Orbán, decidirá cuándo acabar con estos poderes extraordinarios. Ningún líder necesita tanta concentración de poder. El partido de Orbán, el Fidesz, ya tiene una mayoría de dos tercios en el Parlamento nacional.

En los últimos años, los regímenes populistas han llegado al poder en nuestras ciudades, regiones y hasta lo más alto del Estado haciendo bonitas promesas. Observamos, sin sorpresa y con amargura, que son esos regímenes los que ahora están burlando los principios fundamentales sobre los cuales reposa nuestra sociedad: las libertades, la democracia, el Estado de derecho.

Pero nada, ni siquiera la actual crisis de salud, justifica tales maniobras autoritarias. No se protegen los derechos de los ciudadanos silenciando cualquier forma de oposición.

Regular las leyes de emergencia, sancionar cuando sea necesario

Para hacer frente a esta crisis, Europa necesita Ejecutivos fuertes. La adopción de leyes de emergencia frente a la crisis de la Covid-19 es legítima y necesaria. Nuestros gobiernos deben poder tomar decisiones con la capacidad de respuesta y eficacia necesarias. Es hora, en consecuencia, de armar a Europa con herramientas eficaces para proteger nuestros valores fundamentales. Proponemos establecer, a nivel europeo, principios generales para regular las leyes excepcionales tomadas en tiempos de crisis. Estos principios podrían ser propuestos para su firma por los Estados miembros y posteriormente incorporarlos a los tratados europeos.

Sugerimos que cada ley de emergencia vaya acompañada de una cláusula de “autodestrucción” que prevea que se dejará de aplicar automáticamente en un plazo predeterminado (por ejemplo, un año) y que todas sus disposiciones excepcionales se cancelarán al mismo tiempo.

Como prescriben la jurisprudencia establecida y el uso democrático, las medidas pueden ser anuladas antes mediante un voto parlamentario, si lo permite el final de la crisis. Deben ser proporcionales y limitadas a lo estrictamente necesario, y adoptadas por los parlamentos nacionales.

Estos deben poder ejercer su deber de control sobre la acción del ejecutivo de forma regular, independiente y pública. Este contrapoder es uno de los atributos esenciales de cualquier democracia, así como la independencia del poder judicial, la libertad de los medios y la sociedad civil. Son elementos esenciales de la democracia, y una mayoría parlamentaria no basta para garantizarlos. Europa ha conocido mayorías en el pasado que han abusado de su poder y han llevado a sus ciudadanos a la dictadura. Su historia debería servirle de enseñanza y hacer que reaccionara con energía.

Por todo ello, pedimos a la Comisión Europea y al Consejo que utilicen todas las herramientas del derecho europeo para perseguir a los Estados miembros que se alejen de las prácticas democráticas y aplicarles las sanciones previstas en los Tratados. Solo defendiendo estos valores fundamentales podemos salir juntos y airosos de esta crisis y fortalecer el proyecto europeo.

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