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Geranios, la foto y el mientras tanto

El 31 de mayo van a cerrar el único centro para mujeres sin hogar que hay en Madrid.

Javier Barbero

Concejal de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid —

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A finales de año, siendo optimistas, el Ayuntamiento de Madrid inaugurará un nuevo centro para mujeres sin hogar en el distrito de Hortaleza. Con despliegue mediático y maravillosa foto, como hicieron en agosto con las Tarjetas Familia, aquellas de las que ocho meses después solo han adjudicado el 11%. Y el alcalde Almeida y el delegado Aniorte nos dirán que es un acontecimiento “histórico” el nuevo albergue.

Eso sí, el 31 de mayo van a cerrar el único centro para mujeres sin hogar que hay en Madrid. Situado en la calle Geranios, ofrece acogida a 30 mujeres que viven allí y a otras 30 personas en régimen de centro de día. De este recurso dependen asimismo 20 plazas en pensiones para personas con vidas más autónomas. La cruda realidad es que muchas de las mujeres que viven en el albergue son víctimas de violencia machista y/o necesitan tratamiento por adicciones o tienen problemas de salud mental. Y este recurso desaparece.

¿Dónde van a ir estas mujeres durante ese 'mientras tanto' de más de seis meses, hasta la apertura del nuevo en otoño? “A otros recursos de la red”, responde el Gobierno municipal, según un protocolo que las trabajadoras del centro desconocen. Una red que está colapsada, como vimos cuando decenas de personas se quedaron en la calle tras el reciente cierre de la Campaña de Frío, a las que se han sumado las expulsadas a partir del 1 de abril de los recursos de asilo tras serles denegada su solicitud de protección internacional, por la instrucción SEM 1/2021. Y cuando constatamos que el Samur Social diariamente dice a personas sin hogar que no hay plaza y que les colocan en una lista de espera. Pues bien, el recurso de Geranios desaparece.

Con suerte, la mayor parte de estas mujeres acabará en pensiones, un recurso que para su complicada situación no es, ni mucho menos, el más adecuado. Eso si no les ocurre como a cinco usuarias a las que, estando hospitalizadas por coronavirus, se les comunica que son baja en el recurso y que, por tanto, al salir del hospital tendrán que buscarse la vida.

Las 30 mujeres que pernoctan en Geranios necesitan un acompañamiento para sostenerse, imposible de realizar si las realojan en pensiones, donde es necesario un mayor grado de autonomía. Y las que puedan ser trasladadas a un centro mixto temen tener que convivir con sus agresores. Nos preocupa enormemente la gestión de los “cómos”: la mayor vulnerabilidad exige una mayor atención en los procesos. Hay un enorme riesgo de desestabilización y de retroceso en estas mujeres, cuando se puede dar continuidad hasta la inauguración de la nueva instalación.

Sí, hay un mecanismo muy sencillo para no interrumpir este servicio: el Ayuntamiento puede recurrir a la convalidación del gasto, una herramienta excepcional, pero que permite que la empresa actual pueda facturarlo —a un precio igual o similar que los meses anteriores— hasta la apertura del otro recurso. Es una decisión política y depende de los objetivos y prioridades del Gobierno municipal. Para nosotros, la prioridad es clara: la salud y la protección de las más vulnerables.

La noticia del “mientras tanto” está generando mucha inseguridad a las usuarias del centro, pero también a las trabajadoras, y denota una completa falta de planificación. De hecho, el Gobierno municipal lleva anunciando el centro que se supone va a sustituir al de Geranios desde noviembre de 2020, cuando ni aparece en la Plataforma de Contratación, no lo ha sacado a licitación.

Pero el Ayuntamiento alardea de que está luchando para que la empresa que gane la adjudicación subrogue al personal actual, cuando en realidad es un derecho recogido, al menos a los que cuenten con contrato fijo, en el Convenio Estatal de Acción e Intervención Social. Pero claro, con la 'excelencia' en gestión que demuestra el alcalde no extraña la preocupación. La empresa, de entrada, ha anunciado un ERTE hasta que se resuelva el nuevo pliego, que se convertirá en ERE si tarda mucho en salir.

El caso de Geranios pone de relieve algunas cuestiones muy relevantes y no solo por la evidente deficitaria planificación y gestión del equipo de Almeida y su consiguiente improvisación. También nos habla de la fragilidad de un modelo de Servicios Sociales que pone en manos privadas y de inestabilidad el 70% de los recursos.

Los Servicios Sociales no son una prioridad en este Ayuntamiento. Lo vemos en las colas del hambre, en la delirante gestión de las Tarjetas Familia y en la situación de las personas sin hogar, por citar solo algunos ejemplos. Hace falta un incremento significativo y prioritario en la financiación de recursos y de personal estructural en las plantillas, y más con la crisis de emergencia social derivada de la pandemia.

Geranios debe continuar hasta la apertura del nuevo centro. No hacerlo eleva la pregunta de si es incompetencia o desinterés. O quizás las dos cosas. De verdad, señor Almeida, no es un gasto, es una inversión. Claro, desde la perspectiva de la intervención social.

Eso sí, en diciembre, con suerte, la foto. ¿Y “mientras tanto”?

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