Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Este es el plan de Ribera Salud para ahorrar
Las agendas de Villarejo apuntan a su participación en el montaje contra Urbán
OPINIÓN | 'Crisis ferroviaria: el poder de la calma', por Antón Losada

España no descarrila

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el pasado lunes, en Adamuz (Córdoba), lugar donde se ha producido la tragedia ferroviaria. . EFE/ David Arjona
25 de enero de 2026 22:07 h

9

España descarrila con Sánchez. El estado de las vías es el reflejo del estado de la nación. El sanchismo ha descarrilado. El accidente de Adamuz, metáfora del sanchismo. Hasta 2004 España iba encarrilada, con Zapatero empezó a tambalearse y con Sánchez hemos descarrilado. Sánchez se tira del tren en marcha. España es un país en vía muerta. El sanchismo va viento en popa pero campo traviesa, sin frenos y llevándonos dentro a todo el pueblo español. El estado de la nación es el de las vías del tren. Fatiga de materiales en España. Fatiga de mentiras de Sánchez. El gobierno descarrila. El desbocado tren de la desidia y la corruptela socialista. El país vibra porque se sabe mal gobernado. La grava anónima que sostiene el tren se parece a este país, lleno de gentes que amortiguan, ciudadanos-balastro cuya única función es encajar el peso de lo de arriba para que el sistema no descarrile.

Así podría seguir varios párrafos y llenar el artículo entero. Son todas frases copiadas en la última semana, escritas o dichas por dirigentes y portavoces de la derecha política, columnistas, editorialistas, tertulianos y presentadores de radio. Todos se apuntan a la rica metáfora ferroviaria, que siempre da mucho juego. Cuando el apagón de abril —que duró unas horas pero en seguida llamamos “el gran apagón”—, ya agotaron todo el campo semántico de la electricidad, la luz, la oscuridad, los fusibles, etc. España estaba a oscuras, el apagón del sanchismo, etc. y etc. Pues ahora toca exprimir todas las posibilidades literarias del ferrocarril.

¿Se ha entendido la metáfora? El sanchismo es un tren que descarrila, la vía rota es el país quebrado, los ciudadanos somos los pasajeros del país que se estrella… Yo creo que lo hemos pillado, ¿verdad? Todo conduce a lo mismo, como cuando el apagón o los primeros momentos de la Dana: la machacona idea de un país “fallido”, la “tercermundialización” de servicios e infraestructuras, la España degradada donde nada funciona, la urgencia de un cambio político que ponga fin al declive antes de que sea demasiado tarde.

Adamuz es una desgracia, y hay que depurar las posibles responsabilidades si las hubo, y tomar medidas en mantenimiento, seguridad, prevención y respuesta a accidentes, para devolvernos la confianza y quitarnos el miedo. Y por supuesto podemos discutir el modelo ferroviario y las consecuencias de la liberalización. Pero entre tantas incógnitas que sigue habiendo, lo que sí sabemos con seguridad es que hubo un elemento de fatalidad y azar que agravó todo y nada tiene que ver con el sanchismo: que el Iryo descarrilara justo antes de un cambio de agujas —que quizás facilitó la invasión de la vía contraria—, y que lo hiciera solo unos segundos antes de cruzarse con otro tren sin capacidad de reacción.

De no haberse producido ese cruce fatal y casual, solo tendríamos un descarrilamiento con algunos contusionados. Y aunque sería muy preocupante y merecería investigación y responsabilidades, no permitiría a los de siempre estirar tanto la metáfora ferroviaria y convertir un desgraciado accidente en la viva imagen del descarrilamiento del Gobierno y del país entero. Y no, no somos un Estado fallido ni un país descarrilado.

Etiquetas
stats