La portada de mañana
Acceder
Rajoy con Bárcenas y Cospedal con Villarejo: dos relaciones olvidadas
Cientos de ensayos clínicos en España: la esperanza de muchos pacientes
OPINIÓN | 'Abascal y Quero, dos caras de la mezquindad', por Raquel Marcos

La ideología de Feijóo es la de los skinheads de los 90

25 de abril de 2026 22:30 h

0

Resulta enternecedor ver a analistas actuales en los medios de comunicación intentando comprender lo que supone el concepto de prioridad nacional sin haber atendido mínimamente a los procesos y conformación de la extrema derecha española histórica y tener que mirar a países extranjeros para ver si pueden exportar la comprensión del concepto. Para quienes conocemos los partidos de la extrema derecha, el neofascismo y a los neonazis españoles el concepto de prioridad nacional en Vox y el PP es la lógica consecuencia de radicalización del espacio adoptando uno de los preceptos fundamentales de la extrema derecha en España. El “españoles primero”. Porque no, no es una novedad, es un tópico histórico del movimiento ultra y neonazi de la extrema derecha española de los años 90 y ahora el PP ha creído que es bueno para sus intereses exportar esa idea tóxica que se promulgaba en panfletos de nombre tan moderado como Ziklon B

“Gente de otro lugar que ocupa puestos de trabajo destinados a personas que habitan nuestro país y que por su culpa son enviados al paro obrero. Gente de diferente cultura que intenta endosarnos sus propias culturas tribales. En definitiva, gente que es culpable del envenenamiento de nuestra juventud”. Este párrafo podría salir del programa de Vox o de los acuerdos con el PP en Extremadura, pero sale de Ziklon B, un fanzine skinhead de los años 90 en los que el núcleo fundamental de su premisa era “los españoles primero”, es decir, la prioridad nacional. Habría que empezar a leer propaganda nazi de los noventa en España haciéndola pasar por argumentarios peperos a ver si la tertulianada reaccionaria sabría diferenciarla. 

La página web de Democracia Nacional también incluye en su disclaimer el lema de “los españoles primero”. Ese partido neonazi es una escisión de otro que se llamó Alianza por la Unidad Nacional (AUN) liderado por Ynestrillas y que contó entre sus filas en un puesto prominente liderando sus jóvenes a Kiko Méndez-Monasterio, el que ahora es gurú de Santiago Abascal cobrando un suntuoso sueldo y al que acusan todos los expulsados de Vox de controlar el partido. Ese partido, Alianza por la Unidad Nacional, fue uno de los primeros en poner en el foco la inmigración y la prioridad nacional como base ideológica de su construcción política. El partido neonazi en el que militaba Kiko Méndez-Monasterio había bebido de las ideas de la Nueva Derecha y el GRECE de Alain de Benoist que había fracasado en el Frente Nacional de España que modernizó Fuerza Nueva para huir del neofranquismo e intentar adaptarse a la nueva realidad europea que Jean-Marie Le Pen comandaba. 

A España la inmigración llegó más tarde que a Francia porque en nuestro vecino la existencia de colonias como Argelia había propiciado que tuvieran que lidiar con ese fenómeno mucho antes. Aquí comenzamos a ver procesos migratorios positivos cuando dejamos de ser país exportador de población y empezamos a recibir a finales de los años 80 los primeros migrantes de Guinea Ecuatorial y Marruecos. En Francia, como narra Didier Eribon en Regreso a Reims, ese proceso comenzó a provocar crisis racistas entre las clases populares que la extrema derecha identificó como una oportunidad, estableciendo ese concepto de prioridad nacional que el resto de los ultras europeos acabaran adaptando a sus propias realidades. 

Alberto Núñez Feijóo, como Santiago Abascal, que ni siquiera sabe definir lo que es ser español mandando a los periodistas a preguntar a la universidad porque él no es capaz, no tienen más ideología que aquella que les permita seguir viviendo del erario público, por eso es incapaz de conocer cuál es el estrato ideológico del que nacen sus propuestas. Pero Kiko Méndez-Monasterio sí lo sabe. Lo que durante muchos años propuso en partidos marginales como Alianza por la Unidad Nacional y nunca tuvo oportunidad de trasladar al debate público y ni soñó hacerlo en políticas públicas, ahora tiene la capacidad para proponerlo en Vox y que se lo trague el PP.