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'La izquierda haciendo política fiscal de derechas', por Antonio Maestre

La izquierda haciendo política fiscal de derechas

Pedro Sánchez en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
21 de marzo de 2026 21:47 h

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La izquierda no baja impuestos de manera general para afrontar los problemas económicos. La izquierda defiende una política de impuestos progresivos para redistribuir la riqueza desde el Estado. Si hemos perdido las nociones más básicas sobre la política fiscal que ha de tener la izquierda, no tiene sentido defender un proyecto legislativo y gubernamental que actúa como su adversario ideológico. Es triste que Miguel Tellado, con el nivel de simpleza que maneja, definiera de manera precisa lo que ocurrió ayer en el Consejo de Ministros hablando de un decreto de derechas y otro de izquierdas. Porque eso es lo que ocurrió. 

Somos más, decía el PSOE cuando hubo una mayoría para la investidura. Algunos lo entendieron como más progresistas, pero al final eran más conservadores porque para sacar adelante medidas solo salen las reaccionarias. El Gobierno propone un decreto de urgencia para las ayudas por la guerra de Irán que consiste en una rebaja masiva de impuestos especiales y del IVA al combustible y a la electricidad. La concreción de esa bajada es triple: primero, una reducción de ingresos para el Estado afectando a su capacidad redistributiva; en segundo lugar, una rebaja general de impuestos, sin importar renta, de carácter regresivo; y, por último, la absorción de parte de esa rebaja de los impuestos por parte de las empresas para repercutirla en el consumidor final. Todo mal. Para bajar impuestos que gobierne la derecha, que al menos es lo único que sabe hacer en materia económica y ya tiene experiencia. 

No existe un estudio de análisis de políticas públicas serio que haya analizado la bonificación plana sin tener en cuenta la renta que se hizo al combustible con motivo de la guerra en Ucrania y que no haya coincidido en que es una política regresiva. La AIREF publicó un estudio en el año 2022 en el que concluyó que las rentas más altas se vieron más favorecidas por la ayuda que las más bajas. Las más bajas se llevaron el 4% de la ayuda y las más altas el 13%. Un estudio de la Universidad de Las Palmas concluyó que la ayuda de los 20 céntimos subió los precios y engordó el beneficio de las petroleras y un estudio del Instituto de Estudios Fiscales por parte de Nuria Badenes determinó que la ayuda a los combustibles aumentó la desigualdad acorde al índice GINI. 

El mensaje político que se transmite es que las rebajas de impuestos son beneficiosas para los ciudadanos, que además de ser un mensaje de las derechas, es mentira, porque la reducción de impuestos de manera general, mermando la capacidad del Estado para recaudar y distribuir, solo beneficia a los que más tiene. El presidente del Gobierno justificó que las medidas se habían tomado previo estudio técnico, que entiendo que se hace siempre con cualquier norma, pero transmitirlo en rueda de prensa como mensaje político viene a decir que lo efectivo en términos técnicos es la bajada de impuestos. Porque eso también es mentira y es funcional al relato fiscal de los conservadores. Pero es que luego está el papel de Sumar para engrasar este mensaje y hacérnoslo tragar con aceite de ricino y hacer aceptable que vayan a votar a favor.

No se puede votar una rebaja masiva de impuestos y querer vender que es aceptable porque se ha incorporado una filfa sobre el control del margen empresarial. Las medidas son inaceptables antes del plante y lo son también después. Son medidas regresivas. Medidas que aprobaría un Gobierno de derechas donde ni siquiera el aclamado control de los márgenes empresariales es algo que los ciudadanos van a ver a la hora de repostar. En España ya hay una institución que vela por el control de márgenes empresariales cuando se hace de manera fraudulenta, se llama Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) y ya está dotada y tiene competencias para controlar y sancionar a las empresas en el sector de los gases combustibles, lo que hace el nuevo decreto es ampliar esa capacidad al sector de los hidrocarburos líquidos. Es decir, lo que se hace es dotar de competencias a una institución que no hace nada desde tiempos inmemoriales en el sector del gas para que no haga nada en el sector de los hidrocarburos líquidos. 

La CNMC ya sanciona de vez en cuando, con multas que la mayoría de las veces no superan los beneficios por el fraude, a las compañías que pervierten en el mercado en el sector del gas. Suele ocurrir que cinco o seis años después de que nos hayan estafado a los consumidores aparece una nota de prensa diciendo que la CNMC sanciona a Naturgy o a Endesa con multas de un millón de euros o cinco millones de euros por prácticas que les conllevan diez veces más beneficios. Pero incluso cuando la multa superó a los beneficios y se multó a Naturgy con 19 millones de euros por una práctica fraudulenta competencial que le supuso un beneficio de 13 millones de euros pasaron siete años y los consumidores ya habían sido perjudicados sin tener después un beneficio. De hecho la CNMC cerró un expediente sobre la absorción de la ayuda de los 20 céntimos al combustible por parte de las empresas sin sanciones a pesar de que todos los estudios independientes habían concluido que habían repercutido a menos un 20% del descuento. Lo que dicen que ahora se puede hacer ya se hacía. 

No existe una posición aceptable desde el punto de vista de las izquierdas que no sea votar en contra del decreto de ayudas por la guerra de Irán. Un decreto que tiene como única premisa política la rebaja de impuestos de manera generalizada y discrecional porque contiene medidas de derechas, regresivas, que ayudan solo a las empresas y engordarán sus márgenes de beneficio sin haberse dotado de herramientas efectivas de control de esos márgenes que no estuvieran ya disponibles. No hay performance, ni ruido que pueda ocultar el cariz de estas medidas cuando se analizan de manera honesta y atendiendo a lo concreto. No se es de izquierdas por apoyar un gobierno de PSOE y Sumar, se es de izquierdas por defender ideas y propuestas que lo son. Estas no lo son, las apruebe quien las apruebe, y es una obligación moral posicionarse de manera frontal cuando se calcan los marcos reaccionarios en materia fiscal. Las ideas siempre por encima de los partidos. 

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