Mi presidente fue a la final y todo lo que trajo fue esta camiseta
Arde España en incendios de récord, entramos en la cuarta ola de calor de un verano de máximos históricos, la intensa actualidad política no afloja ni por vacaciones, así que comienzo pidiendo perdón por dedicar mi artículo a un asunto de tan poca monta como que un presidente autonómico vaya de gorra a un partido de fútbol.
¿De poca monta? Según los precios que circulan, el presidente valenciano se habría ahorrado en la final del Mundial de fútbol más de 4.000 euros por la entrada que le regaló la Federación. Incluso bastantes más de 4.000 euros si tenemos en cuenta lo cerca que estaba su asiento del césped, visto el selfie que él mismo publicó en plena euforia, y del que ahora tal vez se arrepiente. Bueno, pero sigue siendo un asunto menor: una entrada de cortesía, como las muchas que la Federación repartió a todo tipo de autoridades y personalidades, y la ocasión lo merecía, ¡la final!, ¡España campeona, oé, oé, oeeeeé!, no seamos amargados, que además el presidente se pagó de su bolsillo el viaje y la estancia (eso ha dicho, sin enseñar factura alguna).
Si en vez de una entrada de fútbol para la final finalísima oé oé oé, a Pérez Llorca le hubiesen regalado un crucero de 4.000 euros, ya no nos parecería un asunto menor. O cualquier otro regalo de “cortesía” por ese importe que se les pueda ocurrir. No sé, joyas, por ponerlo en relación con otro caso reciente que todos estamos pensando. Pero era una entrada para el fútbol, y ya sabemos que el fútbol lo perdona todo, incluidas las corrupciones de políticos y presidentes de clubes o las evasiones fiscales de los futbolistas, que siempre juzgamos con menos dureza que cuando no hay fútbol por medio.
Ahora Pérez Llorca tiene que explicar algunas dudas sobre el regalo, la cortesía, la transparencia debida, la agenda, los días faltando al trabajo, si el viaje era personal o no (ya que no la invitación era por ser president, no por llamarse Juanfran), o si hay algún conflicto en regar de dinero público a la misma Federación que tan generosamente te invita al fútbol.
Otro día hablamos de la afición de algunos presidentes autonómicos a dejarse invitar a eventos, ferias, entregas de premios y en general cualquier sarao que dé para fotos turísticas, que algunos llevan años haciendo un buen álbum viajero. Luego vuelven a casa, y lo único que nos traen de recuerdo es una de esas camisetas típicas de “mi presidente fue a la final, y todo lo que trajo fue esta camiseta”. Aunque en el caso de Pérez Llorca, igual se trajo también una querella. ¡Gol!
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