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La corrupción estructural del bipartidismo pseudodemocrático
Un poco de memoria, esa que falta en este país desde el vergonzoso “pacto de silencio y olvido” con el que nació supuestamente nuestra democracia, que nos sitúa a la cola de las democracias del mundo, según la ONU, visto que somos la única que no hizo nunca juicios por la verdad (¡ni la corruptísima Guatemala ni la Camboya de los jemeres rojos se atrevieron a tanto!):
Con Felipe González fueron corruptos el Ministerio del Interior, el Banco de España, la Guardia Civil y hasta el propio PSOE con Filesa y Malesa, empresas pantalla de las que González nunca supo nada de nada. Hubo terrorismo de estado y dos ministros y un general de brigada de la Guardia Civil fueron condenados a prisión por aquello, pero nunca se supo quién era el señor X y nunca, nunca, fue acusado Felipe González, que obviamente no sabía nada de nada de esta cuestión
Con José María Aznar era corrupta la tesorería del PP, el ministerio de Economía y el Ministerio del Interior, Telefónica y Argentaria, el Ministerio de Trabajo, la Diputación de Castellón del PP (con uno de los barones fuertes del partido) y el mismo PP. Nunca fue acusado José María Aznar, que obviamente no sabía nada de nada.
Con José Luis Rodríguez Zapatero fue corrupta la principal región del PSOE, es decir Andalucía, y sus dos presidentes autonómicos; el PSOE de Sevilla; la Generalitat de Catalunya con el PSC en el gobierno. Nunca, nunca, fue acusado José Luis Rodríguez Zapatero, que obviamente no sabía nada de nada.
Con Mariano Rajoy fueron corruptos alcaldes y cargos autonómicos del PP, la misma tesorería del partido, la Comunidad de Madrid regentada por el PP, la empresa pública Canal de Isabel II regentada por el PP y el Ministerio del Interior. Hasta el PP en pleno fue condenado como asociación de delincuentes por el Tribunal Supremo. Mariano Rajoy, por supuesto, no sabía nada de nada y no se le viene a la cabeza quién pueda ser ese M punto Rajoy que habría orquestado todo.
Con Pedro Sánchez es corrupto el PSOE y su tesorero y número dos, y obviamente Pedro Sánchez no sabe nada de nada. La parafernalia supuestamente feminista es sólo un marketing huero, otro más, como la defensa de los trabajadores, la lucha contra el cambio climático, la corrupción o la escuela pública, laica e inclusiva, así como su supuesta lucha contra las cuentas opacas del anterior monarca o la ley mordaza que iban a derogar “inmediatamente” en cuanto llegaran al gobierno hace cinco años.
Eso sí: Feijóo les gana a todos, porque ya no sabe nada de nada desde antes de llegar al gobierno. A él le caracteriza la nada. De presidente, de momento, nada de nada. Y, años antes de no serlo, de que su amigo Marcial Dorado fuera narcotraficante no sabe nada de nada, ni siquiera sabe ni que fuera su amigo, ni que estuviera en aquel yate con él en aquellas vacaciones que tampoco sabía que fueran vacaciones.
Confieso que, cuando en épocas de elecciones, mis amigos me hablan de la derecha o de la izquierda y quieren llevarme para un lado u otro, siento que soy el único que ve al emperador desnudo. Y acabo sufriendo del síndrome de Solón de Atenas. Porque partido o partidismo que se precie, todos acaban pactando con alguna de esas dos oligarquías, perpetuando el sistema al infinito.
¿Según ustedes hay un esquema repetido o son sólo teorías conspiranoicas mías? ¿De verdad estaba equivocado García Trevijano cuando dijo en 1977 que se estaba creando un sistema bipartidista oligarca corrupto que impediría la democracia? Sagasta y Cánovas de Castillo siguen sonriendo desde sus tumbas de marchita memoria.