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10 años sin David Bowie, el artista que fue a la vez extraterrestre y mito en la Tierra

David Bowie como Ziggy Stardust en un concierto de 2003

Laura García Higueras

9 de enero de 2026 22:11 h

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Hay muchos artistas que pasan a la historia, pero no todos lo hacen desde el prisma de ser 'totales'. También los hay totales, pero que no logran convertirse en iconos. Y después están los que lo consiguen todo, por su talento, por su estética, por su timbre de voz, por su discurso, por su carisma, por cómo calan, trascienden, acompañan e incluso cambian. Los que logran que su recuerdo sea de los que despiertan algo dentro, más allá de la sonrisa por volver a escuchar esa canción que te marcó, transportarte a aquel día que la bailaste abrazado a alguien importante, o solo en la soledad de un salón con las luces apagadas convertido en tu discoteca personal. Un refugio al que volver para dejarse llevar, para sentir y sentirse, para disfrutar y disfrutarse. Así era David Bowie, el genio de cuya muerte se cumplen 10 años desde que en 2016 falleciera a causa de un cáncer. Dos días antes había publicado su último disco, Blackstar, coincidiendo con su 69 cumpleaños.

Nació el 8 de enero de 1947 en Brixton, al sur de Londres. Era hijo de una acomodadora de cine y un trabajador de una ONG, y fue su hermano mayor quien le inyectó el rock en las venas y ya en su adolescencia empezó a formar sus primeras bandas. La primera, The Kon-rads, cuando aún iba al colegio. Entre medias, para evitar que se le confundiera con el líder de The Monkees, Davy Jones, decidió cambiar su apellido por 'Bowie', apropiándose el nombre de unos famosos cuchillos estadounidenses. Su primer gran éxito llegó en 1969, coincidiendo con el lanzamiento del Apolo 11, Space Oddity, que dio título a su segundo disco.

Para entonces ya lucía en su rostro uno de sus rasgos más característicos, tener un ojo de cada color. Bowie asistió junto al que se acabaría convirtiendo en su mejor amigo –y posterior colaborador artístico– al centro George Underwood. Todo cambió –aunque se terminara arreglando– cuando tenían 15 años, tras enamorarse de la misma chica, lo que derivó en una pelea con puñetazo incluido que acabó dañando el iris del músculo del iris izquierdo del cantante. El golpe le provocó anisocoria, una afección visual que se caracteriza por el tamaño desigual de una pupila. En su caso, la izquierda se quedó permanentemente dilatada, que se tornaría en una parte intrínseca y llamativa de su enigmática identidad.

El despegue definitivo le llegaría en los setenta, con su álbum The man who sold the world, caracterizado por un sonido hard rock, al que evolucionó desde el rock acústico y de folk de su trabajo anterior. Su estilo rompedor quedó patente desde su portada, con el cantante luciendo tumbado con un vestido de estética japonesa y pelo largo.

En aquella gira de promoción surgió la idea de lo que posteriormente sería su personaje Ziggy Stardust, una mezcla entre Iggy Pop y la música de Lou Reed, que cultivaría en su disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars de 1972. A su alter ego le dedicó un tema, donde hablaba de una estrella de rock alienígena bisexual y andrógina que actuaba como mensajera de seres extraterrestres. El disco incluyó otra de sus composiciones más emblemáticas, Starman.

En la segunda mitad de los setenta publicó la conocida como trilogía de Berlín y sus álbumes con Brian Eno, como Inmortal (1977). Bowie no solo trabajó en sus propios discos, sino que colaboró en la producción de las obras de otros artistas como Iggy Pop (The Idiot, Lust for Life), Lou Reed (Transformer) y el clásico de Mott The Hoople All the Young Dudes.

Además, cultivó su faceta como actor, en la manera en la que se entregó a los personajes que fue creando para su propia música. No en vano, en sus actuaciones aún como Ziggy en temas como Ziggy Stardust y Aladdin Sane, las copó de provocadoras performances que incluyeron desde desnudos a simular sexo oral con la guitarra de Ronson, pasando por quedarse en calzoncillos de luchador de sumo.

Del soul al pop

Tras abandonar el personaje de Ziggy, Bowie se mudó a Nueva York y posteriormente a Los Ángeles, donde produjo Diamond Dogs (1974), enmarcado entre el funk y el soul. El disco se basó en una mezcla entre un musical basado en una ciudad postapocalíptica y la idea de ponerle obra a 1984 de George Orwell. Alan Yentob filmó el documental Omnibus: Cracked Actor durante la gira del álbum, retratando una época de constante inspiración, pero también de alto consumo de drogas. Tras un descanso, regresó con el disco de soul Young Americans (1975), al que perteneció Fame, canción que compuso junto a John Lennon y que supuso su primer número uno en Estados Unidos.

Bowie organizó ese mismo año una entrevista vía satélite, para anunciar su retirada de la música, cuya emisión estaba prevista para el 20 de noviembre de 1975, en el programa de Russell Harty. La charla comenzó según lo previsto, incluido el anuncio del disco Station to Station, y de la gira mundial con la que recorrería el planeta durante seis meses. Durante la conversación, la estación emisora recibió una llamada desde el Gobierno español, solicitando el uso del satélite para transmitir a nivel internacional la noticia de la muerte de Franco. El artista se negó.

En 1976, al tiempo que su adicción por la cocaína iba en aumento, el músico se mudó a Suiza. Allí desarrolló su talento pictórico, creando lienzos posmodernos. Antes de acabar el año se trasladó a Berlín, atraído por la escena musical alemana, para desintoxicarse y revitalizar su carrera. En la ciudad compartió piso con Iggy Pop y arrancó su colaboración con Brian Eno.

El resultado fue la conocida como Trilogía de Berlín (Low, Heroes y Lodger). Y de ahí, al pop, empezando por Scary Monsters (and Super Creeps), del que formó parte Ashes to Ashes. En 1981 unió manos con Queen para colaborar en el sencillo Under Pressure, todo un éxito entonces que la película Aftersun resucitó hace cuatro años al ser elegida como banda sonora de una de sus escenas más bellas y emblemáticas, con Paul Mescal bailando.

También hizo un cameo y puso banda sonora a la película Christiane F., una historia real sobre la drogadicción adolescente en el Berlín de los años setenta. Con otra de sus incursiones en el cine, la canción Cat People, para el filme homónimo de Paul Schrader —que en España se tradujo como El beso de la mujer pantera— , logró la nominación al Globo de Oro. Otro de sus papeles más populares fue el de Jareth, Rey de los Goblins, que encarnó en Dentro del laberinto, de Jim Henson.

David Bowie, en la película 'Laberinto'

Con Let's dance logró en 1983 otro de sus hitos comerciales en 1983, siento el sencillo homónimo, Modern Love y China Girl los temas más populares; y con Bowie convertido ya en uno de los realizadores de videoclips más importantes de la época. En 1984 colaboró en Tonight con Tina Turner y en 1897 viró hacia el rock con tintes de industrial y tecno en Never Let Me Down. Como parte de la banda Tin Machine, siguió cultivando el rock; y de nuevo en solitario, en 1993, giró hacia el soul, jazz y hip hop en Black Tie White Noise. Posteriormente, compondría bandas sonoras hasta para videojuegos (Omikron); y en 1999 se despidió de la música electrónica con Hours.

Una leyenda intacta

Si algo caracterizó la carrera de Bowie fue su capacidad para arriesgar, cambiar de imagen y estilo en múltiples ocasiones, sin por ello perder un ápice de personalidad. Algo por lo que en 2006 fue galardonado con el Premio Grammy al logro de toda una vida. En 2013 salió su disco The Next Day, que contuvo temas con videoclips acompañados de polémica como el del tema que da título al álbum, que incluía referencias a la crucifixión de Cristo; y Valentine's Day, que versa sobre un hombre que asesina a disparos a estudiantes en una iglesia.

Poco tiempo después, en 2014, Bowie anunció que no publicaría más música, y así se mantuvo hasta que a principios de octubre de 2015 saltó la noticia de que había grabado un álbum de estudio, Blackstar, que publicaría el día de su cumpleaños, el 8 de enero de 2016. Dos días después de su lanzamiento, falleció de un cáncer de hígado en su apartamento en Nueva York.

Si ya lo había sido en vida, la influencia de este completísimo y único artista se hicieron todavía más palpables tras su muerte, y continúa intacta diez años después. Su capacidad de exploración fue sello de identidad, lo cual le llevó a ser pionero de la estética glam. Su universo es tan amplio, inteligente y complejo que continúa generando lecturas, sobre un legado que, una década después de su adiós, sigue indeleble e incluso permeable a seguir evolucionando, ahora a través de quienes siguen alimentándose de su arte, en todas sus formas, texturas y vertientes.

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