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Entrevista

Nacho Vegas: “El fascismo vende que la clase migrante nos está quitando el trabajo cuando quienes lo hacen son señoros blancos con traje”

El músico Nacho Vegas publica su noveno álbum, 'Vidas semipreciosas'

Laura García Higueras

17 de febrero de 2026 22:34 h

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Nacho Vegas es un artista capaz de entrelazar su yo más politizado y reivindicativo —con críticas a la crisis de la vivienda que asfixia España y el aparato represor que mantiene vigente la Ley Mordaza— junto a su versión más tierna, en la que ensalza la necesidad de fortalecer los cuidados dentro del sector musical y de apostar por la intimidad como arma para fortalecer las luchas colectivas.

Lo hace a través de su música, con su noveno álbum de estudio, Vidas semipreciosas; y mientras responde con calma y dedicación a cada pregunta que se le formula. “No sé cuántas veces tiene que decepcionarnos el PSOE para que nos demos cuenta de que no puede formar parte de ningún cambio”, apunta al valorar el contexto político actual. También se aferra al orgullo de clase como base de su ética de trabajo: “Los artistas tenemos que poner líneas rojas sobre el precio de las entradas para que no solo puedan acceder a nuestros conciertos gente con determinado poder adquisitivo”.

Reivindica en su disco que la belleza puede estar en lo que, a priori, no es lo considerado como precioso.

Sabemos que somos seres imperfectos y precisamente por eso nos necesitamos tanto. Toda esa élite que va de dura y perfecta, en realidad es gente muy pija con la que no queremos tener nada que ver, a pesar de que seguramente incidan en nuestras vidas mucho más de lo que nos gustaría.

El cantautor Nacho Vegas, en la redacción de elDiario.es

¿Debemos no aspirar a ello?

Tiene que ver con lo que debería ser un orgullo de clase. Ser conscientes de que hay una élite que nos gobierna. Ahora vivimos este auge del fascismo, con un discurso del odio con el que van a algunas clases populares y les venden la moto de que sus problemas tienen que ver con la gente migrante, que son quienes les quitan el trabajo; cuando en realidad quienes nos lo están quitando, y a las clases más desfavorecidas, son 'señoros' blancos con traje, que van de preciosos.

En este disco y antes en su carrera defiende la canción popular, ¿se la están apropiando quienes no deben?

La música popular sigue existiendo y sigue surgiendo desde abajo. Es verdad que en la música, en cuanto algo tiene éxito, suele ser fagocitado por la industria. Pero bueno, estamos viendo a gente con un éxito tremendo como Bad Bunny, que nunca se olvida de sus orígenes, que tiene ese discurso de clase implícito en algunas canciones. Todavía se puede mantener esa dignidad e intentar que no nos la corrompan desde arriba.

¿Es fácil hacerlo en España?

No, porque al final, lo quieras o no, estás metido en el mercado. Lo que hay que hacer es tener claro cómo quieres vehicular tu música, saber dónde quieres estar, lo que te merece la pena hacer o dejar de hacer. El público es soberano y creo aprecia la honestidad de un artista. No creo que merezca la pena hacer demasiadas concesiones por un éxito que te prometen, pero que luego nunca está garantizado. El éxito es poder mantenerse con dignidad.

¿Qué entiende por la dignidad de un artista?

En la música el trabajo es muy colaborativo. Tienes que ser consciente de que la gente que trabaja contigo o para ti también tiene unos derechos. Para mí, los afectos son muy importantes. Tenemos que tener una ética de los cuidados entre nosotras y nosotros. Y ponernos unas líneas rojas de a dónde y cómo queremos llevar nuestra música; y sobre el precio al que podemos poner las entradas para que no solo puedan acceder a nuestros conciertos gente con determinado poder adquisitivo. Y si es así, intentar hacerlos en otros espacios.

Dedica un interludio a 'los seis de Zaragoza' y habla de 'las seis de Suiza', ¿por qué?

Quería que en el disco estuviera presente la represión que existe en el Estado español, que hace que existan presos y presas políticas, y que no tenemos que olvidarlo porque a veces lo normalizamos. Cuando encarcelaron a Pablo Hasél hubo movilizaciones, incluidas de compañeros de la música, pero los ciclos de movilización acaban agotándose y acabas olvidándote de que Pablo sigue en la cárcel por escribir y cantar canciones. El fascismo está ahí y hablamos mucho de él, pero también hay un aparato represor dentro del Estado español que se lleva muy bien con el fascismo; que penaliza no solo la libertad de expresión con las mordazas que nos ponen, sino también la disidencia política.

En España tenemos ahora un gobierno de izquierdas, ¿no deberíamos estar mejor de lo que estamos?

En la izquierda estamos acostumbrados a muchas veces confiar en el PSOE como elemento de cambio, pero nos sigue decepcionando una y otra vez. No sé cuántas veces tiene que decepcionarnos para que nos demos cuenta de que no puede formar parte de ningún cambio, que tenemos que aislarlo, que se acabe disolviendo y devolviendo las armas. Y que haya un bloque de una izquierda que tenga una vocación realmente transformadora y pueda colarse en el Gobierno. Pensar que si tenemos un pie en las instituciones, tiene que haber cien pies en las calles; y que desde ahí, desde la autorregulación del poder popular, se pueden mover muchas cosas.

El PSOE se encuentra muy a gusto bajo el paraguas del paradigma neoliberal. Si derogar la Ley Mordaza fuera una prioridad, lo habrían hecho, porque eso sí que es una cuestión de voluntad política. Pero no, está muy abajo en la agenda y tampoco parece que le importe mucho a Sumar. Las organizaciones de izquierdas como ahora Sumar y antes Unidas Podemos entran muchas veces en gobiernos con el PSOE pretendiendo mover al PSOE a la izquierda, y al final son ellos los que se acaban moviendo a la derecha.

Dentro del sector cultural, ¿deberían estar más protegidos, empezando por sus condiciones laborales?

Dentro de la música hay poca tradición de asociacionismo, y menos de sindicalismo, pero con los años vamos tomando un poco de conciencia. En Gijón formo parte del colectivo 'La caja de músicos', que pelea por los derechos básicos de los compañeros que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad y tienen que trabajar en los márgenes de sus vidas, avocados a la intermitencia y una fiscalidad que no hace justicia a este trabajo. Por eso estamos esperando el Estatuto del artista. Es una batalla de recorrido largo, pero hay que seguir dándola.

No sé cuantas veces tiene que decepcionarnos el PSOE para que nos demos cuenta de que no puede formar parte de ningún cambio

Nacho Vegas Cantautor

Cuando compone, ¿piensa que sus canciones pueden servir para generar cambios?

Las canciones no tienen poder transformador en sí mismas, pero sí servir de altavoz y acompañar a movimientos que sí pueden llevar a un cambio. Nosotros las escribimos y podemos hacer que suenen alto, pero las luchas solo tienen éxito si se entablan de manera colectiva.

Los artistas tenemos que poner líneas rojas sobre el precio de las entradas para que no solo puedan acceder a nuestros conciertos gente con determinado poder adquisitivo

Nacho Vegas Cantautor

No todos los músicos están igual de comprometidos y politizados, ¿es por miedo, falta de interés?

No sé muy bien qué mueve a cada artista, no me atrevo a criticar ni afear ninguna actitud. Hay gente a la que le importa mucho su trabajo y tampoco les interesa mezclarlo con temas que les resultan ajenos, por lo menos en lo que tiene que ver con escribir canciones o presentarlas en público; pero hay otros que no, que se muestran muy comprometidos. Y hay una tercera vía, que es la que me genera menos empatía, de artistas a los que parece que les cuesta mucho posicionarse pero tal vez eso haga que les puedan vetar en ciertos espacios, festivales, medios. Necesitan estar ahí pero a la vez justificarse.

Respeto mucho a la gente que no quiere pronunciarse, pero los que sí, si toco en una manifestación por la causa palestina denunciando el genocidio del estado terrorista de Israel, lo hago porque tengo cierta proyección pública pero teniendo claro que lo importante no soy yo, sino que hay un genocidio. Entonces, cuando estamos hablando de ciertos temas y el foco está en si un artista no se ha pronunciado o lo ha hecho, pero no como debería; estamos esquivando el foco. Los que nos comprometemos a hacerlo tenemos que hacerlo con humildad y sabiendo que si denunciamos injusticias es porque estas se lo hacen pasar mal a la gente; y no buscamos ningún rédito. Y si eso provoca que nos veten en ciertos espacios, yo entiendo que es algo que va en el oficio. Me resultaría inverosímil planteármelo de otra manera.

Abre el disco con una canción sobre el alivio y el placer, ¿dónde lo encuentra usted?

Hay muchas cosas muy sencillas y pequeñitas en las que puedes encontrar placer o alivio. Es verdad que muchas veces la vida se nos presenta muy hostil, incluso para las cosas bonitas. El hecho de que sea tan difícil hoy en día encontrar en tu ciudad una vivienda digna a un precio asequible, puede incidir mucho en cómo enfocas tus relaciones afectivas. Tienes que encontrar maneras de lidiar con estas hostilidades.

A veces confundimos los placeres con los alivios. Y los alivios son necesarios, pero también nos pueden llevar a anestesiarnos, a hacer que las cosas no nos duelan tanto, pero que tampoco nos emocionen tanto. Y eso sería un problema porque creo que es bueno que cuando nos pellizque nos duela un poco porque tenemos que, sobre todo, sentirnos vivos.

Vídeo de la entrevista completa

Vídeo: Adrián Torrano

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