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Entrevista

Ta-Nehisi Coates, escritor y periodista: “Si hubiéramos dicho la verdad, el genocidio de Gaza nunca habría ocurrido”

El escritor y periodista Ta-Nehsi Coates, autor de 'El mensaje'

Laura García Higueras

13 de febrero de 2026 22:00 h

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No solo las acciones, los eventos o las decisiones que tomamos conforman la realidad. También las palabras, las historias, quienes las cuentan y la forma en la que lo hacen. El escritor, periodista y activista Ta-Nehisi Coates ha reflexionado sobre ello en El mensaje (Capitán Swing), un ensayo que funciona como una llamada a la acción para autores e informadores, sobre la importancia de documentar la verdad, concibiendo la escritura como un poderoso mecanismo de cambio.

“Las palabras son armas y también herramientas de sanación. Pueden ser ambas cosas, pero es muy raro que la gente intente infligir violencia sobre otros sin usar las palabras como respaldo”, afirma a elDiario.es Coates, que cree que “es algo humano y natural, porque son parte del proceso”. El periodista pone como ejemplo lo que sucede al pensar tanto en la opresión como la libertad: “Es muy difícil liberarse cuando no puedes describir el mundo que quieres o al que te opones”. De ahí a que en su libro, en el que habla a partir de sus viajes a tres lugares en conflicto (Dakar, Carolina del Sur y Palestina), aborde, entre otros asuntos, las consecuencias del colonialismo y sus expropiaciones.

“Quizás parezca extraño que personas que ya han alcanzado una posición de poder mediante la violencia inviertan tanto tiempo en justificar su expolio mediante las palabras”, escribe en El mensaje, “pero hasta los expoliadores son seres humanos cuyas ambiciones violentas han de enfrentarse a la culpa que los corroe cuando miran a sus víctimas a los ojos”. “Por eso”, concluye, “deben contar una historia que levante un muro entre ellos y aquellos a quienes pretenden estrangular y robar”.

Oates habla en su ensayo de las narraciones de los conflictos del presente, pero la implicación de estas se remonta a mucho tiempo atrás, las propias Guerras Mundiales, e incluso antes de que nacieran los periódicos. El periodista considera que se trata de algo que, “desafortunadamente, forma parte de la condición humana”. Y esto hace que, pese a que tiene claro que sí es posible el cambio, no tanto que vaya a terminar sucediendo. “Hay cosas que solían ser ciertas en el mundo y ya no. Antes, en cualquier sociedad, las mujeres eran una clase oprimida, y ya no. Se toleraba la esclavitud en todo el planeta, había lugares donde no se valoraba la democracia, y eso también cambió”, recuerda.

Contar para parar genocidios

Uno de los viajes realizados por Oates fue a Palestina, donde incide en que desde el inicio del genocidio en Gaza, ha habido conciencia sobre los peligros de la destrucción de todos los espacios culturales y la propia literatura. Ataques que atentan directamente sobre la identidad, el imaginario y el legado cultural de Palestina.

“No es algo que se ignore”, resalta. Por ello insiste tanto en el poder de la palabra a la hora de relatar qué es lo que está sucediendo, y en la relevancia de que escritores y periodistas “sean conscientes de su poder para generar cambios”. Cambios que pueden llevar hasta a detener conflictos, e incluso evitarlos: “Si hubiéramos dicho la verdad, el genocidio de Gaza nunca habría ocurrido”.

Desligar el periodismo de lo económico

A la hora de estar asumiendo la responsabilidad de no solo dar visibilidad y contar los conflictos actuales, sino hacerlo bien, Oates considera que tanto periodistas como escritores no estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano. El autor es especialmente crítico con EEUU, que combina dos desventajas para poder hacerlo: la “distancia geográfica” que implica que esté aislado de las grandes masas terrestres de África, Asia y Europa, y ser “extremadamente poderoso”.

“La clase poderosa siempre es más ignorante de los desposeídos que los desposeídos de los poderosos. La ignorancia es parte del privilegio”, valora. Además, indica que los medios de comunicación de su país “están recortando su cobertura mundial”. “Si ya tenías a personas con poca conciencia del mundo, ahora aún menos. Es una situación muy mala”, advierte.

La clase poderosa siempre es más ignorante de los desposeídos, que los desposeídos de los poderosos. La ignorancia es parte del privilegio

Ta-Nehisi Coates Escritor y periodista

Oates identifica esta situación con el “declive” del periodismo en EE.UU, que describe como “muy negativo”. Como forma para combatirlo, una de sus propuestas es “aprender a separar el periodismo y la narrativa del hecho de hacerse rico. Mientras se espere que informar a la gente sea una vía para adquirir miles de millones de dólares, siempre tendremos un problema”.

A la hora de buscar referentes a los que volver o intentar parecerse, el escritor recuerda que ya han existido: la televisión y las radios públicas, al tiempo que critica que ambas han sufrido recortes y se han ido mermando. También apunta como forma de hacer frente la “necesidad de un entorno rico en información”, independientemente de si la mayoría lo usa o no: “Debería haber bibliotecas en todos los vecindarios aunque vayan pocas personas”. De hecho, compara su funcionalidad y relevancia con la que pueden tener en las comunidades “los autobuses y la electricidad”.

Tenemos que aprender a separar el periodismo y la narrativa del hecho de hacerse rico. Mientras se espere que informar a la gente sea una vía para adquirir miles de millones de dólares, siempre tendremos un problema

Ta-Nehisi Coates Escritor y periodista

En lo que sí considera que se ha evolucionado positivamente es en el contenido y forma de los libros de texto que se estudian en colegios e institutos. “Hay un grupo de historiadores prominentes que son muy claros sobre la historia de EEUU”, sostiene. “Hoy es muy difícil ser un estudiante de historia y evitar la realidad. Antes mucha gente no sabía que se luchó una guerra civil por el tema de la esclavitud, y hoy se sabe mucho más”. También advierte de la importancia de preservar las lenguas indígenas: “Los idiomas definen cómo ves el mundo. Cuando perdemos uno, estamos perdiendo una capacidad de ver el mundo”, zanja.

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