Elecciones generales: elegir lo que no te conviene
Entre los muchos defectos que tiene el ser humano, hay dos que tienen una especial significación, ya que van a incidir de forma importante en la conformación de su personalidad. Uno de ellos es la capacidad de contradicción, que se pone en evidencia en algunas ocasiones, como llegar a profesar admiración por figuras populares del mundo del espectáculo o del deporte sin importar que algunos intenten evadir impuestos, tan necesarios para mantener los servicios públicos o bien utilizar alguna plataforma multinacional muy popular de venta online, sabiendo de los abusos en las condiciones laborales de sus trabajadores, incluso a la hora de invertir ahorros en fondos de inversión, a su vez participados por los famosos fondos buitre, responsables de los lamentables desahucios que padecemos. Por otra parte, es bien conocida la capacidad de tomar decisiones equivocadas, como ocurre frecuentemente en la elección de pareja o amistades e incluso para acometer la creación de una empresa, sin contar que si a esto se añade la influencia de factores emocionales como son el amor o el odio, se podría aumentar la magnitud de la equivocación.
En la actualidad asistimos a otro de esos momentos cruciales en los que es importante la decisión que tomemos, se trata de las elecciones generales, en las que se supone deberíamos elegir en función de nuestro interés y de lo que suponemos que beneficiaría a la mayoría de la sociedad, pero es en esta ocasión, con una sociedad tan polarizada donde juegan un importante papel los citados factores emocionales, en la que se puede llegar a distorsionar el sentido del voto.
En estas elecciones parece que va a tener un papel muy importante el tema de la vivienda, que es crucial para sostener el estado del bienestar de una forma más igualitaria y tras analizar las múltiples opiniones de analistas cualificados, aparte de constatar la complejidad del problema, podemos concluir que la clave está en que la vivienda se utiliza como un modelo especulativo, siendo la especulación la esencia del capitalismo más descarnado, que básicamente consiste en enriquecer mucho a unos a costa de empobrecer mucho a otros y que es a su vez el que impera en las sociedades desarrolladas como la nuestra.
En este sentido existen dos alternativas, una que se decanta por favorecer este modelo, protegiendo a grandes fondos o empresas inmobiliarias que se enriquecen de forma abusiva sin tener en cuenta el coste social provocado y con el señuelo de proteger a los pequeños propietarios a los que convierte en pequeños especuladores, con rentabilidades muy superiores a lo que sería razonable, impuestas generalmente por los grandes inversores y así trasmitir una apariencia de preocupación social, la otra es frenar este despropósito, de momento con medidas que eviten dramas como los desahucios y aliviar las condiciones habitacionales de una gran parte de la población. Tengo la amarga sensación de que influidos por factores emocionales como el odio irracional, pasión injustificada o el miedo, muchos miles de ciudadanos votaran en un sentido que incidirá en su propio perjuicio, dependerá del número de estos que la balanza en el resultado electoral se incline en un sentido o en otro, ojalá me equivoque.
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