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Hacia una nueva normalidad repensando la cultura obrera

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El 11 de julio se conmemoraba la Asamblea General de CC.OO celebrada en Barcelona, en el año 1976, lo que supuso un primer impulso para el lanzamiento del sindicato. Ver aquí.

Fue allá por los años 50, cuando surgieron las primeras comisiones obreras, primero de forma cuasi espontanea y posteriormente aprovechando las elecciones sindicales del régimen franquista. Mmilitantes comunistas, de Acción Católica y otros trabajadores fueron minando el sindicato vertical. Sobre este tema hay mucho escrito. e historia que se puede consultar. En este artículo trato de traer a nuestra memoria los valores y la nueva cultura que supuso el tipo de sindicalismo que siempre ha tratado de representar el movimiento sindical. No solo CC.OO. sino también el resto de sindicatos de clase. Valores que provienen de los trabajadores y trabajadoras de la revolución industrial. Históricamente la cultura del movimiento obrero ha ido definiendo y practicando, una serie de valores que hoy es necesario recuperar. Una cultura de la que el movimiento obrero intentó dotar a la clase obrera. En síntesis, fue y es: una forma solidaria de pensar, para una forma solidaria de actuar. Esta cultura se puede resumir en cinco claves:

1.- Una concepción de la persona y del trabajo, distinta y alternativa a la dominante en el capitalismo;

2.- Una concepción de la sociedad muy relacionada con la forma de entender a la persona. Crear las condiciones para que se dé una verdadera vida social, para lo que el capitalismo es el mayor obstáculo;

3 – La consideración de que lo que le ocurre al mundo obrero no le ocurre porque sí. Que es debido a un conflicto social, motivado por los distintos intereses de clase capital/trabajo o burguesía/proletariado;

4 – De la concepción de la persona, de la sociedad y del conflicto social, surge una propuesta de valores: la igualdad. Pasar de la división de la sociedad en clases, a la sociedad sin clases; la justicia. Como exigencia de la dignidad de las personas; la fraternidad. Como expresión de lo que debe ser la vida social; la solidaridad. Como forma de construcción social y de responsabilidad en un proyecto común. Sin solidaridad obrera no hay transformación social; el internacionalismo. Como expresión de la universalidad de todos los valores anteriores.

5.- Un gran impulso ético. La ética en la construcción social y en la configuración del militante (sacrificado, austero, generoso…). Igualmente la moralidad fue enormemente valorada en la cultura obrera. De hecho, en el preámbulo de la Asociación Internacional de Trabajadores, se reconocen como principios para las relaciones personales e interpersonales “la verdad, la justicia y la moralidad como su manera de comportamiento”

Valores nunca acabados de conseguir pero que hay que transitar. Hay que ir dotando a la nueva normalidad de dicha cultura obrera si queremos sacar enseñanzas de las crisis, en particular de la que estamos inmersos.

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Publicado el
19 de julio de 2021 - 18:03 h

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