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Una teoría de la conspiración española: creencias sobre el 11M

Tal vez es hora de que los partidos se planteen si quieren quedarse con los hechos probados, o bien jugar a propagar hechos alternativos

Según la literatura anglosajona, éste es el rasgo más novedoso los partidos populistas: difundir teorías de la conspiración y apoyarse en ellas para conseguir votos

Una manera de entender el resurgimiento de la sombra de la sospecha sobre la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004 es desde las teorías de la conspiración. Entendemos como teorías de la conspiración aquellas explicaciones de hechos sociales, políticos (incluso naturales) alternativas a la versión oficial, alusivas a grupos e intereses secretos y, por esto mismo, imposibles de verificar. En España se da la circunstancia de que una de las más sonadas teorías de la conspiración modernas surge, curiosamente, de la versión oficial de un gobierno. No vamos a entrar en la solidez de las pruebas que refutan esta teoría, ni en su cronología o en cuáles eran los intereses de aquellos que decidieron propagarla. Simplemente diremos que, al no formar parte ya de la versión oficial de los hechos, aquellos que defienden la posibilidad de que ETA jugara algún papel el 11M están dando por buena una teoría de la conspiración.

En nuestro grupo de investigación tenemos un interés creciente en los patrones mentales que llevan a la gente a creer en estas teorías pese a la solidez de los datos que las refutan. Existe una cierta preocupación en la academia sobre la conexión entre esta mentalidad y la expansión de la xenofobia y el populismo, entre otros fenómenos. Por eso, en una encuesta realizada a finales del año pasado preguntamos por el grado de credibilidad de algunas de estas teorías. Entre ellas, por la que nos ocupa hoy.[1]

Más concretamente, preguntábamos lo siguiente : Por favor, indica hasta qué punto crees que son ciertas o falsas cada una de las siguientes afirmaciones, si es que has oído hablar de ellas: "ETA estuvo involucrada en los atentados terroristas del 11-M de 2004 en Madrid ". Los que respondieron a la encuesta podían elegir entre cinco opciones de respuesta, desde "totalmente falso" a "totalmente cierto" pasando por "no lo sé" o "no he oído hablar de ello". Una vez que recodificamos estas respuestas para distribuir a los participantes entre crédulos e incrédulos (prescindiendo del 11% de personas que no han oído hablar de esta teoría), obtenemos que sólo el 35% de los entrevistados manifestaron creer en este enunciado (opciones de respuesta "totalmente cierto" y "bastante cierto")[2]. Aunque parezca un porcentaje elevado, ésta fue la menos popular de entre todas las teorías presentadas, menos incluso que la existencia de vida inteligente alienígena ocultada por los gobiernos (¡56% de aceptación!).

Además, esta creencia está muy relacionada con la intención de voto de los encuestados en las próximas elecciones generales. El gráfico 1 representa la frecuencia con que se considera "creíble" la teoría "alternativa" sobre el 11M en función del partido que se votaría en las siguientes elecciones generales (análisis bivariado extraído de una tabla de contingencia). Los que pretenden votar por el PP tienen hasta un 53% de probabilidades de creer en la implicación de ETA en el 11M, mientras que los simpatizantes de Ciudadanos se sitúan en un 40%. Es decir, lo más probable dentro de este segundo grupo es que no lo crean, pero aun así su credulidad está por encima de la de los otros partidos. Por otra parte, aunque nuestra encuesta no previó la probable entrada de VOX en el parlamento, la popularidad de esta teoría entre los que afirman que votarán "otros" partidos sugiere que esta cuestión es una de las que hermana a los electorados de las tres principales fuerzas nacionales de derechas. Los más descreídos de todos (o los más escépticos hacia el escepticismo, si se prefiere) son los potenciales votantes de la CUP.

Gráfico 1: Creencia en la implicación de ETA en el 11M según intención de voto en las generales. % por columnas.

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Además de esta relación entre intención de voto y creencia en la participación de ETA en los hechos del 11M, quisimos analizar el papel de distintos factores explicativos que la literatura asocia a la creencia en teorías de la conspiración. Por ejemplo, la sensación de vulnerabilidad, la tendencia al pensamiento irracional o un bajo nivel de estudios. Los resultados de la estimación logística se reproducen en el gráfico 2[3].

Gráfico 2: Efectos de variables sociodemográficas y psicológicas sobre la creencia en la participación de ETA en el 11M. Estimación mediante regresión logística.

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Nota: Se omiten los resultados para la intención de voto, aunque se incluyen en los análisis. N=2.671

En primer lugar, observamos que las mujeres tienen menor propensión a creer en la participación de ETA en el 11M, incluso cuando controlamos por el resto de variables en el modelo. De hecho, salvo las reacciones emocionales a los principales temas de la agenda pública (cuyo impacto no es significativo), todas las variables propuestas contribuyen a explicar esta creencia. Así, a menor edad, menor nivel de estudios, menor nivel de conocimientos (objetivos, verificables) sobre política y menor interés por seguir la actualidad política en medios, más propensión a creer en la implicación de ETA en el 11M. La eficacia política interna (esto es, el grado de "autoestima política", la medida en que nos creemos capaces de comprender lo que pasa en la esfera pública) también tiene un efecto sobre el fenómeno estudiado: a mayor eficacia, menor credulidad. El tamaño del hábitat también tiene un efecto significativo sobre este fenómeno: cuanto mayor sea el municipio en que vive un ciudadano, menor será la probabilidad de que crea en esta teoría.

Finalmente, está la intención de voto. Pese a estos controles, persisten las tendencias observadas a nivel bivariado. Aquellos que tienen intención de votar al PP y aquellos que piensan hacerlo por Ciudadanos son mucho más proclives a creer que ETA tuvo algo que ver en el 11M. Los potenciales votantes de Podemos o CUP destacan por la tendencia contraria. De entre todas estas variables, las que más contribuyen a explicar el fenómeno que nos ocupa son la intención de voto por el PP (que llega a aumentar la probabilidad de creer en esta historia hasta en 24 puntos porcentuales en comparación con el PSOE) y el hecho de vivir en una casa en un entorno rural (23 puntos más que vivir en una gran ciudad). Aunque tendemos a asimilar hábitat rural y voto a derechas, el hecho de que este efecto coexista con la intención de voto indica el impacto del hábitat va más allá de la ideología—tal vez indique distintos patrones en el consumo de medios entre personas que viven en el campo y en la ciudad o quizás una menor heterogeneidad en sus redes sociales. Por otra parte, querer votar a Ciudadanos aumenta la propensión a creer en esta historia en 13 puntos respeto a los socialistas, mientras que preferir a la CUP o a Podemos (así como a los partidos con que suele aliarse) la reduce en 28 y 6 puntos, respectivamente.

En definitiva, la primera conclusión a la que llegamos es que, pese a que aproximadamente un tercio de la población española está dispuesta a creer que no se les contó todo respecto a los atentados de 2004, mucha más gente está dispuesta a creer cosas aún menos verosímiles. La segunda conclusión que extraemos de estos análisis es que, más que un fenómeno ligado a variables individuales, a las características sociodemográficas de las personas (su nivel de estudios, sus capacidades cognitivas), el apoyo a la teoría de la conspiración del 11M parece más el resultado de los discursos de las élites. El poso de las teorías vertidas por el PP en 2004 ha persistido entre los fieles a este partido. Parte de ese poso parece haberlo heredado el partido que se reclama regenerador de la derecha, Ciudadanos. Esto puede deberse a su vez a un cambio en el perfil del electorado de Ciudadanos (que recibe antiguos votantes del PP) o bien a su estrategia tibia, a no haberse desmarcado de ciertas prácticas y estilos propios del PP.

Tal vez es hora de que los partidos se planteen si quieren quedarse con los hechos probados, o bien jugar a propagar hechos alternativos. Según la literatura anglosajona, éste es el rasgo más novedoso los partidos populistas: difundir teorías de la conspiración y apoyarse en ellas para conseguir votos.

[1] La encuesta, realizada en línea por Netquest entre sus panelistas, tuvo en cuenta cuotas de sexo, edad, y nivel de estudios para garantizar la representación de la población española entre 18 y 65 años. En los análisis que presentamos reducimos el número de respondientes inicial (3.031) a los 2.690 que han oído hablar de la implicación de ETA en el 11M. En los análisis multivariantes esta N baja a 2.671.

[2] En 2004 el CIS preguntó por la existencia en algún tipo de colaboración o relación entre ETA y el terrorismo internacional, y entre ETA y el terrorismo islamista. 54,3 y 42,1 % de los encuestados, respectivamente, respondieron que creían que existían tales relaciones.

[3] La estimación se ha realizado mediante una regresión logística en que la variable dependiente es la posición frente a la participación de ETA en el 11M (1= totalmente o bastante cierto, 0= totalmente o bastante falso). Las variables independientes incluyen la intención de voto, además de todas las variables que aparecen en el gráfico 2. El nivel de conocimientos sobre política es un índice que recoge el número de respuestas correctas a tres preguntas sobre el funcionamiento objetivo del sistema político. Las reacciones emocionales resumen la puntuación (de 1 a 5) de siete emociones diferentes cuando se preguntó por el problema más importante de España en la actualidad (a puntuaciones más elevadas, respuestas más emocionales). Nótese que algunas de estas emociones son contradictorias (esperanza y tristeza, rabia e indiferencia), por lo que nos sirve para aproximar patrones irracionales. El seguimiento de noticias en medios es un índice que recoge el interés con que se siguen las noticias mundiales, nacionales, autonómicas y locales. La categoría de referencia para la variable "residencia" es una gran ciudad, y la categoría de referencia para la intención de voto (aunque no aparezca en el gráfico 2) es el PSOE.

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