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Paro, pobreza y la “cantonalización” de España: la previsión apocalíptica de Pablo Casado sobre el nuevo Gobierno

Pablo Casado, este lunes en Madrid, durante la rueda de prensa de balance del año.

Iñigo Aduriz

“España va mal y lo más peligroso es que tiene las expectativas de ir peor”. A pesar de que aún no ha echado a andar el nuevo Gobierno que previsiblemente formarán PSOE y Unidas Podemos gracias al apoyo del PNV y la abstención de ERC, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ya tiene claro que las decisiones que adopte ese nuevo Ejecutivo situarán a España en un escenario prácticamente apocalíptico, tal y como se esforzaba por explicar este lunes, en su última rueda de prensa del año.

Para el presidente del PP, lo que se avecina es más pobreza, más paro, el fin de la libertad de mercado e incluso la instauración del “cantonalismo” en materia territorial, así como la connivencia española con “dictaduras”, entre las que cita a Cuba o Venezuela, y la “ruptura” definitiva de los socialistas con la Constitución de 1978.

Este lunes, Casado convertía la comparecencia en la que iba a hacer balance del año en todo un vaticinio de lo que va a llegar en 2020 siempre que Pedro Sánchez consiga atar la investidura y eche a andar el Gobierno cuyos puntos programáticos más importantes ya han dado a conocer el PSOE y Unidas Podemos este lunes. El acuerdo, apunta el líder del PP, supone directamente un “ataque al sistema de la transición” del que él y otros líderes populares llevan acusando desde hace meses al propio Sánchez.

La mayor “preocupación” de Casado es la economía. Valiéndose de los datos hechos públicos este mismo lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el presidente de los populares ha lamentado que en 2019 “España crecerá por debajo del 2%”. Según explicaba, “el PP dejó España creciendo casi al 3% y de la inercia no se vive eternamente”. Sobre todo, añadía, cuando “ha habido un descenso de la inversión extranjera de más de un 60%” o “una subida de la deuda pública de 37.000 millones de euros”.

“Agresiones” a la “libertad de las familias”

La situación se agravará, a juicio de Casado, coincidiendo con la formación del nuevo Gobierno. “Con el programa de Podemos lo que se nos viene es un hachazo fiscal, una subida masiva de impuestos que agravará esta situación y permitirá que la recuperación de empleo siga ralentizándose y que el crecimiento económico se lastre de forma muy preocupante”. 

También en materia educativa, Casado está convencido de que las decisiones que adoptará el nuevo Gobierno supondrán una “agresión a la libertad de las familias”. “Empezaron hace meses con la educación especial y siguieron hace semanas con la educación concertada. Han amenazado con modificar la LOMCE cuando estábamos recuperando esas estadísticas de fracaso y abandono escolar. Quieren retrotraernos a las peores cifras de la LOGSE”, zanjaba el líder del PP. 

Fiel a los principios ultraliberales que han inspirado todo su mandato al frente del PP, Casado consideraba, además, que “intervenir el mercado del alquiler” como pretende el futuro Ejecutivo progresista supone “intervenir contra la propiedad privada” y generando un efecto contrario al que buscan los partidos de izquierda, cuyo principal objetivo es frenar el crecimiento desbordado de los precios de los alquileres. “Eso va a retraer la oferta y se van a encarecer los precios”, sostiene el líder del PP. 

Utilizando como argumento el conflicto diplomático surgido entre España y el Ejecutivo golpista de Bolivia por la visita del pasado viernes de dos diplomáticos españoles al consulado mexicano en La Paz, Casado señalaba que “España vuelve a cambiar de aliados” a nivel internacional, donde el principal rasgo de la política española es, en su opinión, la “irrelevancia”.

Zapatero, el “asesor especial de Maduro”

Para el líder del PP “España vuelve a estar en el ALBA [en alusión a la alianza comercial impulsada por Cuba y Venezuela], como estaba Zapatero”, a quien para Casado “le ha sido muy fructífero económicamente ser asesor especial de Maduro”. El máximo jefe de los populares considera “tremendo” que España se alíe con “esos países que liquidan las libertades, que están en contra de la democracia y detienen a opositores políticos”. “Este es el régimen de Maduro que Zapatero asesora y blanqueaba”, denunciaba este lunes. 

El futuro reciente que según Casado quieren imponer las fuerzas de izquierda implica incluso “la cantonalización de la política española”. Eso es lo que deja entrever, en su opinión, el respaldo del PSOE a distintas iniciativas en ayuntamientos leoneses –que también han apoyado concejales del propio PP– a favor de crear una comunidad autónoma leonesa al margen de Castilla y León.

“A un hijo de leonés y palentino le resulta ciertamente desasosegante que estemos hablando de volver a abrir en canal la Constitución e iniciar un proceso estatutario 40 años después. Castilla y León responde perfectamente a la realidad de cualquier provincia. Que el PSOE esté pidiendo que León sea autonomía refleja una deriva lamentable de este partido”, señalaba, sin entrar a descalificar a los miembros de su propio partido que también han respaldado esas iniciativas. 

Para Casado todo se explica con que “el populismo ha afectado de lleno al PSOE”, que plantea “soluciones fáciles para problemas complejos”.

Desoye las reclamaciones internas

La estrategia de oposición del Partido Popular pasará precisamente por presentarse como la “única alternativa” posible a ese Ejecutivo de izquierdas, argumento con el que Casado volvía a defender este lunes su 'no es no' a facilitar la investidura de Sánchez sea cual sea el escenario que se plantee. 

El líder del PP insistía en el rechazo pese a las numerosas voces internas de barones –como el gallego Alberto Núñez Feijóo, el castellano leonés Alfonso Fernández-Mañueco o el vasco Alfonso Alonso– y de dirigentes como la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo e incluso el expresidente del Gobierno José María Aznar –padrino político de Casado– que le han pedido que explore vías de acercamiento a los socialistas.

“Hoy más que nunca es necesaria la política seria, serena, moderada, de la centralidad de estar donde están los españoles”, sentenciaba el mismo líder del PP que nada más llegar a la presidencia del partido emprendió un giro a la derecha por el que ha sido cuestionado internamente.

En el doble discurso habitual de las últimas semanas, Casado advertía en la misma frase del riesgo de “mutación constitucional y estatutaria” que supone para él la formación del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos y tendía la mano al Ejecutivo socialista para llegar a acuerdos de Estado que teniendo en cuenta las posiciones completamente divididas de populares y socialistas ahora parecen imposibles.

“Nos tendrán para pactar las pensiones, una bajada de impuestos, realizar un frente común contra el independentismo o para acordar sobre el agua, la justicia o la  defensa y la política internacional. Pero no podemos ser un complemento a una deriva del PSOE que dura 16 años”, insistía Casado. 

Sin hacer autocrítica, el líder del PP finalizaba su intervención atribuyendo las derrotas sin precedentes encajadas por su partido en 2019 –el 28A logró el peor resultado de su historia en unas generales, logrando solo 66 escaños, y el 10N obtuvo la segunda peor cifra, con 89– a la división de la derecha en tres partidos. La pugna con Ciudadanos y Vox por cada voto conservador marcaba, de hecho, los últimos doce meses para los populares. Su conclusión es que esa fragmentación “ha sido muy perjudicial para los intereses del PP y de todos los españoles”. 

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