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La cúpula de Zoido aprovecha sus últimos días para ascender al policía de confianza de Cospedal

El próximo comisario Andrés Gómez Gordo ha dejado la Policía dos veces para trabajar con la secretaria general del PP y Esperanza Aguirre

El comisario jefe de la policía política le otorgó un puesto destacado en la UDEF al regresar al Cuerpo que combinó con encargos para la brigada secreta

A los seis meses de abandonar el Gobierno de Cospedal y regresar al Cuerpo fue condecorado con una medalla pensionada

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Juan Ignacio Zoido le entrega la cartera de Interior al nuevo ministro, Fernando Grande-Marlaska.

Juan Ignacio Zoido le entrega la cartera de Interior al nuevo ministro, Fernando Grande-Marlaska. EFE

El policía Andrés Gómez Gordo acaba de superar las pruebas para convertirse en comisario del Cuerpo Nacional de Policía. Gómez Gordo ha dejado dos veces la Policía de forma temporal: la primera para ser director de seguridad de la Ciudad de la Justicia, el proyecto ruinoso del Gobierno de Esperanza Aguirre; y después para convertirse en la sombra de María Dolores de Cospedal cuando ésta era presidenta de Castilla-La Mancha. El tribunal que ha ascendido a Gómez Gordo estaba compuesto por la última cúpula policial nombrada por Juan Ignacio Zoido, varios de cuyos miembros pasan sus últimos días en el cargo.

El proceso de ascenso a comisario no está exento de arbitrariedad en las pruebas del supuesto práctico y la entrevista personal, según está extendido en el seno de la Policía. A la lectura del caso habían llegado 52 candidatos, de los que finalmente han quedado 27 aptos para el ascenso, entre ellos Gómez Gordo. 

Los dos tribunales que se han repartido las pruebas y un tercero, suplente, estaban presididos por los comisarios principales Manuel Javier Peña Echeverría, José Antonio de la Rosa y Juan Carlos Ortiz. Los tres llegaron a la cúpula de la Policía en noviembre pasado.

De la Rosa trabajó en el Ayuntamiento de Sevilla, en situación de excedencia, con el propio Zoido. Ortiz fue jefe superior de Castilla-La Mancha, nombrado por el Gobierno del PSOE, pero desarrollando la mayor parte de su mandato allí con María Dolores de Cospedal como presidenta autonómica. 

El nuevo ministro del Interior  se plantea suprimir las brigadas centrales que dirigen estos comisarios y volver a la figura de un director adjunto operativo, uniformado, que estuviera por debajo de un director general, un político. Todos los comisarios mencionados por presidir estos tribunales del ascenso a comisarios están considerados muy próximos al PP. 

Regreso triunfal

El nuevo comisario Gómez Gordo regresó a la Policía semanas antes de que la hoy secretaria general del PP perdiera el gobierno autonómico. Su destino inmediato fue el de jefe de Sección Operativa, concretamente de vigilancias de la UDEF, un puesto que le daba acceso a la información sobre todas las operaciones contra la corrupción de la Policía.

Eugenio Pino, el director adjunto operativo que puso en marcha la policía política, amplió sus cometidos y lo integró en un reducido grupo de encargos especiales, dentro de su Dirección Adjunta Operativa. Esta es responsable, entre otros, del pseudo informe sobre la supuesta financiación irregular de Podemos, bautizado como PISA, cuyo contenido despreciaron la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. A los seis meses de regresar a la Policía, Gómez Gordo fue recompensado por una medalla roja al mérito policial, que lleva aparejado un incremento vitalicio del 10% mensual. 

Entre los encargos a Gómez Gordo que han dejado constancia oficial están los expedientes contra el comisario Jaime Barrado, el policía que se atrevió a enfrentarse al agente José Manuel Villarejo cuando éste todavía era protegido por el Ministerio del Interior de Jorge Fernández Díaz. La Justicia hizo rectificar la decisión de apartar a Barrado, dictado por Ignacio Cosidó de acuerdo con los informes citados, y repuso en su puesto al comisario.

En la Ciudad de la Justicia de Aguirre

A pesar de que el proyecto de la Ciudad de la Justicia, investigado ahora por los tribunales, nunca llegó a ponerse en marcha, Gómez Gordo recibía una atribución de 6.000 euros netos mensuales. Con María Dolores de Cospedal fue nombrado director de Análisis y Documentación de la Junta de Castilla y León, pero en la práctica era su jefe de escolta y hombre para todo, según se podía comprobar en los desplazamientos de la entonces presidenta autonómica y en actos oficiales.

A aquel reducido grupo de agentes a los que Pino encargó los trabajos de la policía política pertenecían también el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago y el comisario José Manuel Villarejo. El primero disfruta todavía de un destino privilegiado en La Haya y el segundo se encuentra en la cárcel de forma provisional acusado de liderar una organización criminal. Gómez Gordo está considerado en la Policía miembro del entorno de Villarejo y ambos son próximos al empresario Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal.

Gómez Gordo no logró ascender a comisario en la anterior convocatoria, a pesar de que había comentado en círculos policiales que iba a ocupar un puesto destacado en la UDEF una vez le llegara el ascenso. Enemistades en el seno de la cúpula policial frenaron el ascenso que se consumó este miércoles.

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