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El adelanto electoral en Euskadi coge a contrapié a Albert Rivera y a Ciudadanos

Fran Hervías, secretario de Organización de Ciudadanos, durante una reunión con dirigentes del partido

Carmen Moraga

La decisión del lehendakari, Iñigo Urkullu, de adelantar las autonómicas al 25 de septiembre ha cogido con el pie cambiado a Ciudadanos, donde reconocen que se esperaban que el dirigente del PNV fijara la cita para finales de octubre.

El partido dispone de poco más de un mes para convocar las primarias y elaborar las candidaturas para hacer frente a unos comicios que se presentan más que difíciles para Albert Rivera, centrado ahora en la posible investidura de Mariano Rajoy. Una prioridad que le puede llevar a que su presencia en la campaña sea más bien reducida.

Las perspectivas del partido en Euskadi, en donde concurrirá por primera vez a las autonómicas, no son las mejores. Allí, igual que le ha ocurrido en Galicia –donde el popular Alberto Núñez Feijóo podría también hacer coincidir el mismo día los comicios–, las crisis internas se han ido sucediendo a lo largo de los últimos meses, provocando expulsiones y bajas.

El riesgo de quedarse fuera, o, mejor dicho, de no entrar en ambos parlamentos autonómicos es patente.

Pese a ello, fuentes de la Ejecutiva regional vasca vaticinan a eldiario.es que van a lograr representación “en las tres provincias”. Las mejores perspectivas las tienen en Álava, donde la formación conserva más apoyos.

Pero hay varios factores que ponen en duda ese optimismo. Ciudadanos no tiene apenas arraigo en el País Vasco. El partido se ha ido formando con dirigentes rebotados de otras formaciones políticas, tanto de la derecha como de la izquierda, pasando por UPyD, una de las principales canteras del partido. El propio portavoz en Euskadi, Nicolás de Miguel, militó en IU y proviene de UPyD, partido que aún mantiene a Gorka Maneiro en el Parlamento autonómico como cabeza visible de la formación que lideró Rosa Díez. En las elecciones generales los de Rivera, no obstante, consiguieron sorpasar allí a UPyD.

Con todo, el partido se quedó sin escaños vascos en las dos últimas generales y bajó del 4% logrado el 20D a un 3,51% el 26J.

La presencia de Ciudadanos en el País Vasco se limita a dos concejales, uno en Getxo (Bizkaia) y otro en Laguardia (Álava). También consiguió un escaño en el Parlamento foral alavés Miguel Ángel Carrera, que fue expulsado del partido tras provocar una de las principales crisis de Ciudadanos en el País Vasco.

Carrera denunció a dos cargos de confianza de la dirección nacional del partido por el supuesto espionaje de su teléfono mientras se ausentaba de una reunión que mantuvo con ellos. El diputado aseguró que este espionaje sirvió luego para expedientar a siete militantes del partido críticos con la línea oficial.

El propio Nicolás de Miguel ha sido protagonista de otra de las polémicas internas al destaparse que estaba cobrando su salario a cargo del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en el Parlamento de La Rioja, una práctica prohibida por la Ley Reguladora de Bases de Régimen Local.

El secretario de Organización, Fran Hervías, achacó este pago a “un error administrativo”, al igual que cuando surgieron otros casos similares.

Con todo, una de las crisis más fuertes de Ciudadanos en el País Vasco fue la que se desató a raíz de que la candidata por Bizkaia al Congreso, Henar Pascual, con una discapacidad auditiva, acusara a la dirección regional de “discriminación, amenazas y coacciones”.

Según denunció, los dirigentes del partido le impidieron participar en un mitin asegurando de ella que “le pones un micrófono y parece una película de terror”, o afirmando que Ciudadanos es un partido “de gente guapa” y ella no tenía ahí encaje.

Ciudadanos, además, sigue manteniendo un discurso contrario no solo al derecho a decidir, sino también al Concierto económico, algo que vende poco en un territorio dominado hasta ahora por los nacionalistas vascos. Sin embargo, fuentes de la dirección nacional aseguran a eldiario.es que no van a modificar ninguno de estos planteamientos en la campaña electoral porque creen que se trata de un “privilegio” que debe eliminarse, al igual que debe suprimirse en Navarra.

El partido de Rivera apuesta por un régimen de “financiación común” dentro del marco de un futuro “pacto fiscal europeo”.

Las malas perspectivas que tienen en Euskadi han sido ratificadas por el último Euskobarómetro, que vaticina que UPyD perdería el único parlamentario que logró en el Parlamento –Gorka Maneiro–, mientras que Ezker Anitza-IU –que previsiblemente concurrirá con Podemos, como el 26J– y Ciudadanos se quedarían sin posibilidades de entrar en la Cámara vasca.

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