Uno de los mandos señalados por acosar al policía que investigaba la caja B del PP declara que Morocho sentía “autopresión”
El comisario Manuel Vázquez, miembro de la “escala de mando” que el inspector jefe Manuel Morocho señaló como responsable del acoso y las presiones que sufrió mientras investigaba los casos Gürtel y caja B del PP, ha negado este martes ante el tribunal de Kitchen cualquier actuación para presionar a su subordinado. Vázquez ha especulado con que lo que podía sentir el investigador era “autopresión” por culpa de las críticas públicas al trabajo que suelen recibir los policías y otros funcionarios públicos.
“Estábamos en un momento, si me permite, muy similar al de ahora, donde ahí una serie de procedimientos judiciales en curso, unidades investigadoras, no lo podemos negar, abrimos los periódicos y articulistas, un político... ponen verde al juez, a la unidad investigadora... Este tipo de escenarios pasa siempre. Sentimos presión de no cometer errores. Yo creo que esa presión la sentía el señor Morocho, la sentía yo y la sentía la gente que estaba allí”, ha declarado Vázquez. Cuando la abogada del Estado le ha repreguntado si Morocho podía referirse entonces a la presión mediática, Vázquez ha hablado de “autopresión”.
En la declaración de Morocho durante la instrucción del caso Kitchen, en junio de 2021, el inspector jefe explicó al juez: “Se me conminó a que no pusiera en el cuerpo del informe [de la caja B] ningún nombre de responsable político, y concretamente se me expresó el nombre de Mariano Rajoy. No querían que apareciera en el cuerpo del informe su mención ni aquello a lo que se aludía en los documentos, que no solo eran contraprestaciones, sino determinadas compras de ropa”. Cuando el juez le preguntó quién hizo eso, Morocho dio los nombres de toda su “cadena de mando” en la UDEF: “Desde el que entonces era comisario general [de Policía Judicial], el señor Losada, Manuel Vázquez, jefe de unidad, el señor Gudiña, el jefe de brigada y los dos jefes de sección”.
Manuel Vázquez, testigo hoy en Kitchen y conocido en la Policía como 'El Fiti', era, pues, uno de los señalados. La declaración de Morocho se ha pospuesto porque se prevé larga y el calendario del juicio ya se ha visto desbordado por la extensión de declaraciones precedentes. El testimonio del policía que verdaderamente investigó la caja B del PP promete tumbar la coartada de los acusados en Kitchen, según la cual ellos solo pretendían contribuir al esclarecimiento de la financiación irregular del PP, y no sabotearla. Morocho ya dijo en instrucción que él nunca supo de las vigilancias y seguimientos, ni de la existencia del topo en la familia Bárcenas, mientras se produjeron.
Esta tarde, ante el tribunal de Kitchen, el jefe de Morocho ha dicho: “Ignoro que sufriera presión porque nunca me lo comentó”. El comisario Vázquez ha vuelto a especular sobre los motivos que han llevado a Manuel Morocho a denunciar las presiones en los juicios de caja B, en la instrucción de Kitchen y ante la comisión de investigación del Congreso.
Vázquez ha dicho que las quejas podían proceder de que a veces se le conminaba a que no repitiera “cosas” en sus informes y ha admitido que le dijera que se había “equivocado” en sus conclusiones sobre el PP. “Pasó más de una vez con él y con otros grupos”, ha dicho Vázquez en alusión a posibles errores en los informes de sus subordinados.
En este sentido ha ahondado en la mención a Rajoy en el informe de la caja B viniendo a reconocer un conflicto. Ha comenzado defendiendo que no se podía negar que M. Rajoy fuera Mariano Rajoy. “Es como si aparece K. Mbappe en la contabilidad del Real Madrid”, ha dicho. Pero a continuación ha expuesto las dudas que a él le producía señalar al entonces presidente del Gobierno porque en los 'papeles de Bárcenas' aparecía mencionado de distintas formas. “Tuvimos un debate ahí, yo creía que había que avanzar en la investigación un poco, pero luego el juez tomo declaración a Bárcenas...”, ha relatado sobre cómo después de la controversia con Morocho se afianzaron los indicios que aparecían en los papeles del ex tesorero.
Manuel Vázquez ha recordado que el juez del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Antonio Pedreira archivó la causa contra el tesorero, que luego se reabrió, y que el juez Ruz, con el apoyo de la Fiscalía, se negó a interrogar al presidente, como propusieron las acusaciones. “No se tapó nada ni se dejó de mandar nada”, ha añadido. Al final ha alabado el trabajo de Morocho y ha intentado excusar los choques en que tanto el inspector jefe como sus subordinados eran “personas de carácter”.
El comisario Vázquez no está señalado como miembro de la brigada política si bien su deseo de ser destinado como jefe superior de Galicia, su tierra natal y donde se terminaría jubilando, coincide con algunas decisiones controvertidas, como la de enviar el informe Pablo Iglesias Sociedad Anónima (PISA) al Tribunal de Cuentas pese a reconocer que no era obra de la UDEF, su unidad, y cuando su contenido ya había sido despreciado por la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. Vázquez también se comunicó con magistrados del alto tribunal por si necesitaban alguna aclaración del informe PISA, tal y como desveló El Español. Finalmente fue recompensado con el destino que quería.
Además, durante su mando, la UDEF fue utilizada de continuo por el Ministerio del Interior para blanquear los trabajos parapoliciales que realizaba la brigada política y el comisario Villarejo, ya fuera en Cataluña o en el caso Ausbanc.
Por otra parte, Vázquez ha continuado con la senda abierta la pasada semana por el también comisario jubilado Enrique Barón, al frente de Información cuando se produjo la operacion Kitchen. Ambos, utilizaron sus testimonios para evitar cualquier responsabiidad en ese operativo, pero al tiempo han salido al rescate de sus compañeros acusados. Barón no supon nada de los seguimientos que 70 subordinados hicieron de la familia Bárcenas y lo enmarcó en que todos ellos estaban en tareas de formación para negar que se detrajeran de otros operativos. De esta forma, él no se pudo enterar y, de paso, se debilita la acusación por malversación de fondos públicos.
Manuel Vázquez ha tenido hoy que reconocer que mientras se produjo el espionaje a la familia Bárcenas él no fue en ningún momento informado de ello, pese a que la UDEF era la unidad que investigaba Gürtel y caja B. Los acusados defienden que ellos intentaban contribuir a una investigación cuyos responsables nunca supieron lo que hacían, tal y como ha confirmado Vázquez esta tarde. El comisario ha dicho que en la UDEF tampoco supieron nada del topo infiltrado en la familia Bárcenas.
Sin embargo, el comisario ha intentado matizar su rotundidad asegurando que una vez un superior le comentó algo acerca de “una operación de inteligencia” de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) sobre la familia Bárcenas.
Vázquez niega evidencias sobre el 'policía de Cospedal'
En esta línea de protección a sus compañeros, Vázquez ha llegado a afirmar que uno de los acusados, Andrés Gómez Gordo, regresó al Cuerpo porque él lo requirió, al tener conocimiento de que su deseo era integrar la UDEF. Se da la circunstancia de que Gómez Gordo desempeñaba un puesto 'fantasma' en la Presidencia de Castilla-La Mancha cuando, en realidad, ejercía de 'hombre para todo' de Cospedal, incluido jefe de su escolta. Y que lo dejó todo en Toledo, de inmediato, cuando fue requerido para conseguir que el chófer de los Bárcenas colaborara con la brigada política. Gómez Gordo y él habían trabajado juntos para Francisco Granados en la Comunidad de Madrid.
De esta forma, Manuel Vázquez ha intentado confundir sobre los sólidos indicios que hay en la instrucción sobre los motivos del reingreso en la Policía de Andrés Gómez Gordo, a quien, después de estar cuatro años fuera del Cuerpo, se le concedió una medalla pensionada mientras gestionaba los pagos al confidente Sergio Ríos Esgueva, el chófer.
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