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Podemos pide la dimisión de Dolores Delgado tras su campaña contra "las cloacas" policiales

Pablo Iglesias pide el cese de la ministra de Justicia por su relación con el excomisario Villarejo, desveladas por unas grabaciones de hace nueve años

En los casos de Màxim Huerta y Carmen Montón, el partido esperó a unos hechos incontestables para no desgastar al Gobierno

Villarejo pertenecía a la estructura policial utilizada por el PP para difundir informes falsos de sus rivales políticos, entre ellos de Podemos

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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una reunión en La Moncloa. EFE

"Hay algunos que quieren que nuestro país debata de otras cosas, pero a nosotros nos parece crucial que la gente se preocupe por la vivienda, las pensiones, el SMI, la luz o la fiscalidad. Nosotros queremos que se hable de esto. Lo más importante que va a ocurrir en 2018 es la aprobación de unos Presupuestos de carácter social". Así justificaba este lunes Pablo Iglesias el acto para presentar un nuevo documento para la negociación con el Gobierno. Una amplia batería de propuestas que el grupo confederal quiere sacar adelante.

Al día siguiente, el relato político no atendía a esa iniciativa, sino a la segunda tanda de grabaciones que relacionan a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, con el excomisario Villarejo, en prisión preventiva imputado por varios delitos. Poco antes del inicio del Pleno del martes, Iglesias pedía la dimisión de Delgado, aunque no de forma expresa: "Hay que alejar de la política a quien mantenga amistad con las cloacas". 

Con Máxim Huerta y Carmen Montón Podemos esperó a exigir la dimisión a que los hechos denunciados por los medios fueran incontestables. En el caso del exministro de Cultura, fue inmediato. Dos sentencias judiciales confirmaban que Huerta había defraudado a Hacienda. Con la extitular de Sanidad, fueron las informaciones sobre el plagio de su trabajo de fin de máster las que decantaron al partido.

En el caso de la ministra de Justicia, Podemos ha pedido su dimisión sin que haya habido un cambio sustancial en los hechos desde que estallara la crisis. Delgado ya cayó en contradicciones desde el primer día que publicaron los audios de la comida que mantuvo con el exjuez Baltasar Garzón, Villarejo y otros mandos policiales, algunos implicados hoy en diversas causas judiciales. 

El caso de Delgado es distinto no solo por su dimensión política. Villarejo encarna para Podemos eso que se ha dado en llamar "la cloaca", un entramado policial que durante 40 años han trabajado de forma descontrolada y ha recibido  encargos "especiales" de todos los gobiernos.

Y esa "cloaca" ha sido la responsable de la fabricación y filtración de informes falsos realizados en los márgenes de las instituciones  con intención de atacar a rivales políticos. Un ejemplo fue el llamado Informe PISA, que desvelaba la supuesta financiación ilegal de Podemos y que fue desestimado por la Fiscalía del Tribunal Supremo, no sin antes haber llenado portadas y horas de televisión.

Las "cloacas" son, para Podemos, una frontera. O de este lado o de aquél. "No es aceptable que en este país haya ministros amigos de tipejos como Villarejo", señalaba Iglesias para pedir la dimisión de Delgado. Y añadía: "Creo que estoy siendo cristalino. Cualquier político que se mezcle con eso debería alejarse de una función pública, que debe ser noble".

Sostener al Gobierno para "cambiar" las cosas

Podemos tiene un empeño: demostrar que supresencia en la vida política puede "cambiar las condiciones de vida de la gente". Una idea que han expresado en público todos los portavoces del partido y que su secretario general reformulaba este mismo lunes, en el acto de presentación del documento presupuestario: "No estamos negociando tonterías. Negociamos sus impuestos, sus pensiones, la factura de la luz".

La estrategia tiene su origen en la fracasada investidura de abril de 2016, cuando Pedro Sánchez cerró un acuerdo con Ciudadanos que luego intentó que fuera refrendado por Podemos. El partido de Iglesias y las confluencias catalana y gallega, además de IU, Equo o Compromís, optaron por el  no.

Las consiguientes elecciones de junio de 2016, pese al acuerdo con IU, supusieron un varapalo. El espacio político de Unidos Podemos perdió un millón de votos. Podemos se enfrascó en un duro debate interno que estuvo a punto de romper el partido fundado apenas un par de años atrás. 

Dos años después, el grupo confederal comenzó a quitarse el estigma de 2016 con la votación de la moción de censura de Pedro Sánchez, que celebraron al grito de "Sí se puede" nada más terminar la votación. En Podemos creen que  sostener a Sánchez para lograr avances reales en aquellas materias que bloqueó el PP durante un largo año terminará de reconciliarles con esa parte de la sociedad que se desenganchó de su proyecto en la primera mitad de aquél año.

Pero también creen que hay que separarse del PSOE en todo lo que les diferencia. Como señalaba un miembro de la dirección de Podemos el martes en el Congreso: "A nosotros no nos van a sacar audios con Villarejo". 

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